Por la deuda y la remisión de utilidades, el superávit externo se redujo a la mitad (Cuatro meses en positivo)

Por la deuda y la remisión de utilidades, el superávit externo se redujo a la mitad (Cuatro meses en positivo)

o.- (Mariano Cuparo Ortiz) La remisión de utilidades es liderada por el sector energético y las inversiones productivas todavía no aparecieron.
En julio los pagos de intereses complicaron los números y el superávit cayó a la mitad respecto a junio y 88% contra mayo, llegando a u$s 413 M. La fuga fue récord para 2026 y ya roza u$s 50.000 M desde la salida del cepo.
La remisión de utilidades es liderada por el sector energético y las inversiones productivas todavía no aparecieron.
La buena noticia es que la economía argentina en julio siguió generando más dólares genuinos que los que gastó. Lleva cuatro meses seguidos con ese signo en positivo, aunque la dinámica va mostrando cierto deterioro. Los dos mejores meses del año habían sido abril y mayo, que tuvieron superávits de u$s 1.584 M y u$s 1.877 M, respectivamente. Después, en junio se redujo a u$s 857 M, menos de la mitad, y en julio a u$s 413 M, de vuelta menos de la mitad. El saldo positivo de la cuenta corriente cambiaria es la otra pata clave de los superávits gemelos a los que todos los gobiernos apuntan para hacer sostenible el orden macro.
En ese sentido, una de las grandes complicaciones actuales apareció en marzo, cuando las empresas empezaron a remitir las utilidades del ejercicio 2025, tal como había habilitado el Gobierno, en abril del año pasado, con la salida del cepo. Eso sumó una demanda de divisas en la cuenta corriente que viene promediando u$s 644 M al mes. En junio hizo un pico de remisión de u$s 1.023 M y fue la principal explicación de la reducción del superávit. En julio se moderó, aunque se mantuvo firme en u$s 463 M.
Lo que explicó la contracción del superávit fue el pago de intereses de la deuda con el sector privado. Cada seis meses, en enero y julio, el Gobierno debe afrontar el pago a los bonistas y eso significó una salida neta de u$s 2.309 M por intereses. Sumado a la salida de divisas por la remisión, el ingreso primario dejó un saldo negativo de u$s 2.772 M.
Otro dato da cuenta de cuál viene siendo la aprobación del sector privado externo al programa económico: la inversión productiva, pese a las promesas del RIGI, ingresó solo u$s 40 M a la economía en julio. En el año marca un déficit de u$s 90 M. Y desde la llegada del Gobierno el rojo llega a u$s 1.143 M. Dejando de lado lo discursivo, por ahora no hay una apuesta inversora al país.
Como suele repetirse, el festejado saldo comercial positivo que deja la cuenta bienes debe ser lo más abultado posible, ya que tiene que alcanzar para cubrir los déficits crónicos de remisión, los pagos de deuda, la fuga y el turismo. En ese sentido, el balance comercial cambiario dejó un positivo de u$s 4.077 M en julio, que alcanzó por poco a compensar el rojo del ingreso primario más el impacto negativo del turismo, que volvió a motorizar el rojo de la cuenta servicios, que fue de u$s 900 M en julio. El superávit de cuenta corriente fue, entonces, de u$s 413 M.
Esa cifra, por cierto, no alcanzó a compensar la otra dinámica de rojo crónico que viene mostrando hace décadas el balance cambiario en épocas en las que no hay cepo: el de la formación de activos externos de los hogares. En julio no hubo excepción y se demandó un neto de u$ 3.143 M para atesoramiento de las familias. El peor resultado del año. Hay que volver al riesgo electoral de agosto del año pasado para encontrar números similares. Desde el levantamiento del cepo, en abril del 2025, ya se compraron u$s 48.971 M. (BAE; 30/08/2026-21:00hs)

 

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