Oro sube más de 1% y alcanza u$s4.156 por onza impulsado por debilidad del dólar y compras de bancos centrales
o.- (Por Danitza Salas). El oro no frena. Con el metal rozando los US$4.156 por onza este jueves —una subida de más del 1% en la sesión— el mercado envía una señal que ya no puede leerse como ruido especulativo: estamos ante una reconfiguración estructural del rol del oro en las carteras globales, y el dólar débil solo es el detonante más reciente de un movimiento mucho más profundo.
El dólar cede y el oro respira, pero la causalidad es más compleja
La narrativa del día es conocida: el dólar retrocedió y los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense se comprimieron, lo que reduce el costo de oportunidad de mantener oro. Los mercados aguardan datos de inflación en Estados Unidos para calibrar si la Reserva Federal tiene margen de recortar tasas en lo que resta del año. En ese contexto, el oro opera como termómetro de la incertidumbre macro.
Pero reducir el rally a este mecanismo sería un error analítico. El oro venía subiendo mucho antes de que el dólar mostrara debilidad. Los bancos centrales —China, India, Polonia, Turquía— llevan más de dos años comprando a un ritmo sin precedentes desde los años setenta. En 2024, las compras oficiales representaron el 24% de la demanda total de oro, según el World Gold Council. Esa demanda no desaparece con una semana de datos positivos de inflación en Washington.
Lo que el mercado está descontando hoy es una combinación de factores: incertidumbre geopolítica persistente, desconfianza en los activos denominados en dólares entre economías emergentes, y una búsqueda activa de cobertura ante la fragilidad de las cadenas de deuda soberana en varias economías desarrolladas. El dólar débil acelera el movimiento, pero no lo explica.
U$s4.156: dónde estamos y hasta dónde puede llegar
Hace doce meses, un precio de u$s4.000 por onza parecía el techo de un ciclo extraordinario. Hoy es el piso desde el que el mercado intenta construir el siguiente escalón. El oro superó u$s3.000 a principios de 2025, cruzó u$s3.500 en cuestión de semanas y tocó picos cercanos a u$s5.200 en los momentos de mayor tensión geopolítica de este año. La corrección que siguió fue ordenada, no una ruptura de tendencia.
El nivel actual de u$s4.156 sitúa al metal en una zona técnicamente relevante. Los operadores en COMEX están monitoreando si el precio puede consolidarse por encima de u$s4.100 durante más de tres sesiones consecutivas, lo que abriría espacio para un siguiente objetivo en u$s4.300. La posición neta larga de los fondos especulativos en futuros de oro sigue siendo elevada, pero no está en máximos, lo que sugiere que aún hay capital disponible para impulsar el movimiento si los datos macroeconómicos acompañan.
Los datos de inflación en Estados Unidos que se esperan esta semana son el catalizador inmediato. Un IPC por encima de las expectativas podría frenar las apuestas por recorte de tasas y generar una corrección de corto plazo. Pero una lectura en línea o por debajo reforzaría la tesis de que la Fed tiene margen para flexibilizar, lo que históricamente es un viento de cola para el oro.
Productores latinoamericanos: quién captura el rally y quién lo mira desde afuera
A estos precios, casi ninguna mina de oro en el mundo opera en rojo. El costo de producción sostenido (AISC, por sus siglas en inglés) promedio de la industria global rondaba los u$s1.300-1.400 por onza en 2024. Con el metal a u$s4.156, los márgenes operativos son históricos. La pregunta no es si los productores ganan dinero —ganan mucho— sino quiénes están en posición de escalar producción para capitalizar el ciclo.
En América Latina, el panorama es heterogéneo. Perú, tercer productor de oro de la región, tiene el perfil técnico para aumentar producción, pero enfrenta conflictos sociales recurrentes que frenan la expansión. Operaciones como las de Newmont en Yanacocha o Buenaventura en sus minas de mediana escala están sujetas a tensiones comunitarias que ningún precio del oro puede resolver de un trimestre para otro. El oro caro ayuda a financiar programas de relacionamiento comunitario, pero no garantiza la licencia social.
Colombia registra un aumento sostenido en producción artesanal e informal, que captura una porción del rally pero fuera del radar fiscal y con impacto ESG complicado para los inversionistas institucionales. La minería formal colombiana —con actores como Mineros S.A. o las operaciones de AngloGold Ashanti en Gramalote— está en mejor posición para beneficiarse, pero la escala es aún limitada frente al potencial geológico del país.
Brasil, con su producción concentrada en Pará y en operaciones de mediana escala, ha visto un incremento de interés explorador en los últimos 18 meses. El precio alto del oro vuelve económicamente viables depósitos que hace tres años no pasaban el filtro de inversión. Pero convertir interés explorador en producción toma años, y los beneficios de este ciclo de precios llegarán a proyectos de desarrollo con un rezago inevitable.
La trampa del tipo de cambio que pocos mencionan
Los titulares celebran el precio del oro en dólares. Pero para un productor que vende en dólares y opera con costos en moneda local, la ecuación tiene otra dimensión. Si el dólar se debilita globalmente —como está ocurriendo ahora— las monedas locales de los países productores se aprecian, encareciendo los costos operativos medidos en dólares. El margen no siempre se expande al ritmo que sugiere el precio spot.
Perú, cuyo sol ha mostrado cierta apreciación en períodos de dólar débil, y Brasil, cuyo real fluctúa con alta sensibilidad al ciclo global de riesgo, son los casos donde esta dinámica es más visible. Una apreciación cambiaria del 5-8% puede absorber una porción significativa de la ganancia en precio que celebran los analistas desde Londres o Nueva York. Los directores de operaciones en Lima o Belo Horizonte hacen ese cálculo antes de abrir cualquier presentación de resultados.
La Fed como árbitro temporal de un mercado que ya tomó su propia decisión
Los mercados esperan los datos de inflación estadounidense como si fueran a reescribir la narrativa del oro. No lo harán. La Fed puede influir en el ritmo del movimiento, pero difícilmente revertirá una tendencia sostenida por compras soberanas, fragmentación geopolítica y reconfiguración de reservas internacionales.
Lo que sí puede cambiar un dato de inflación adverso es el timing. Un IPC caliente podría empujar el oro hacia u$s3.900-4.000 en una corrección técnica, lo que algunos operadores están esperando para aumentar posiciones. Un dato benigno consolida el nivel actual y abre la puerta al siguiente objetivo.
Para los productores latinoamericanos, la estrategia óptima en este entorno es clara: maximizar producción en operaciones existentes, acelerar estudios de factibilidad en proyectos de desarrollo avanzado, y blindar márgenes mediante coberturas parciales que permitan capturar upside sin asumir exposición total a una corrección. A u$s4.156 por onza, el oro no necesita llegar a u$s5.000 para justificar casi cualquier inversión en el sector. Ya lo justifica ahora. (Minería en Línea)
Oro sube más de 1% y alcanza u$s4.156 por onza impulsado por debilidad del dólar y compras de bancos centrales
