Oro rompe récord histórico ajustado por inflación desde 1980: supera los u$s 3,590 por onza
o.- El precio del oro ha superado el valor más alto jamás registrado en términos reales desde 1980, tras ajustar por inflación, un hito que refleja crecientes preocupaciones por la economía de Estados Unidos y la estabilidad financiera global. En 2025, el precio al contado alcanzó u$s 3,674.27 por onza, superando el pico nominal de 1980 de u$s 850, que al día de hoy equivaldría aproximadamente a u$s 3,590 tomando en cuenta el índice de precios al consumidor.
Este nuevo récord nominal no sorprende tanto como el hecho de que haya atravesado su equivalente real histórico, lo que reaviva el discurso sobre el oro como refugio ante la inflación, la depreciación del dólar y la incertidumbre con la política monetaria.
Entre los factores que han impulsado este ascenso se encuentran el debilitamiento del dólar, los temores sobre déficits fiscales elevados, y una creciente tensión entre inversores institucionales y los bancos centrales, que buscan diversificar reservas lejos del dólar.
El contexto político en Estados Unidos ha contribuido también. La administración ha reducido impuestos, extendido disputas comerciales, y cuestionado la autonomía de la Reserva Federal, lo que aumenta las expectativas de que las tasas de interés podrían bajar incluso si la inflación sigue siendo un riesgo.
A diferencia del fuerte pico de 1980, que se produjo con alta volatilidad — incluyendo dobles aumentos rápidos del precio en corto periodo —, la subida actual ha sido más sostenida. Los mercados son más líquidos, más accesibles para inversores minoristas, y el interés abarca una base más amplia, lo que modera la volatilidad.
El avance del oro también refleja cambios estructurales en la demanda global. Bancos centrales incrementan sus reservas. ETF’s permiten a inversores particulares comprar oro con mayor facilidad. Además, hay quienes buscan proteger sus activos ante posibles sanciones geopolíticas o crisis en el sistema financiero convencional.
Para los mercados emergentes, este fenómeno tiene implicaciones importantes: un oro caro puede significar mayores costos si es materia prima de reservas internacionales, pero también una oportunidad para sectores mineros locales. En países con producción de oro, un precio alto real puede fortalecer ingresos, inversión y desarrollo regional, siempre que exista una regulación efectiva, infraestructura adecuada, y que se gestionen adecuadamente los impactos ambientales y sociales.
Personalmente considero que este momento reafirma que la minería del oro, si bien enfrenta críticas sobre su huella ecológica y desafíos sociales, ofrece una herramienta económica potente para países con el recurso. Tomando decisiones acertadas, puede generar empleo, divisas, inversión y mayor estabilidad financiera. No es solo cuestión de recuperar récords, sino de usar esa ventaja en beneficio colectivo. (Minería en línea)
