New Pacific Metals presenta sus resultados financieros correspondientes a los tres meses finalizados el 30 de septiembre de 2026.
o.- Bolivia. (Por Diego Betancour). El 21 de agosto de 2026, New Pacific Metals firmó los Contratos Administrativos Mineros (AMCs) para su Proyecto Carangas con la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM) de Bolivia. Treinta años de plazo fijo. Aproximadamente 39 km² en el departamento de Oruro. El contrato está ahora en manos de la Asamblea Legislativa Plurinacional para su ratificación. Para una junior canadiense que lleva años navegando el sistema estatal boliviano, esto no es un trámite menor: es el umbral entre la exploración avanzada y la posibilidad real de construir una mina.
Qué son los AMCs y por qué su ratificación parlamentaria es el verdadero riesgo
Bolivia no otorga concesiones mineras en el sentido tradicional. Desde la reforma a la Ley Minera de 2014, el Estado boliviano opera bajo un esquema de contratos administrativos que requieren aprobación de la Asamblea Legislativa para proyectos de cierta magnitud. Este paso no es automático ni apolítico. La Asamblea ha ralentizado o bloqueado contratos en contextos de tensión entre el gobierno central y las cooperativas mineras, o cuando el debate sobre soberanía de recursos se intensifica.
New Pacific reconoce este riesgo en sus propias comunicaciones. El contrato fue firmado a través de su socio boliviano —mecanismo habitual para cumplir requisitos de participación local— y la compañía mantiene un 98% de interés económico en Carangas. Esa estructura refleja la realidad regulatoria del país: el capital extranjero puede operar, pero necesita anclaje institucional local para acceder al sistema de contratos. La pregunta que no responde el comunicado financiero es cuánto tiempo tardará la Asamblea en ratificar, y bajo qué condiciones políticas lo hará.
En un entorno donde el Movimiento al Socialismo ha mostrado fracturas internas significativas desde 2024, y donde el debate sobre los recursos naturales estratégicos sigue siendo terreno sensible, la ratificación parlamentaria es una variable que ningún modelo financiero puede proyectar con certeza.
Un PEA actualizado que redefine la escala del proyecto
Mientras avanza el proceso regulatorio, New Pacific publicó el 14 de agosto de 2026 una evaluación económica preliminar (PEA) actualizada para Carangas, preparada por Ausenco Engineering Canada. Los números cambian la conversación sobre este proyecto.
El VPN post-impuestos al 5% de descuento asciende a u$s2,650M. La tasa interna de retorno alcanza el 35.9%. El período de recuperación de capital inicial, estimado en 644.5 millones de dólares, es de 2.4 años post-impuestos. Con precios base de 45 dólares por onza de plata, 3,400 dólares por onza de oro, 1.20 dólares por libra de zinc y 0.90 dólares por libra de plomo, el modelo proyecta una vida útil de mina de 19 años —excluyendo dos años de preproducción— con producción pagable de aproximadamente 195 millones de onzas de plata, 1.1 millones de onzas de oro, 1,453 millones de libras de zinc y 941 millones de libras de plomo.
En términos de equivalente plata, el proyecto alcanza 339 millones de onzas AgEq a lo largo de su vida. Esa cifra posiciona a Carangas no como un proyecto junior de exploración avanzada, sino como un activo con potencial de producción primaria de escala media-alta para los estándares globales del sector plata-oro.
La actualización respecto al PEA anterior de septiembre de 2024 incorpora dos cambios sustanciales: un incremento en la tasa de procesamiento y la integración de la zona aurífera al modelo de producción. Esa adición del componente dorado no es cosmética. Con el oro por encima de los 3,000 dólares por onza en el mercado actual, incluirlo en el perfil productivo mejora significativamente la economía del proyecto y lo hace más resistente a escenarios de presión en el precio de la plata.
El marco regulatorio boliviano: lo que el AMC no garantiza
Firmar el AMC con AJAM es condición necesaria, pero no suficiente. Bolivia mantiene uno de los marcos regulatorios mineros más complejos de la región para el capital privado extranjero. COMIBOL, la estatal minera, conserva derechos preferenciales sobre zonas estratégicas. Las cooperativas mineras —políticamente organizadas y con capacidad de bloquear proyectos mediante presión directa sobre el gobierno y el Parlamento— operan en muchas zonas con superposición de derechos.
El caso de Carangas en Oruro plantea una pregunta específica: ¿existe interferencia de cooperativas o de operaciones artesanales en el área de influencia del proyecto? El comunicado financiero no lo aborda. Para un inversionista institucional que esté evaluando el riesgo Bolivia, esa omisión es un dato en sí mismo.
Adicionalmente, Bolivia no tiene un esquema de estabilidad jurídica tributaria comparable al que ofrece el RIGI argentino o los contratos de estabilidad que maneja Perú para grandes proyectos. El régimen fiscal aplicable a Carangas dependerá de lo que se negocie en el propio AMC y de las condiciones que fije la Asamblea al momento de la ratificación. Cualquier cambio en la estructura impositiva boliviana durante los 19 años de vida útil proyectada del proyecto representa un riesgo real que el VPN de u$s2,650M no captura por sí solo.
La posición financiera de la compañía: capital suficiente para no depender del mercado hoy
New Pacific cerró el trimestre al 30 de septiembre de 2026 con capital de trabajo de 35.94 millones de dólares y una pérdida neta atribuible de 1.42 millones de dólares —frente a 0.75 millones en el mismo período del año anterior. Los gastos operativos del trimestre alcanzaron 1.44 millones, con ingresos por inversiones de 0.32 millones. No es una compañía que esté quemando caja a ritmo preocupante para su etapa de desarrollo.
El gasto capitalizado en exploración durante el trimestre refleja actividad concentrada en Carangas: 747,881 dólares en gestión y apoyo al proyecto, 62,433 dólares en servicios de campamento, 51,756 dólares en permisos y licencias. Silver Sand, el proyecto más avanzado de la cartera, registró gastos menores en el trimestre —291,326 dólares en gestión y 109,200 en campamento— lo que sugiere una reorientación operativa hacia Carangas como proyecto prioritario.
El balance acumulado a septiembre de 2026 muestra 93.2 millones invertidos en Silver Sand y 23.8 millones en Carangas. La brecha entre ambos refleja la historia de la compañía: Silver Sand llegó primero al radar, pero Carangas está capturando la atención estratégica ahora que los AMCs avanzan y el PEA actualizado valida su escala.
Bolivia en el mapa de la plata: lo que Carangas significaría para la región
Bolivia produce volúmenes significativos de plata como subproducto de zinc y estaño —San Cristóbal, operada por Sumitomo en Potosí, es el ejemplo más claro de integración exitosa de capital extranjero bajo el modelo contractual boliviano. Pero Bolivia no tiene hoy una mina de plata primaria de escala comparable a lo que proyecta Carangas.
Si el proyecto llega a construcción —con la ratificación parlamentaria, el permiso ambiental, el financiamiento de los 644.5 millones de capital inicial y la ejecución de la ingeniería de detalle—, Bolivia incorporaría al mapa global de plata un productor que pondría en la mesa casi 10 millones de onzas de plata pagable por año en promedio. Para dimensionarlo: México, el mayor productor mundial de plata, extrajo alrededor de 6,300 toneladas en 2024. Carangas no compite en esa escala, pero sí reposiciona a Bolivia como destino relevante para el capital minero que busca exposición a metales preciosos en Sudamérica.
El problema es el tiempo. Entre la ratificación del AMC, los estudios de factibilidad de nivel bancable, el financiamiento y la construcción, el horizonte realista para primera producción no es anterior a 2030 —y eso asume que cada etapa regulatoria se resuelve sin contratiempos. En Bolivia, ese supuesto tiene un costo histórico documentado.
La firma del AMC con AJAM es la noticia que el mercado quería ver. Lo que sigue —la Asamblea Legislativa, el permiso ambiental, la ingeniería de factibilidad— determinará si Carangas se convierte en la mina que sus números prometen o en otro proyecto latinoamericano atrapado entre la economía del papel y la realidad del terreno. (Minería en Línea)
