Marcelo Álvarez: “Hay cinco conceptos que marcan el futuro: ética, transparencia, trazabilidad, innovación y tecnología”

Marcelo Álvarez: “Hay cinco conceptos que marcan el futuro: ética, transparencia, trazabilidad, innovación y tecnología”

o.- Tras la asunción de la nueva conducción en la Cámara Minera de San Juan, su vicepresidente, Marcelo Álvarez, analiza los desafíos de una institución que busca profesionalizarse para acompañar el crecimiento de los proveedores locales, la formación de mano de obra calificada y el cumplimiento de estándares internacionales en un escenario global altamente competitivo.
Marcelo, estamos ante una nueva etapa en la Cámara Minera. Con la conducción de José Morea en la presidencia y vos en la vicepresidencia, se han puesto al frente los máximos referentes de los proyectos más importantes de la provincia. ¿Qué mensaje busca dar la Cámara con esta conformación y qué significa para vos este desafío?
Para mí representa, ante todo, una actitud de servicio hacia la industria y hacia el desarrollo sustentable de San Juan. Con José entendimos que este es un momento crítico y crucial para la minería en Argentina. Ante los anuncios de grandes inversiones, la Cámara necesita fortalecerse, profesionalizar sus equipos y generar una vocería que permita un diálogo más profundo con todos los actores de la sociedad. Queremos una dinámica que nos permita tomar decisiones rápidas para estar a la altura de las circunstancias, implementando estándares internacionales que generen valor real en la provincia.
Tras las primeras reuniones con la Comisión Directiva, ¿cuáles han sido los objetivos prioritarios que han fijado para el corto plazo?
El punto fundamental es el fortalecimiento de la Dirección Ejecutiva. Queremos dotarla de herramientas de gestión para ejecutar objetivos estratégicos: comunicación clara, diálogo permanente y, muy especialmente, la construcción de estándares para el desarrollo de la cadena de proveedores. También es prioridad trabajar codo a codo con autoridades, universidades y gremios para garantizar la formación de mano de obra calificada. La Cámara debe sentarse en las mesas de trabajo con información técnica sólida y capacidad de generar las dinámicas que San Juan requiere hoy.
Mencionabas recién la importancia de los proveedores. ¿Cómo se vincula el crecimiento de las empresas locales con las exigencias globales, como la reducción de la huella de carbono?
Es un punto clave. Todas las operadoras multinacionales tenemos compromisos de “carbono neutral” hacia el 2050. Pero esto no es solo un compromiso de la empresa minera; es de toda la operación, lo que incluye a la cadena de valor. En el caso de Veladero, hablamos de más de 400 empresas locales. Si para el 2050 la operadora cumple, pero sus proveedores no, no estaríamos cumpliendo el objetivo global. Por eso, la Cámara debe liderar una “hoja de ruta” para que nuestros proveedores incorporen inteligencia artificial, energías renovables y eficiencia energética. Es un compromiso conjunto de transformación productiva.
Este año Veladero cumple 21 años. Vos que has vivido este proceso de cerca, ¿qué diferencias encuentras entre aquel San Juan que vio nacer el proyecto y este San Juan de 2026?
La diferencia es abismal. Cuando Veladero comenzó en 2005, San Juan prácticamente no figuraba en el mapa minero internacional. Hoy, la provincia ocupa el puesto 18 en el ranking del Instituto Fraser como destino de inversión mundial. San Juan ha evolucionado y ha aprendido. Contamos con una política pública minera que ha trascendido los partidos políticos y que se fortalece con el inicio de la “era del cobre”.
Hoy tenemos universidades que forman ingenieros de exportación, proveedores que nacieron pequeños y hoy venden servicios al mundo, e instituciones con experiencia real. Partimos de una base mucho más sólida. El reto ahora es mantener un diálogo constructivo y propositivo que garantice un crecimiento ordenado y que le dé la tranquilidad al sanjuanino de que, con lo que viene, hay espacio para que todos los que quieran trabajar y crecer, puedan hacerlo.
Hablabas de las reglas de juego. Históricamente, la industria ha lidiado con cambios e incertidumbres. En este nuevo escenario, ¿qué lectura haces sobre la Ley de Glaciares y qué impacto esperas que tenga en los proyectos locales?
La minería es una industria resiliente. Operamos en proyectos de 20 a 50 años y en ese lapso nos adaptamos a cambios sociales, políticos y económicos. Para que un proyecto sea viable, no basta con que haya mineral; la ecuación debe cerrar en lo político, lo social y lo normativo.
En ese sentido, hoy Argentina tiene dos variables fundamentales. Primero, el RIGI, que nos pone en un nivel de competitividad fiscal y estabilidad normativa similar al de Australia, Chile o Perú. Segundo, la aclaración del Congreso sobre la Ley de Glaciares. Esto genera una certidumbre necesaria tanto para las empresas como para los funcionarios que deben evaluar los impactos ambientales. Hoy la normativa ayuda y el clima social es muy positivo en comparación con otras regiones. Estamos en el momento justo para que el diálogo rinda frutos.
Mencionaste cuatro ejes donde “no se puede fallar” de cara al futuro. ¿Cuáles son esos pilares para la gestión que viene?
Son los pilares que definirán nuestro como sociedad: el desarrollo de la cadena de valor local, la formación de nuestra gente, el crecimiento de las comunidades y el cuidado irrenunciable del ambiente y la biodiversidad. Si el Estado, las empresas y las comunidades nos alineamos en estos ejes, el desafío está cumplido.
Estamos a las puertas de una nueva exposición minera en San Juan, con delegaciones de todo el mundo puestas sobre la provincia. ¿Qué mensaje le darías al sanjuanino que mira con expectativa, y quizás con algo de duda, este “boom” que se viene?
La palabra clave es globalización. San Juan tiene que abrirse al mundo. Sé que eso genera adrenalina y hasta un poco de vértigo, pero confío plenamente en nuestras capacidades humanas y técnicas para afrontar esa realidad. Argentina, y San Juan en particular, deben entrar definitivamente en un modelo de mercado amplio y competitivo.
Si nos quedamos encerrados, las inversiones van a llegar igual y otros ocuparán nuestro lugar. Lo inteligente es poner nuestras capacidades al servicio de ese mercado global para hacernos fuertes. Pero quiero ser muy enfático: esto debe ser con desarrollo humano. No queremos repetir historias de países que crecieron económicamente, pero olvidaron a su gente.
Para finalizar, ¿cuáles son los valores que, según tu visión, deben regir esta “nueva era” minera?
Hay cinco conceptos que marcan el futuro: ética, transparencia, trazabilidad, innovación y tecnología. Ese es el eje para abrirse al mundo. Desde la Cámara Minera vamos a trabajar de la mano con el Gobierno, con las cámaras de proveedores y con las comunidades. Tenemos todo para ganar si lo hacemos con reglas claras y con la gente adentro.(Cámara Minera de San Juan)

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