Ley de Glaciares: qué busca modificar el Gobierno con acuerdo de algunas provincias mineras
o.- (Irene Stur) Quienes defienden la modificación sostienen que la actual extensión de la protección abarca zonas donde no hay hielo real ni reservas hídricas relevantes
La superficie glaciar en Argentina abarca unas 8.484 kilómetros cuadrados. Más del 40% de esa superficie se encuentra en Santa Cruz.
Según informó La Opinión Austral el Gobierno nacional incluyó como último punto del temario de las sesiones extraordinarias convocadas hasta el 30 de diciembre el proyecto de ley de adecuación del Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial (ley 26.639). En ese marco, se impulsa una reforma con la idea de redefinir la noción de “ambiente periglacial” y trasladar su regulación desde el Estado nacional hacia las provincias.
Según los promotores del cambio, la definición vigente de “periglaciar” es demasiado amplia e imprecisa. Esa vaguedad, argumentan, permite que las demandas judiciales o ambientales frenen proyectos productivos aun cuando no haya glaciares propiamente dichos, un concepto que comparte el Gobierno nacional. La reforma plantea devolverles a las provincias la capacidad de definir qué áreas, en función de sus estudios técnicos locales, deben seguir protegidas.
El objetivo explícito es destrabar inversiones mineras e hidrocarburíferas estratégicas, especialmente en zonas cordilleranas ricas en minerales como el cobre o el litio, entre otros, una estrategia congruente con el plan del Ejecutivo para atraer “grandes inversiones”.
Qué dice la ley vigente y cuál es la polémica
La ley 26.639 define a los glaciares como “toda masa de hielo perenne, estable o en lento desplazamiento” y considera periglaciar a las zonas de media y alta montaña, donde suelos congelados o saturados de hielo actúan como reservas de agua dulce. Bajo esta norma, las actividades mineras y hidrocarburíferas, así como también la construcción de infraestructura y el tratamiento de sustancias tóxicas, etcétera, están prohibidas en esas zonas.
Quienes defienden la modificación sostienen que la actual extensión de la protección abarca zonas donde no hay hielo real ni reservas hídricas relevantes y que, por ello, muchas provincias siguen sin poder desarrollar su potencial minero.
En cambio, especialistas ambientales alertan que el “ambiente periglacial” incluye formaciones con suelos congelados o glaciares de escombros que sí regulan caudales y recargas de cuencas. Para ellos, recortar esa protección implica poner en riesgo fuentes claves de agua dulce, biodiversidad y sostenibilidad hídrica.
Qué opinan las provincias
Los gobiernos provinciales de zonas mineras, en particular los vinculados con la llamada Mesa del Cobre (como las provincias de Mendoza, San Juan, Catamarca y Jujuy) respaldan la reforma.
Según indican funcionarios y gobernadores, garantizar que cada provincia determine sus áreas periglaciares representa un acto de “federalismo ambiental” y una forma de impulsar desarrollo e inversiones.
Desde algunas Legislaturas provinciales (especialmente de aquellas jurisdicciones con tradición minera), el cambio es visto como una oportunidad para atraer capital, generar empleo y dinamizar las economías locales tras años de trabas relacionadas con la normativa actual.
Santa Cruz tiene doble protección
No todas las provincias expresaron complacencia con los cambios. Una de ellas es Santa Cruz. Los primeros en reaccionar fueron los diputados de Unión por la Patria, quienes alertaron que modificar la ley “representa una amenaza directa hacia la democracia, el equilibrio ecológico y los derechos de las futuras generaciones”.
En Santa Cruz existe una normativa provincial (ley 3.123) que protege los glaciares y los periglaciares al considerarlos reservas estratégicas de agua y prohíbe actividades extractivas en esas zonas. Si la ley nacional cambia, se abre un escenario de redefinición de mapas, permisos y criterios, lo que genera incertidumbre sobre el futuro de cuencas, usos del suelo y conservación ambiental.
Por qué Santa Cruz es clave a nivel glaciológico
De acuerdo con el inventario nacional de hielos, la superficie glaciar en Argentina abarca unos 8.484 kilómetros cuadrados. Más del 40% de esa superficie se encuentra en Santa Cruz.
Eso significa que la provincia alberga una proporción mayoritaria de los glaciares del país, desde grandes hielos continentales hasta glaciares de escombros, hielos enterrados y zonas tanto periglaciares como de recarga hídrica.
La importancia de las áreas glaciarias y periglaciarias no es solo estética: cumplen funciones esenciales. Actúan como reservas estratégicas de agua dulce, regulan la recarga de cuencas, nutren ríos y lagos, mantienen la biodiversidad y sostienen las economías locales (turismo, pesca, pequeños asentamientos, etcétera). (BAE, Buenos Aires, 11/12/2025)
