La suba del gas pegó fuerte en las expensas

La suba del gas pegó fuerte en las expensas

o.- (Candela Toledo) Afecta los edificios que tienen servicios centrales con caldera. Por la quita de subsidios, aumentó el gas. Y los servicios pueden influir hasta un 20% en las expensas. Toman medidas para ajustar.
Sistema. Los equipos más modernos permiten controlar mejor el consumo.
Afecta a los edificios que tienen servicios centrales con calderas, donde ese rubro alcanza hasta el 20% de las expensas. Por eso, durante julio, estas expensas llegaron con aumentos de casi el 5% respecto al mes anterior y por encima de la inflación. La suba del gas es como consecuencia de la progresiva quita de subsidios. En los edificios afectados toman medidas de ajuste, incluyendo la utilización de calefacción solo en las horas pico.
El invierno esta cerca de terminar. El ascenso de las temperaturas permite empezar a apagar las estufas y las calderas; pero la estación más fría del año dejó huellas en los consorcios de la Ciudad. El aumento del gas golpeó de lleno a los edificios con calefacción central: según datos de la plataforma Consorcio Abierto, los gastos de este servicio subieron 157,3% interanual, muy por encima de la inflación.
El impacto se sintió en las expensas, que en julio promediaron los $ 281.516 en la Ciudad, 4,8% más que en junio. Dentro de ese presupuesto, los servicios públicos representan entre el 13% y el 20%, lo que obligó a muchas administraciones a recalcular horarios de encendido y buscar alternativas.
“Los edificios con servicios centrales fueron los más golpeados. El costo del gas se está viendo reflejado en estas últimas expensas”, cuenta Matías Ruiz, de Administradores Independientes de Propiedad Horizontal.
En los consejos de propietarios empezaron a aparecer medidas para ajustar: calefacción sólo en horarios pico, cortes durante la noche o encendidos limitados a fines de semana. La automatización es otra herramienta que gana lugar: hoy se pueden programar calderas, monitorear consumos y detectar fugas en tiempo real.
Para Laura Colucci, miembro de la comisión directiva de la Asociación Inmobiliaria de Edificios de Renta y Horizontal (AIERH), se notaron cambios en comparación a otros años. “Este año, muchos consorcios prefirieron invertir en mecanismos donde se automatiza la caldera para que no estuviera encendida todo el tiempo. O que se encendiera por debajo de los 13° y hacer dos franjas horarias”, le explica a Clarín.
“La tecnología ayuda a tender puentes formales y trazables entre administradores y consorcistas, lo que brinda transparencia y mejora la convivencia”, agrega Albano Laiuppa, director de Consorcio Abierto.
En paralelo, el mantenimiento volvió al centro de la escena. Postergar arreglos en calderas o sistemas de calefacción suele ser una falsa economía: las roturas aparecen justo en los meses de mayor demanda, cuando los técnicos escasean y los precios suben.
Los gastos operativos y de mantenimiento representan en promedio el 27% de las expensas: 25% en edificios pequeños y hasta 52% en los grandes, donde se suman servicios como seguridad y limpieza. “Hoy el foco tiene que estar en la eficiencia: lo poco que se hace en reparaciones ya tiene un costo muy alto”, advierte Ruiz.
Colucci asegura que en las expensas la calefacción representa un 20%. “Este año se notó mucho el impacto de Metrogas. En cuanto al mantenimiento de los edificios, los que se siguieron haciendo fueron los de la caldera, o cambiar por un atomizador para bajar un poco el consumo del gas”, asegura.
El ejemplo tiene una experiencia real en un consorcio de Caballito, en el que, cuando intentaron encender la caldera, surgió que había que reemplazarla. “Nos quedamos sin la calefacción central todo el invierno porque se demoró la decisión sobre qué hacer. Y cuando se resolvió cambiarla ya estábamos en julio, con lo cuál se decidió postergar el trabajo que la nueva caldera esté instalada para el próximo invierno”, cuenta Noelia Acosta, que vive en el edificio hace 9 años.
“Todos los años se siente el impacto en las expensas. Esta vez, en cambio, tuvimos que calefaccionar con los aires acondicionados y poner estufas eléctricas, con lo cual lo que ahorramos en gas lo gastamos en las facturas de la luz. Todos los vecinos se quejaron de eso, aunque no sabemos cuánto habríamos pagado de gas si la caldera funcionaba”, agrega, y subraya: “Igual, desde hace años se enciende con restricciones, solo durante el día, y si hay menos de 13 grados”.
A pesar del aumento de las expensas, los administradores aseguran que la morosidad no se disparó. “Nos estamos moviendo entre un 10% y un 15% en edificios de viviendas, y un poco más en oficinas del centro”, detalla Ruiz.
Colucci, por su parte, asegura que hay “morosos crónicos, que no pudieron pagar por cierta circunstancia pero te avisan y después pagan”, considera.
Mientras se ajustan los gastos comunes, los administradores también insisten en la seguridad dentro de los departamentos. El monóxido de carbono es responsable de más del 50% de las intoxicaciones en invierno, según el Ministerio de Salud. La mayoría de los casos se debe a artefactos mal instalados o con falta de mantenimiento.
Las recomendaciones son claras: no obstruir rejillas de ventilación, apagar estufas antes de dormir, evitar braseros y revisar los artefactos una vez al año con un gasista matriculado. Además, sugieren que las administraciones envíen comunicados a los vecinos con medidas de prevención y teléfonos útiles.
La morosidad en el pago de expensas ronda el 15%. (Clarín, Buenos Aires, 15/09/2025)

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