“La reciente visita de Karina Milei a Caleras San Juan fue un gran espaldarazo para toda la minería argentina”
o.- En el marco de una multitudinaria Expo Minera 2026, Caleras San Juan recibió una histórica comitiva liderada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, ministros nacionales, provinciales y referentes de la Justicia. Raúl Cabanay, gerente de la firma, repasa los detalles del encuentro, destaca el lado más humano de la visita y explica por qué San Juan está en la primera línea para encabezar el desarrollo económico del país a través del cobre y la cal.
En el marco de una Expo Minera que fue una locura de gente, Caleras San Juan recibió una comitiva presidencial e institucional sin precedentes. ¿Qué sensaciones te quedan en el cuerpo tras este hito histórico para la empresa y para la provincia?
La verdad es que fue un halago muy importante y una jornada que nos llena de orgullo. Ante una visita de semejante envergadura, uno se pregunta: “¿Algo bien habremos hecho para que nos eligieran?”. En esto quiero destacar la gestión del gobernador Marcelo Orrego, quien seguramente recomendó que la comitiva viniera a conocer nuestras instalaciones. Tuvimos el honor de recibir a Karina Milei, al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, al ministro de Justicia de la Nación, Mariano Cúneo Libarona, y a una delegación judicial muy amplia. Estuvieron acompañados por nuestro gobernador y los ministros provinciales Juan Pablo Perea y Gustavo Fernández. Todos se llevaron una imagen productiva sumamente positiva de lo que es una empresa sanjuanina y argentina trabajando con tecnología de punta.
Es una comitiva de altísimo perfil político. ¿Pudiste conversar directamente con Karina Milei y el resto de los funcionarios? ¿Qué fue lo que más le llamó la atención durante el recorrido?
Sí, pudimos conversar bastante y de forma muy fluida con Karina, con los Menem y con el gobernador. Personalmente, Karina Milei me sorprendió gratamente. Quizás en los medios se la percibe como una persona más fría, pero en el trato directo resultó ser alguien sumamente reluciente y cercana. Fue muy llamativo ver el magnetismo que genera: era la más buscada de toda la comitiva. Todos nuestros empleados, desde los operarios hasta los ingenieros, hacían fila para sacarse una foto con ella. Incluso hubo un momento muy tierno en la planta: vio a uno de los perros que tenemos en el predio, se quedó embobada, se agachó a acariciarlo y estuvo un rato largo con él. Mostró un lado humano muy lindo. Además, nuestros gerentes aprovecharon para mandarle un obsequio especial al presidente de la Nación: una campera térmica de Caleras San Juan de esas que él suele usar para sus actividades. Estamos seguros de que se la va a poner.
Más allá de las anécdotas institucionales, esta fuerte presencia del Ejecutivo Nacional en San Juan, ¿cree que marca un antes y un después para el posicionamiento de la actividad minera en todo el país?
Totalmente. Yo creo que este es, definitivamente, el arranque de la minería a gran escala en Argentina. Se están terminando de eliminar las barreras históricas que frenaban la llegada de grandes inversiones. La primera gran barrera era la macroeconomía, y por suerte hoy está ordenada. A eso se le suma el RIGI, que nos aporta muchísima competitividad, y la seguridad jurídica que las empresas internacionales exigen. El último ítem que quedaba pendiente era la adecuación de la Ley de Glaciares, que no es una modificación de fondo sino una adecuación necesaria. Con ese combo resuelto, el motor del desarrollo minero ya se puso en marcha, y San Juan es la provincia que está encabezando ese motor.
San Juan ha mantenido una línea muy clara respecto a la actividad. ¿Cómo influye esa continuidad política para llegar a este presente tan prometedor?
Influye de manera decisiva. San Juan viene demostrando desde fines de los años 90 una coherencia admirable, manteniendo a la minería como una verdadera política de Estado, independientemente de los gobiernos de turno. Sostener esa regla del juego permitió que las empresas exploradoras siguieran trabajando e invirtiendo en la provincia durante las últimas dos décadas. Ahora es el momento en que vamos a empezar a disfrutar de esos logros. Los grandes proyectos de cobre de la Argentina están concentrados acá; estamos llenos de cobre y listos para abastecer al mundo.
Llevas muchos años impulsando el sector desde la Cámara Minera y desde Caleras San Juan. Al ver consolidado este escenario, ¿sentís que el esfuerzo valió la pena?
Sí, sin dudas. Es una visión que en Caleras San Juan venimos percibiendo y planificando desde hace tiempo. Nuestro plan maestro de inversiones nació en el año 2016; ya cumplimos diez años de desarrollo continuo y hoy ya tenemos los cuatro hornos Maerz de última generación en pleno funcionamiento. Nosotros nos preparamos e invertimos para este momento exacto. Sabíamos que la minería argentina tenía que arrancar tarde o temprano. Toda la industria calera sanjuanina ha hecho inversiones millonarias y hoy está perfectamente preparada: no solo para atender los requerimientos gigantescos que van a demandar los proyectos locales y nacionales, sino también para seguir cumpliendo con los requerimientos de exportación hacia Chile, que es nuestro otro gran consumidor. El futuro ya llegó y nos encuentra listos.
Usted suele decir que en San Juan estamos llenos de cobre, pero la realidad es que para extraer ese cobre se necesita un insumo crítico. ¿Está la provincia preparada para abastecer esa demanda interna?
Exactamente. La cal es un insumo esencial y crítico para el proceso del cobre, y San Juan la tiene en abundancia. Hace un tiempo, en una reunión donde los empresarios de la minería metalífera mostraban cierta preocupación por el abastecimiento, les dije claramente: “Por la cal no se preocupen, quédense tranquilos que de eso nos ocupamos nosotros; ustedes preocúpense por la logística”. La industria calera sanjuanina tiene el recurso, el conocimiento y la capacidad para responder a este desafío.
Mencionaste la logística, un factor clave. Para que todo este potencial se concrete se necesita infraestructura. ¿Qué demandas puntuales en materia de obras le transmitieron a las autoridades nacionales durante la visita?
Les hicimos hincapié en que el crecimiento que se viene exige obras de infraestructura urgentes. El primer punto crítico es la ampliación del gasoducto que viene desde Mendoza. Estamos en el país del gas, hay recursos de sobra en Argentina, pero faltan los caños para traerlo. Necesitamos duplicar esa capacidad para sostener el desarrollo industrial de San Juan. El segundo punto, que le reclamé directamente a la comitiva nacional, fue la pavimentación y optimización de la Ruta Provincial 153. Hubo una pequeña confusión en el momento porque el ministro nacional entendió que hablaba de otra traza, pero el Gobernador me aclaró luego que el tema ya quedó firmemente sobre la mesa.
La Ruta 153 es un reclamo histórico del sector. ¿Por qué es tan estratégica para el futuro de las cales sanjuaninas?
Porque nuestro gran mercado internacional es el norte de Chile, la primera y segunda región, donde la minería de cobre no para. Hoy en día, el costo logístico de llevar la cal de San Juan hasta allá es más caro que el bolsón del producto mismo. Necesitamos rutas que acorten distancias para bajar costos y ser competitivos frente a cales de otros países. Habilitar y financiar la Ruta 153 es el primer paso. El segundo paso estratégico debe ser el Paso de La Chapetona, una alternativa que está sonando muy fuerte porque nos acortaría el trayecto hacia Chile en 300 kilómetros. Además, esto descomprimiría las rutas nacionales 40 y 7, que hoy están colapsadas por el tránsito pesado. Mendoza ya lo entendió y está dispuesta a coordinar con San Juan para avanzar en este sentido.
El cobre va a demandar un movimiento logístico infinitamente superior al del oro. ¿Quienes vivieron el San Juan previo al boom minero de los 2000 entienden perfectamente este cambio de escala?
Sin dudas. Yo ya tengo unas cuantas canas y viví activamente el San Juan previo a la minería. Era una provincia pobre, que no tenía fondos para pagar los sueldos de los empleados públicos ni de los docentes. La minería del oro, que arrancó hace 20 años, transformó esa realidad, generó una enorme red de proveedores locales y trajo estabilidad. El cobre requiere un volumen de insumos y servicios muchísimo mayor. Si el oro nos transformó, el beneficio y el salto de escala que traerá el cobre va a ser impresionante para toda la comunidad.
Eso se percibió con fuerza en la Expo Minera. A diferencia de ediciones anteriores, se vio una marea de gente que no iba solo a mirar, sino a buscar una oportunidad, a dejar currículums y a ver cómo sumarse a la cadena de valor. ¿Qué mensaje le deja a toda esa masa de trabajadores y emprendedores?
Nos pasó exactamente eso en el stand de Caleras San Juan; la cantidad de gente dejando currículums en mano era tremenda. El mensaje que les doy es de profunda esperanza: la minería es un motor tan potente que atraviesa a todas las profesiones y oficios. Por cada empleo directo en la mina, se generan cinco puestos indirectos en la comunidad. Se van a necesitar médicos, enfermeros, lavanderías, panaderos, productores agrícolas, transporte, de todo. El sueldo del trabajador minero derrama el fin de semana en el restaurante del pueblo, en corralones para ampliar su casa, en indumentaria. Mi consejo para la gente es: especialícense en lo que ya saben hacer. Si sos panadero, intentá ser el mejor panadero de tu zona. El derrame económico es real y, de una u otra manera, le va a llegar a todos los sanjuaninos.
Muchas veces las pymes locales sienten frustración porque no logran certificar de inmediato las exigentes normas internacionales que pide una gran minera. Sin embargo, el fenómeno económico funciona de otra manera, casi como una cascada. ¿Cómo impacta esto en los proveedores más chicos?
Es exactamente así. Mucha gente se imagina que para beneficiarse de la minería tiene que trabajar o contratar de forma directa con la mina, y no es necesario. A mí me gusta mucho ese concepto de “cascada”. Cuando una gran empresa local califica y absorbe los contratos de la alta minería, inevitablemente deja libres nichos de mercado en el llano. Esos espacios quedan disponibles para que las pymes más chicas abastezcan la demanda local restante. La cascada siempre llega: si la minería crece, el dueño de un restaurante tiene más clientes, las panaderías venden más y hasta quien vende planes de autos duplica sus operaciones. Toda la economía se dinamiza de forma indirecta.
Caleras San Juan acaba de cumplir su plan maestro de diez años (2016-2026) con sus cuatro hornos en marcha. ¿Hacia dónde apunta la estrategia de la empresa a partir de ahora?
Ya estamos diseñando y esbozando nuestro próximo plan estratégico a largo plazo, al que denominamos “Plan 2026-2035”. Ya estamos planificando dónde se ubicaría el próximo horno y bajo qué características técnicas operaría. Es cierto que ahora entraremos en un pequeño impasse técnico en las inversiones; tras diez años sin parar, debemos esperar a que los grandes proyectos metalíferos empiecen a demandar el insumo de forma sostenida. No obstante, nuestra política corporativa es sumamente clara: en el momento exacto en que la demanda del mercado alcance el 80% de nuestra capacidad de producción actual, automáticamente se dispara la construcción de un nuevo horno.
En paralelo a los hornos, la empresa viene haciendo una apuesta muy fuerte en materia de sustentabilidad y transición energética. ¿Qué novedades hay respecto al parque solar?
Avanzamos firmemente en ese eje estratégico. Ya iniciamos la ampliación de nuestro parque fotovoltaico para alcanzar una potencia de 7 megavatios (MW). Esta obra nos va a permitir cubrir el 100% de las necesidades de energía eléctrica de toda la operación de Caleras San Juan. Nuestra meta política e industrial es clara: generar nuestra propia energía limpia. Es nuestro aporte directo a la sustentabilidad y el camino definitivo hacia la producción de ‘Cal Verde’. Cada vez que la demanda del mercado nos exija levantar un nuevo horno, ampliaremos en paralelo la capacidad del parque solar para mantener una matriz totalmente limpia.
Hace unos días en el Congreso de la Nación se debatió sobre la cadena de valor y un expositor graficaba la escala minera con un ejemplo muy simple: “Cada trabajador en un campamento consume, como mínimo, un huevo por día”. Multiplicado por miles de operarios, el impacto en la producción avícola es masivo. ¿Cómo dimensionas este nivel de consumo?
Ese ejemplo del Congreso es brillante porque baja la escala a la realidad cotidiana. Si calculamos un huevo diario por persona durante los campamentos de 14 días en proyectos gigantescos como Filo del Sol, la cifra es descomunal. Pero a ese huevo hay que sumarle las toneladas de pan, de yerba, de azúcar, de carne y de verduras que se consumen semanalmente. La logística y el desarrollo que genera para los productores avícolas, ganaderos y agricultores locales es tremendo. A veces cuesta imaginar la magnitud de la minería, pero cuando la cuantificas en alimentos, entiendes el verdadero impacto en las economías regionales.
Para concluir, el país arrastra históricamente problemas crónicos, ante este panorama, ¿qué rol juega la minería en la Argentina que viene?
La única forma genuina de salir de la decadencia crónica y de resolver los problemas de pobreza, educación, salud o jubilaciones es a través del desarrollo, y el desarrollo requiere inversiones productivas. Hoy los argentinos nos encontramos ante una oportunidad histórica que no podemos dejar pasar. Tenemos al sector agropecuario consolidado como motor tradicional, a Vaca Muerta generando un superávit energético histórico para el país, y ahora el motor de la minería que finalmente se pone en marcha. El futuro pertenece especialmente a las nuevas generaciones, a los sub-25 que se están capacitando en el sector. A mí todavía me queda un largo rato en la actividad y, afortunadamente, ¡espero tener que inaugurar varios hornos más en Caleras San Juan antes de retirarme! (Cámara Minera de San Juan)
