La Minería chilena acelera transición hídrica: desalación y eficiencia serán claves para sostener la producción
o.- El Congreso Acades 2026 confirmó un cambio estructural en el uso del agua, impulsado por la caída de leyes, el avance de sulfuros y la creciente demanda global de cobre.
Resumen ejecutivo
El Segundo Congreso Acades 2026 dejó como principal conclusión que la minería del cobre en Chile enfrenta un cambio estructural en su matriz hídrica. La combinación de menor ley de mineral, mayor complejidad geológica y aumento proyectado de la demanda global de cobre está elevando la intensidad en el uso del agua.
Según proyecciones oficiales, la demanda hídrica del sector crecerá de 18,5 m³/s en 2024 a 20,6 m³/s en 2034, mientras que el uso de agua de mar pasará de representar el 40,7% al 67,6% del consumo total, consolidándose como la principal fuente de abastecimiento.
Más producción, más complejidad y mayor consumo de agua
Uno de los consensos del Congreso es que el aumento en el consumo hídrico no responde únicamente al crecimiento productivo, sino a factores estructurales del negocio:
-Caída en la ley del mineral
-Transición desde óxidos hacia sulfuros
-Mayor profundidad de los yacimientos
Estos factores implican que incluso para mantener niveles de producción, el consumo de agua seguirá aumentando. A nivel global, la presión es aún mayor: se proyecta que la demanda de cobre crezca hasta un 50% hacia 2040, impulsada por la transición energética.
Desalación: de alternativa a estándar operativo
La principal respuesta del sector es la incorporación masiva de agua de mar, tanto desalinizada como sin desalar.
Las proyecciones indican:
-El uso de agua de mar crecerá más de 85% hacia 2034
-Alcanzará cerca de 13,9 m³/s
-Representará dos tercios del consumo total del sector
En paralelo, el uso de agua continental caerá cerca de un 39%, reduciendo la presión sobre cuencas en zonas de escasez hídrica.
Este cambio ya se materializa en proyectos concretos:
-Sistemas de impulsión de hasta 200 km y más de 4.000 m de altura
-Plantas desalinizadoras en operación y expansión
-Proyectos como el C20+ de Collahuasi, con capacidad superior a 1.000 l/s
-Desarrollo de infraestructura para abastecer múltiples divisiones en el caso de Codelco
La desalación deja de ser una solución puntual y pasa a ser infraestructura crítica para la continuidad operacional.
Eficiencia hídrica: avances graduales, no disruptivos
Pese a los avances tecnológicos, el sector no evidencia aún cambios disruptivos en reducción de consumo.
Las mejoras provienen principalmente de:
-Recirculación de agua (promedios cercanos al 73% en la última década)
-Relaves espesados
-Optimización de procesos en concentradoras
Sin embargo, estos avances tienen un impacto limitado frente a la presión estructural del negocio.
En términos prácticos: la eficiencia ayuda, pero no reemplaza la necesidad de nuevas fuentes de agua.
Infraestructura hídrica: escala, energía y riesgo
El despliegue de desalación introduce nuevos desafíos:
Alta intensidad energética
-Procesos de ósmosis inversa
-Bombeo en altura
-Integración con sistemas eléctricos
CAPEX elevado
-Plantas desalinizadoras
-Tuberías de larga distancia
-Estaciones de bombeo
Riesgo operativo
-Dependencia de infraestructura crítica
-Exposición a contingencias (energéticas, sociales o climáticas)
Esto transforma el agua en un problema no solo hídrico, sino también energético y logístico.
Nuevos modelos: multipropósito y licencia social
El Congreso también evidenció un cambio en la forma de desarrollar proyectos:
1. Infraestructura multipropósito
Casos como Aguas CAP muestran que es posible abastecer simultáneamente a:
-Minería
-Ciudades
-Agricultura
Este modelo permite:
-Distribuir riesgos
-Mejorar la viabilidad económica
-Generar impacto territorial positivo
2. Integración con comunidades
Proyectos como Los Bronces avanzan en esquemas de gobernanza compartida del agua, incorporando a comunidades en la toma de decisiones.
La licencia social deja de ser un factor externo y pasa a integrarse en el diseño del sistema hídrico.
Reúso: complemento con límites
El reúso de aguas residuales aparece como una alternativa relevante, pero con restricciones:
-Escalabilidad limitada
-Dependencia del consumo urbano
-Reticencia a infraestructuras compartidas
Por ello, su rol será complementario frente a la desalación.
El desafío estructural: energía y permisos
Más allá de la tecnología, el sector identifica dos cuellos de botella principales:
-Energía competitiva
-El costo del agua desalada está directamente ligado al costo energético.
Permisos y regulación
-Procesos largos e inciertos
-Alta complejidad ambiental y territorial
Sin mejoras en estos ámbitos, la expansión productiva podría verse limitada.
Conclusión
La minería chilena enfrenta una transformación profunda en su forma de gestionar el agua. El desafío no radica únicamente en aumentar el abastecimiento, sino en hacerlo bajo condiciones más exigentes en términos técnicos, energéticos y sociales.
Con una demanda hídrica en aumento y una matriz cada vez más dependiente del mar, el futuro del sector estará definido por su capacidad de:
-Escalar infraestructura de desalación
-Mejorar la eficiencia operativa
-Asegurar energía competitiva
-Desarrollar proyectos con mayor legitimidad territorial
El agua ya no es solo un insumo: es un factor determinante de la competitividad minera. (El Pregón Minero)
