La inversión productiva creció, pero sin traccionar al empleo
o.- (Mariano Cuparo Ortiz) Minería e hidrocarburos y los servicios financieros, con el agro aportando casi neutro, son los rubros que impulsan. Gracias a una economía que se va reactivando, la inversión reaccionó en consecuencia y logró terminar el 2024 con dos trimestres seguidos de buena recuperación, aunque esa mejor dinámica de las capacidades productivas no viene con mejoras en el empleo. El cuarto trimestre del año terminó con un crecimiento del 8,1%, en comparación contra el tercer trimestre, en la inversión productiva, que además terminó un 4,3% por encima del cuarto trimestre del 2023, período, por cierto, de fuerte receso a causa de la contienda electoral que derivo en la presidencia de Javier Milei. Advierten que el rebote económico se ve en pocos sectores, con baja capacidad para crear empleos.
(…) La consultora Orlando Ferreres y Asociados publicó su informe mensual de la Inversión Bruta Interna Mensual (IBIM-OJF) correspondiente a diciembre del 2024, que mostró un incremento del 6,9% en la comparación desestacionalizada contra octubre. De esa forma, el cuarto trimestre terminó con la mencionada mejora del 8,1% respecto al tercer trimestre, un período que según el Indec ya había sido de mejora respecto al segundo trimestre. Aunque el cuarto trimestre marcó una mejora interanual del 4,3%, compara contra un pésimo cierre del 2023. Eso se observa al chequear que la inversión de fines del 2024 sigue 8,9% por debajo de, por caso, el tercer trimestre del 2023.
La reactivación de la economía, por cierto, se viene viendo en pocos sectores entre los que se destaca su baja capacidad para generar empleos. Desde Vectorial remarcaron que “durante el 2024 los sectores vinculados a la industria han tenido caídas sistemáticas, al igual que la construcción y el comercio, mientras que los drivers se encuentran ligados a actividades primarias como la minería, el agro y la pesca, lo cual evidencia un modelo productivo basado en la primarización y orientado al mercado externo, lo cual es consistente con la búsqueda imperiosa de generar divisas a partir de las exportaciones y también de un ahorro de las mismas vía enfriamiento del consumo interno que deriva en menores importaciones”.
Y agregaron: “Esto sin duda tiene como ancla niveles salariales magros en algunos sectores y baja generación de empleo de calidad en el mediano plazo que repercute en la calidad de vida de importantes segmentos sociales”.
Desde Fundación Capital señalaron que la historia continuará de la misma forma en 2025 en lo que a sectores se refiere, con los creadores de empleo achicándose y los exportadores en expansión: “La mejora será impulsada por rubros como el de minería e hidrocarburos y los servicios financieros, con el agro aportando casi neutro. En contraposición, prevemos que la construcción, industria y el comercio continúen por debajo de los niveles de 2023, en un marco de poder adquisitivo limitado y con un ancla salarial operando, una competencia externa creciente a la par de un tipo de cambio real apreciándose y una política fiscal contractiva donde los gastos de capital continuarán pisados. Esto resulta de relevancia, siendo que en conjunto son generadores del 45% del empleo registrado”. (BAE, Buenos Aires, 05/02/2025)
