31 de mayo de 2025
Día de la Energía Atómica nacional
76 Aniversario de la creación de la CNEA
o.- El día 31 de mayo se festeja un hecho histórico para la República Argentina: la creación de la CNEA, Comisión Nacional de Energía Atómica.
La CNEA ha sido quien ha ayudado al progreso argentino y es un referente en
el ámbito nuclear nacional e internacional. Su labor fue y es crucial tanto para la formación como para la capacitación de profesionales, así como ha ayudado y ayuda a la creación de una cadena de valor única en la región.
La tecnología nuclear, la Innovación Productiva, la Formación Académica y las Soluciones y Servicios que brinda son los ejes sobre los cuales pivotea la Comisión Nacional de Energía Atómica obteniendo beneficios para -no solo la economía nacional- sino y especialmente para la Humanidad en general.
Con un acto que reunió a las principales autoridades nucleares y funcionarios nacionales, la institución trazó un balance de gestión y, desde la Secretaría de Asuntos Nucleares, dependiente del Ministerio de Economía de la Nación, se planteó el marco doctrinario que ordena al sector y define su horizonte estratégico.
En el marco del Día Nacional de la Energía Atómica, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) llevó a cabo este domingo 31 de mayo el acto oficial por el 76° aniversario de su creación. El encuentro, desarrollado en la Sede Central de la institución, fue encabezado por el presidente del organismo, Ing. Martín Porro, y por el Secretario de Asuntos Nucleares, Dr. Federico Ramos Napoli.
Asimismo, contó con la participación de la ministra María Jimena Schiaffino, Directora de Seguridad Internacional, Asuntos Nucleares y Espaciales del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto; el Dr. Leonardo Sobehart, presidente de la Autoridad Regulatoria Nuclear; el Bioq. Juan Martín Campos, presidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A.; el Ing. Bruno Oberlis, presidente de Dioxitek S.A.; el Ing. Rodolfo Kramer, Gerente General de Conuar S.A., y el Ing. Gabriel Absi, subgerente general operativo de INVAP S.A.U.
La conmemoración evoca el 31 de mayo de 1950, fecha en la que se creó la CNEA mediante el Decreto N° 10936/50. A lo largo de estos años, el organismo consolidó una cadena de valor única en la región que integra ciencia y operación técnica, permitiendo fabricar componentes complejos, producir combustibles, generar electricidad y desarrollar aplicaciones de punta con impacto directo en la salud y la investigación aplicada.
Durante la jornada se destacaron los nuevos Lineamientos de la Política Nuclear Argentina 2026 presentados por la Secretaría de Asuntos Nucleares, un marco doctrinario que ordena al sector y define el horizonte estratégico en torno a cuatro objetivos jerarquizados: exportaciones de alto valor agregado, seguridad energética, preservación y desarrollo de la capacidad tecnológica nacional, y liderazgo regional con posicionamiento geopolítico.
Esta actualización establece una clara distinción entre la conducción política y la operación técnica, promoviendo por primera vez la convocatoria al capital privado para invertir bajo un esquema que busca un círculo virtuoso en el que la CNEA aporta investigación, desarrollo y profesionales de calidad y las empresas financian proyectos nacionales y toman el riesgo.
Al dirigirse a los presentes, el presidente de la CNEA subrayó la necesidad de un cambio de paradigma operativo y de gestión: “La CNEA ha sabido imponerse en el sector en estos 76 años, pero hoy debemos trabajar para los próximos 76 años”, sostuvo. “Tenemos que mejorar y pensar en el día después; qué tenemos pensado como modelo de negocio, sostenible y ejecutable en el tiempo, en plazo y en presupuesto, pero también con una proyección de futuro”, agregó el Ing. Porro.
Por su parte, el secretario de Asuntos Nucleares detalló la hoja de ruta para la institución y precisó: “La Comisión tiene que basarse en cuatro pilares fundamentales: investigación, desarrollo e innovación para que los nuevos avances puedan generar valor; la formación de recursos humanos calificados para que la Argentina siga ofreciendo profesionales de primer nivel; funcionar como un observatorio tecnológico, y mantener la articulación con los distintos organismos especializados del sector nuclear a nivel global”.
En ese sentido, el Dr. Ramos Napoli remarcó que la madurez de la industria local exige una adecuación institucional. “La gestión de proyectos, la operación de instalaciones industriales y la comercialización de activos requieren estructuras diseñadas para ese fin específico”, añadió.
Finalmente, el secretario enfatizó la importancia de la sinergia con el ámbito productivo para acelerar proyectos y traducir el conocimiento acumulado en crecimiento real. “La misión que hoy nos encomienda el Presidente de la Nación -aseveró- es hacer del sector nuclear un sector más de la economía, capaz de posicionar a la Argentina como un actor clave en las cadenas de valor mundiales. Que el país sea preponderante en el mercado internacional no es una pérdida de soberanía, es la consolidación de tres cuartos de siglo de trabajo”.
Durante la ceremonia, las autoridades destacaron el impulso a la etapa final de proyectos estratégicos en ejecución, especialmente el Reactor Multipropósito RA-10. Al respecto, se ratificó la existencia de un plan concreto para completar la obra civil, optimizar los recursos y poner en producción esta infraestructura clave, destinada a fortalecer la provisión global de radioisótopos y la investigación tecnológica.
De esta manera, se ratificó el compromiso de la CNEA con la excelencia tecnológica, el desarrollo estratégico de capacidades nacionales, la optimización de sus recursos y la consolidación de la Argentina como proveedor tecnológico confiable en el escenario nacional e internacional.
Es de destacar que la CNEA ha sido fundamental en la investigación, el desarrollo y la producción dela tecnología nuclear argentina, y ha liderado proyectos como la construcción y la operación de centrales nucleares y la
producción de radioisótopos.
En la actualidad, la CNEA continúa desarrollando tecnologías y proyectos estratégicos para, como el CAREM-25 y el R 10, un reactor multipropósito para la producción de radioisótopos y la investigación científica.
Según aclara en la edición de hoy Ambito.com: “la Secretaría de Asuntos Nucleares presentó el documento que guiará las decisiones estratégicas del sector. El RA-10, la extensión de vida de Atucha I, el combustible, la exportación de tecnología y la inserción internacional, son las prioridades. El objetivo, según quedó claro en Núñez, es convertir esa capacidad en una plataforma exportadora capaz de generar inversiones, empleo calificado y presencia global para una industria que busca recuperar protagonismo en el escenario internacional.”
Uno de los ejes más novedosos de la estrategia oficial pasa por el fortalecimiento del ciclo del combustible. Otra de las prioridades definidas por el Gobierno es completar la extensión de vida de Atucha I. Ramos Napoli confirmó que el objetivo es que el proyecto concluya en julio de 2027.
(…) “Los nuevos lineamientos de la política nuclear argentina” [es] un documento que busca ordenar estratégicamente al sector, redefinir prioridades y aprovechar el renovado interés mundial por la energía nuclear.
La jornada de la que participó Energy Report tuvo un tono celebratorio por la trayectoria de una de las instituciones científicas más emblemáticas del país, pero también estuvo atravesada por una fuerte mirada hacia adelante. El mensaje central fue que Argentina posee capacidades nucleares únicas en la región y escasas a nivel mundial, pero que necesita transformar ese capital tecnológico en una plataforma industrial y exportadora capaz de competir en el escenario internacional.
Un diagnóstico crítico para una nueva etapa
Durante su discurso, [continúa el periodista Penelli] Ramos Napoli planteó que el aniversario debía servir para realizar un balance sincero sobre los logros y las falencias acumuladas a lo largo de décadas. “Tenemos que honrar este aniversario con una visión que no sea parcial, porque lo que Argentina hizo bien obtuvo resultados, pero también obtuvo muchas cosas que hizo mal”, afirmó.
El funcionario sostuvo que el país logró construir capacidades científicas y tecnológicas de nivel internacional, aunque no consiguió convertirlas en igual medida en desarrollo industrial. “Argentina, a pesar de haber desarrollado ciencia y técnica competitiva a nivel internacional, no logró en la misma proporción convertir esa producción técnica en industria equivalente. Entonces hoy contamos con un plexo de activos enorme cuya capitalización quedó incompleta”, señaló.
Según explicó, el desafío actual consiste en cerrar la brecha entre las capacidades disponibles y los resultados concretos que esas capacidades generan para la economía. En ese sentido, cuestionó algunos mecanismos históricos de gestión dentro del sector. “Durante años el sector sustituyó la rendición de cuentas por la invocación de su propia importancia estratégica, la planificación por una construcción permanente de proyectos y la disciplina comercial por la expectativa de que el Estado financiaría indefinidamente cualquier desarrollo”, afirmó.
Para Ramos Napoli, la modernización no pasa por modificar la base científica ni tecnológica, sino por actualizar los modelos de gestión, operación y comercialización.
Los nuevos lineamientos de política nuclear
Entre las prioridades definidas para los próximos 18 meses aparecen:
-La operación segura de las centrales nucleares.
-La extensión de vida de Atucha I.
-La finalización y puesta en marcha del reactor multipropósito RA-10.
-El fortalecimiento del ciclo del combustible nuclear.
-La modernización regulatoria preservando la independencia técnica de la ARN.
-La formación de recursos humanos.
-La consolidación del liderazgo regional argentino.
El RA-10 como proyecto estratégico
Uno de los proyectos más mencionados durante la jornada fue el Reactor Argentino Multipropósito RA-10, considerado una pieza clave para la próxima etapa del sector.
La instalación, ubicada en el Centro Atómico Ezeiza, fue diseñada por la CNEA y construida junto a INVAP. Permitirá ampliar significativamente la producción de radioisótopos para uso médico e industrial y posicionar al país como un actor relevante en un mercado internacional en expansión. “El RA-10 es el primer paso para recuperar un rol preponderante en el mercado internacional de radioisótopos”, sostuvo Ramos Napoli.
El funcionario remarcó además que el desafío ya no es tecnológico sino operativo y comercial. “El mayor desafío en la venta de radioisótopos radica en la cadena logística. Todo eso debe hacerse en pocas horas para que el producto llegue con vida útil suficiente al centro médico”, explicó.
Durante una conversación posterior con periodistas, adelantó que la CNEA no será quien opere directamente el reactor. “La Comisión Nacional de Energía Atómica no está en condiciones de operar ese reactor. Tres de las cuatro actividades que realizará son plenamente gestionables por una empresa especializada”, afirmó.
La idea es que la operación esté orientada a maximizar la producción de radioisótopos, el dopaje de silicio y los servicios asociados al ensayo de combustibles, manteniendo al mismo tiempo capacidades científicas disponibles para la CNEA.
Atucha I y una oportunidad internacional para Nucleoeléctrica
Otra de las prioridades definidas por el Gobierno es completar la extensión de vida de Atucha I. Ramos Napoli confirmó que el objetivo es que el proyecto concluya en julio de 2027, mientras que Nucleoeléctrica también deberá avanzar con el Almacenamiento en Seco II para asegurar la operación de largo plazo del complejo Atucha.
Para Juan Martín Campos, presidente de Nucleoeléctrica Argentina, el contexto internacional abre oportunidades inéditas. “El Banco Mundial encontró una oportunidad en los proyectos de extensión de vida porque son más cortos y aseguran entre veinte y treinta años adicionales de operación”, explicó.
Campos destacó que la experiencia argentina en este tipo de procesos puede convertirse en un servicio exportable. “La gran oportunidad de NASA es participar como project manager de distintas extensiones de vida alrededor del mundo. Haber hecho una extensión prácticamente solos nos pone en condiciones de gestionar proyectos similares en cualquier lugar”, aseguró.
La energía nuclear vuelve al centro de la escena
La presentación de los lineamientos se produjo en un contexto internacional particularmente favorable para la energía nuclear.
Ramos Napoli sostuvo que el sector atraviesa un momento bisagra. “Hoy la energía nuclear goza de un buen nombre que hace veinte o treinta años no tenía porque responde a los parámetros que las matrices energéticas buscan consolidar a lo largo de este siglo”, afirmó.
Sin embargo, advirtió que la ventana de oportunidad no será permanente. “Las alianzas que se establezcan ahora van a delimitar cómo funcionará el sector nuclear mundial durante las próximas décadas. La diferencia es integrarnos o quedar al margen de lo que se está decidiendo hoy”, señaló.
Martín Porro, presidente de la CNEA, coincidió con ese diagnóstico y destacó que el reposicionamiento global de la energía nuclear también mejora su competitividad económica. “Con los procesos de revamping empieza a aparecer una ecuación económica mucho más competitiva frente a otras fuentes de energía. Eso nos permite salir a competir de igual a igual en costos”, sostuvo.
Combustibles nucleares: de importar uranio a exportar valor agregado
Uno de los ejes más novedosos de la estrategia oficial pasa por el fortalecimiento del ciclo del combustible. Ramos Napoli consideró que Argentina debe dejar de limitarse a la extracción de recursos y avanzar hacia productos con mayor valor agregado. “Hoy tenemos uranio en el suelo y durante años optamos por importarlo. No tenemos que conformarnos sólo con minar uranio. Tenemos que exportar uranio con valor agregado”, afirmó.
En esa línea, destacó el proceso de transformación de Dioxitek para convertirla en exportadora de hexafluoruro de uranio, dióxido de uranio y otros productos demandados internacionalmente. Además, planteó que el torio podría convertirse en una nueva oportunidad estratégica. “El mundo del torio se empieza a mover bastante y las capacidades de procesamiento no abundan. Argentina tiene conocimientos que la posicionan muy bien para competir en ese segmento”, indicó.
Bruno Oberlis, director de Dioxitek, coincidió en que la experiencia acumulada por el país representa una ventaja diferencial. “Tenemos la capacidad de obtener la cadena completa del combustible y producir elementos combustibles para distintos tipos de reactores del mundo”, afirmó.
SMR, financiamiento y cadenas globales de valor
Otro de los temas centrales fue el desarrollo de los reactores modulares pequeños (SMR), considerados por gran parte de la industria como el próximo gran mercado nuclear.
Ramos Napoli explicó que el interés de organismos multilaterales y agencias de crédito internacionales está creciendo rápidamente. Mencionó que entidades como el Banco Mundial, la CAF y el BID comenzaron a modificar sus criterios para financiar proyectos nucleares, algo impensado pocos años atrás.
Por su parte, Jorge Salcedo Hernández, presidente de IMPSA, destacó el interés de organismos estadounidenses como DFC y EximBank. “Hay pocos fabricantes de componentes críticos para los SMR y Argentina aparece geográficamente como una de las mejores alternativas para desarrollar esa cadena de valor”, afirmó.
Según pudo saber este medio, en los próximos días desembarca en el país una comitiva de DFC, la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional del gobierno de los Estados Unidos que financia proyectos que apoyen la política exterior estadounidense y fortalezcan las cadenas de valor.
Desde CONUAR, Rodolfo Kramer señaló que el país ya trabaja en la fabricación de combustibles para futuras plataformas SMR. “Argentina ya está jugando ese juego. Estamos avanzando en procesos de fabricación y montaje de líneas de producción para combustibles destinados a reactores PWR y otras tecnologías”, aseguró.
Una nueva relación entre Estado y sector privado
El cierre de la jornada dejó una definición que atravesó prácticamente todas las intervenciones: la necesidad de una mayor articulación entre el Estado y las empresas.
Según Ramos Napoli, la próxima etapa requerirá abandonar viejas lógicas y construir mecanismos que permitan transformar conocimiento en desarrollo económico. “Por primera vez, Estado y sector privado van a trabajar juntos para potenciar cada eslabón del sector nuclear argentino. Esa es la fórmula que va a escalar nuestras capacidades y transformar décadas de conocimiento en crecimiento concreto”, afirmó.
La apuesta oficial es que el nuevo marco de lineamientos funcione como una hoja de ruta para aprovechar un escenario internacional que vuelve a mirar a la energía nuclear como una solución para la seguridad energética, la descarbonización y el desarrollo industrial.
Los Lineamientos de la Política Nuclear Argentina (2026): para leer la transcripción completa, entrar a: Día de la Energía Atómica: el Gobierno presentó nueva estrategia para insertar a la Argentina en el negocio nuclear global (El Pregón Minero con aportes publicados por: argentina.gob.ar y ámbito.com; 01/06/2026)
Más repercusiones
El Gobierno le abre la puerta al sector privado en la actividad nuclear
o.- (Natasha Niebieskikwiat) La decisión forma parte de un documento difundido por la Secretaría de Asuntos Nucleares.
En el medio de las tensiones del Gobierno con el vigoroso pero golpeado sector atómico y científico, la Secretaría de Asuntos Nucleares dio [a] conocer sus los lineamientos de su política para 2026. El documento es la base de una nueva doctrina en la que uno de los cambios conceptuales más importantes es la incorporación explícita del sector privado como socio estratégico. Y sostiene que las actividades nucleares con potencial comercial deben abrirse a esquemas de inversión privada y asociaciones público-privadas, nacional y extranjera.
Al mismo tiempo, alienta cambios en un sector altamente sensible en la estrategia de todo país a largo plazo y en el que las potencias mantienen un celo muy fuerte concentrado en el Estado frente al sector privado nacional o internacional, que puede tener sólo intereses temporales. “Por primera vez, Estado y sector privado van a trabajar juntos para potenciar cada eslabón del sector nuclear argentino”, indica el documento de 54 páginas y que lleva la firma del joven Federico Ramos Nápoli, secretario de Asuntos Nucleares.
El documento se publicó este domingo por los 76 años de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
Y plantea que la investigación científica debe estar vinculada a objetivos productivos concretos, lo que no queda exactamente claro porque todo proyecto siempre, en teoría llevaba el fin de “objetivos concretos”.
No dice que la investigación básica no desaparezca, pero que esté subordinada a capacidades que puedan transformarse en tecnología, exportaciones o servicios, lo que en teoría puede ser atractivo pero en la práctica si no está muy regulada puede caer en manos de capitales que la destruyan.
Mientras que históricamente el sector estaba constituido sobre la filosofía de una soberanía tecnológica, la investigación científica y el desarrollo estatal de capacidades estratégicas, la doctrina libertaria coloca en primer lugar las “exportaciones de alto valor agregado”.
El documento publicado ayer se llama “Lineamientos de la Política Nuclear Argentina 2026”. No es un plan de obras ni un cronograma de inversiones, sino una doctrina sobre cómo deben evaluarse y conducirse los proyectos nucleares en adelante. “Los lineamientos de la Política Nuclear Argentina establecen cuatro objetivos jerarquizados: exportaciones de alto valor agregado, seguridad energética, preservación y desarrollo de la capacidad tecnológica nacional, y liderazgo regional con posicionamiento geopolítico”, señala el texto.
También exige textualmente la “validación comercial” de los proyectos; “sustentabilidad económico-financiera”; “participación privada como mecanismo de financiamiento”; “evaluación de resultados y rentabilidad; y “asociación público-privada para desarrollos nucleares”.
Salió a la luz junto con ciertas coincidencias que lo convierten en una doctrina intermedia frente a la tendencia fuertemente privatizadora y aperturista del asesor Santiago Caputo y el ministro Federico Sturznegger, pero que ni Estados Unidos, ni China, ni Rusia, ni Francia ni los otros tres países latinoamericanos que con Argentina tienen un sector nuclear muy avanzado -Brasil y México tienen de esta manera en un sector tan sensible.
Días atrás, el Gobierno habilitó el inicio de un procedimiento administrativo que podría derivar en la venta de activos estratégicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
En el medio hubo fuerte pelea verbal entre los libertarios y la comunidad intelectual, científica nuclear.
El sector nuclear se erigió en torno a la noción de soberanía. (Clarín, Buenos Aires, 01/06/2026)
El nuevo plan nuclear hará foco en la generación de dólares
o.- La generación de energía eléctrica no será el principal objetivo estratégico; uno de los ejes es atraer inversión privada.
A 76 años de la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el Gobierno presentó los nuevos Lineamientos de la Política Nuclear Argentina 2026, un documento que introduce un cambio conceptual de fondo: la prioridad ya no estará puesta únicamente en la generación de electricidad o el desarrollo científico, sino en convertir al complejo nuclear en una fuente de exportaciones y divisas.
La propuesta se inserta en un área que atravesó una crisis política tras la salida de Demian Reidel de la conducción de Nucleoeléctrica, una figura central del plan nuclear impulsado originalmente por Javier Milei. Su alejamiento se dio en medio de fuertes cuestionamientos internos, denuncias por contrataciones y una creciente disputa entre organismos del área, dejó expuestas las tensiones entre Nucleoeléctrica, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Secretaría de Asuntos Nucleares.
El texto, elaborado por la Secretaría de Asuntos Nucleares que conduce Federico Ramos Napoli, hombre que responde al asesor presidencial Santiago Caputo, estableció cuatro objetivos jerarquizados para el sector. El primero es el desarrollo de exportaciones nucleares de alto valor agregado; luego aparecen la seguridad energética, la preservación y desarrollo de capacidades tecnológicas nacionales, el liderazgo regional y el posicionamiento geopolítico.
El documento aclaró que esa jerarquización opera en “sentido fuerte”, es decir que cuando dos objetivos entren en tensión deberá prevalecer el de mayor rango. En los hechos, la generación de divisas pasa a convertirse en el criterio principal para evaluar proyectos e inversiones del sector. La estrategia deberá concentrarse en aquellos segmentos donde la Argentina cuenta con “capacidades instaladas, conocimiento acumulado y oportunidades de mercado”.
El texto también realizó una autocrítica sobre la trayectoria nuclear argentina. Aunque destacó que el país integra el grupo reducido de naciones que dominan la totalidad del ciclo del combustible nuclear, sostuvo que durante décadas no logró transformar esas capacidades en una industria exportadora de escala.
Más adelante, agregó que el sector cuenta con capacidades cuya capitalización aún no se completó y que el desafío consiste en cerrar la brecha entre el conocimiento acumulado y los resultados económicos obtenidos.
En la misma línea, los lineamientos cuestionaron la continuidad de proyectos que no generan resultados verificables y advirtieron sobre el riesgo de sostener iniciativas por inercia. “Lo que el país hizo bien lo sostuvo durante décadas, y lo que hizo mal lo sostuvo también durante décadas”, planteó el texto al repasar la evolución histórica del sector.
Para alcanzar ese objetivo, el Gobierno propuso una redefinición del vínculo entre el Estado y las empresas. Uno de los seis principios rectores de la nueva política establece explícitamente que el sector privado debe actuar como “socio del Estado”. (La Nación, Buenos Aires, 01/06/2026)
Opinión: Sin moral liberal, cualquier avance económico será endeble
o.- (Loris Zanatta, ensayista y profesor de Historia en la Universidad de Bolonia, Italia) El problema histórico de la Argentina no es el de adoptar recetas milagrosas para tratar de crecer, es el de popularizar principios como legalidad, autonomía de juicio, responsabilidad civil y pluralismo
Del “pobrismo” al “riquismo”, de la exhibición de humildad a la ostentación de vanidad. Se nota que la Argentina está en plena revolución cultural. ¿Por qué no? “Enriquecerse es glorioso”, sentenció Deng Xiaoping, enterrando a Mao Tse-tung. Y China despegó. A principios del siglo XX, Andrew Carnegie era el hombre más rico del planeta y celebraba el “Evangelio de la riqueza”. Y si de por medio está el Evangelio, en la Argentina el éxito está asegurado.
Claro, como toda rosa tiene sus espinas, el enriquecimiento tiene sus sombras. Desde Gabón hasta Vietnam, desde Kinshasa hasta Buenos Aires, el nuevo rico tiene mal gusto. La pileta con cascada sabe a Disneylandia; pasear en Tesla por Constitución, a bananero. En Italia los llamamos “piojos revividos”. Paciencia. Mientras la mano invisible del mercado levanta todos los barcos, siempre hay un fanfarrón que se compra un yate. Efectos secundarios, humo alrededor del asado: el interés personal beneficia al bienestar colectivo, señalaba Adam Smith; las sociedades mercantiles son mejores que las clerico-militares, le hacía eco Benjamin Constant: son más prósperas y pacíficas. Palabras sabias.
Sin embargo, al cambiar el clima puede pasar que la planta sana se enferme y la virtud se convierta en vicio. Un plátano en Oslo no da plátanos; una vaca holandesa en los trópicos no da leche. El enriquecido de la Revolución Industrial era el empresario que producía riqueza, un Franklin austero hasta la tacañería “deslomándose” con ciencia y trabajo. Los nuevos ricos de la revolución argentina son, por ahora, “voceros” productores de palabras o “veletas” productores de nada. Gente beneficiada por las amistades, antes que por las capacidades.
Veo rondar un antiguo malentendido, la confusión de liberalismo con capitalismo. Mejor aclararlo: el liberalismo es, ante todo, una actitud moral; es la única doctrina que limita la imposición de una moral unívoca. Ni John Locke ni el barón de Montesquieu fueron teóricos del laissez faire. Su libertad era la libertad política frente a la tiranía y al dogma.
¿Y el mercado, entonces? El mercado, les guste o no a sus enemigos, es una gran cosa: es un orden espontáneo, flexible y sensible a los cambios. Nadie lo inventó, mucho menos los capitalistas, que en él pueden triunfar o sucumbir. Optimiza la información y reduce los costos para los consumidores. ¡Ay de distorsionarlo, deberíamos haberlo aprendido!
Pero también es cruel, inútil negarlo: al expulsar a los más débiles, tiende al darwinismo social; al sacrificar al individuo en aras del bienestar colectivo, tiene, a su pesar, algo de “colectivista”. El liberalismo político atenúa esos efectos. Y la democracia liberal, los efectos elitistas del liberalismo político. ¿Cómo? Depende. No existe una receta única: el liberalismo es pluralismo; debate racional, no imposición confesional.
Por ejemplo: ¿cree el presidente Milei en el tecno-liberismo tan de moda hoy en día? Adelante. ¿No le gusta el legado de John M. Keynes? Legítimo. ¿Está obsesionado con él? Problema suyo: es un debate gastado. Tratar de bolchevique apestado a un destacado economista siempre cercano al Partido Liberal británico haría morir de risa si no señalara una patológica manía de convertir una idea en fe para excomulgar a quienes tienen ideas diferentes: el vicio nacional por excelencia, antiliberalismo congénito.
El hecho es que, al aclimatarse en la América hispánica, el liberalismo cambió sus rasgos. Al ser minoría en un mundo moldeado por los valores de la cristiandad medieval, impopular en medio de una sociedad confesional y estamental, se volvió oligárquico y autoritario. No siempre, pero sí a menudo. Conservó la doctrina económica liberista, que le convenía, y se deshizo de la política, un estorbo. Vista así, la Argentina mileísta es la regla, no la excepción.
La fuga de la pobreza, observó Angus Deaton en la brillante obra que le valió el Premio Nobel de Economía en 2015, no es posible para todos al mismo tiempo. No huye todo un “pueblo”, como cree el populismo, huyen las personas. Algunos lo logran, otros no. Y la liberalización económica es fundamental para ello. Pero también explicó que aquellos que han tenido éxito no deberían quitarles la escalera para escapar a quienes han fracasado. Escalera de la que los recortes del Gobierno están cortando muchos peldaños: educación, salud, ciencia, infraestructuras. Eso supongo que dirían los marcianos, sin duda seres de sentido común, al interpretar, además de leer, las estadísticas de la economía argentina.
Milei se inspira en Menem, nunca se le ha oído criticarle nada, preguntarse por qué terminó mal. Y sin embargo su triste final encierra una enseñanza. Demostró que, vaciado de su impulso moral, el liberalismo produce efectos antiliberales: un capitalismo de amigos más que un libre mercado, una nueva oligarquía más que una movilidad social virtuosa. Hoy me temo que la “libertad” económica vuelva a justificar la concentración de poderes y la apropiación del Estado. Si me sirve, lo aprovecho, me pertenece. Si no, lo destruyo: evasión fiscal, descuido, descapitalización.
El problema histórico de la Argentina no es el de adoptar recetas económicas milagrosas. Es el de popularizar los valores morales liberales: legalidad, autonomía de juicio, responsabilidad civil, pluralismo. Mientras no hayan echado raíces, cualquier avance económico tendrá la solidez de una casa de paja. Lograrlo requiere confianza y credibilidad, respeto y tolerancia. Justo lo contrario de lo que representa Milei, otro presidente ajeno al ethos liberal.
“Enriquézcanse”, dijo François Guizot en 1843 a los franceses. Tenía buenas intenciones. Pero era tarde: cinco años después lo arrolló la revolución.
Así terminó también la Argentina menemista, así corre el riesgo de terminar la Argentina mileísta: si los que se “enriquecen” son los de siempre, si su deporte favorito es restregarles la riqueza a quienes no la tienen, tarde o temprano tronará el escarmiento. Ojalá que tanta incompetencia no vuelva a poner de moda la hipocresía del “Evangelio pobrista”. Ya se sabe: cuando está de por medio el Evangelio, en la Argentina el éxito está asegurado.
Veo rondar un antiguo malentendido, la confusión de liberalismo con capitalismo. Mejor aclararlo: el liberalismo es, ante todo, una actitud moral; es la única doctrina que limita la imposición de una moral unívoca. (La Nación, Buenos Aires, 01/06/2026)
Qué hay detrás del nuevo paquete de leyes enviado al Congreso
o.- (Celeste Bianco) Para Milei, el único “lobby” válido es el de Silicon Valey, las mineras, las alimenticias y las multinacionales.
El Gobierno busca derogar la ley de Etiquetado Frontal a pedido de las alimenticias. También buscará sancionar una ley de ludopatía que no regula la publicidad en plataformas “autorizadas”. A lo que se suma el Super Rigi, que favorece los intereses extractivistas y de los tecnobros. Todo, en nombre del supuesto combate del lobby.
El gobierno de Javier Milei presentó un paquete de cuatro proyectos en el Congreso de los cuales uno de ellos es el de la Ley de Lobby que, según el oficialismo, es para construir “una democracia más deliberativa, transparente y liberal” y fomentar la “confianza con las autoridades”. Sin embargo, los otros tres muestran todo lo contrario: dejan ver las presiones de los grandes grupos económicos para retroceder en la regulación del Estado. Las empresas de alimentos, los gigantes de la Inteligencia Artificial de Silicon Valley, y las plataformas de apuestas, los grandes grupos que están detrás de la derogación de la Ley de Etiquetado Frontal y de la sanción de la Ley de Ludopatía y de Super RIGI.
Hay una ley que –en apariencia– va en contra del espíritu desregulador de la Casa Rosada, la de “Transparencia y Publicidad de la Gestión de Intereses”, que es otro gesto de alineamiento con Estados Unidos al copiar su modelo de “hacer lobby”. Según el investigado jefe de Gabinete, Manuel Adorni, intenta “ordenar y transparentar a todos aquellos que buscan influir sobre las decisiones públicas, con qué funcionarios y en beneficio de quién”. Si esa ley hoy estuviera en vigencia, La Libertad Avanza debería dar muchas explicaciones sobre los intereses que hay detrás de las últimas propuestas del Ejecutivo.
Uno de los casos más llamativos es el proyecto para derogar de la Ley de Etiquetado Frontal, que fue sancionada por amplia mayoría en 2021 y determina la presencia de sellos negros en los paquetes de alimentos a modo de advertencia de exceso de azúcares, sodio, grasas y calorías, además de regular la publicidad de los ultraprocesados para niños, niñas y adolescentes. Una ley que, según los datos del Ministerio de Salud de la Nación, tiene una aceptación del 90% de los consumidores porque sirve para identificar más fácil los productos saludables. “Claramente este gobierno ha seguido al lobby de las empresas alimenticias, que tienen los mismos argumentos que tenían antes”, le dijo a Página/12 la senadora peronista Anabel Fernández Sagasti, que fue una de las autoras del proyecto junto con el entonces diputado de la UCR, Julio Cobos.
Cinco años atrás, mientras en el Congreso se debatía en comisiones ese proyecto, por los pasillos y despachos era frecuente la presencia de representantes de las empresas de gaseosas, de los grandes ingenios de azúcar de Tucumán y de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), liderada por Daniel Funes de Rioja.
Los mensajes llegaban también a través de los intendentes de zonas vinculadas a la producción de alimentos. Hubo reuniones insistentes, subidas de tono. Generales y, también reducidas, con visitas despacho por despacho.
“Todas las expresiones que escucho para justificar esta ley son las que he visto y escuchado durante cinco años cuando debatimos el proyecto”, le dijo Julio Cobos a este diario. Y recordó: “Nos decían que teníamos que armonizar con el Mercosur”. Casualmente, ese es uno de los argumentos que esgrime el proyecto libertario, que sostiene que el etiquetado “es un obstáculo al comercio y las exportaciones” y que “no está en línea con los estándares internacionales exitosos”, algo que la Organización Panamericana de la Salud desmiente. Según ese organismo, Argentina es el país con las mejores prácticas de etiquetado en la región.
Para graficar más la simbiosis entre las viejas y las nuevas razones cabe un concepto: demonización. En 2021, cuando la ley ya tenía media sanción en el Senado, Funes de Rioja dijo que el proyecto no era de “información sino de demonización”. Las mismas palabras que el entonces representante de la Copal y de la UIA usó días atrás el diputado libertario Alejandro Bongiovanni, que impulsa el proyecto del Ejecutivo en el Congreso. “A mí me parece nefasta la ley. Demoniza productos”, dijo y denunció “el lobby nutricionista contra la industria alimenticia”.
Quizás, las razones para desmembrar una ley que promueve la información para tomar decisiones sobre la salud se encuentren en el mercado. Una encuesta de UNICEF y la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) mostró cambios en la conducta de compra de los consumidores, sobre todo en la disminución del consumo de bebidas (63,1%); yogur (61,9%), y galletitas (49,7%). “Lejos de ´demonizar alimentos´, visibiliza lo que siempre estuvo allí, pero oculto entre claims confusos, colores sugerentes y estrategias de marketing”, afirmó la nutricionista Marín Laboureau (MN 4343- MP058) y agregó: “se redujo la compra de productos críticos y, quizás lo más importante, la industria reformuló miles de alimentos, bajando sodio y azúcares para evitar advertencias”.
Otro de los proyectos del Ejecutivo es el de Ley de Ludopatía, que se presentó a pesar de que ya existe uno que tiene media sanción en Diputados y que tuvo debates en comisiones con las exposiciones de cientos de especialistas. El Ejecutivo propone “restringir la publicidad de plataformas no autorizadas”, pero no regula para nada a las autorizadas, que puede afectar a niños y niñas. Es un proyecto que fue denunciado por la oposición como a favor del lobby del juego online, que prioriza la recaudación antes que atender la salud mental.
Mientras el proyecto que tiene media sanción se debatía, las cámaras que agrupan a las Fintech rondaban el Congreso y pedían reuniones cada vez que había novedades. “No querían demasiadas regulaciones”, contó la diputada de la Coalición Cívica Mónica Frade. Hubo una reunión en el auditorio del anexo de la Cámara de Diputados con directivos de las loterías y casinos provinciales de todo el país, en el pidieron que se regulen solo las plataformas ilegales. También los representantes de casinos de la Provincia de Buenos Aires, “todo rondaba alrededor de la necesidad de regular o de impedir lo ilegal. Exactamente pedían lo que en este proyecto de ley del Gobierno mágicamente aparece”, le dijo la legisladora a Página/12.
Frade contó que días antes de la antes de la votación en Diputados, el mismísimo Daniel Angelici había estado dando vueltas en la Cámara viéndose con algunos diputados. “Con este proyecto han priorizado por sobre la salud mental de la población a la recaudación y el lobby de las plataformas autorizadas, que tiene nombre y apellido. Angelici es uno, porque las plataformas son del exterior con patas locales y ahí aparecen los nombres de los que explotan casinos y bingos. De aprobarse esto no va [a] haber nada para contrarrestar el avance de este flagelo”, dijo la diputada.
“La ley del gobierno de Milei parece escrita por todos ellos, es todo lo que realmente querían. Es un tema recaudatorio, no regula la prevención de ludopatía. El ludópata no pregunta si la plataforma está autorizada o no”, agregó.
El Súper RIGI es otro de los proyectos hechos a medida. La propuesta del gobierno de Milei que tiene ventajas de excepción a multinacionales del mundo de la inteligencia artificial mira directo hacia Peter Thiel, fundador de empresas como PayPal y Palantir y a los grandes jugadores de Silicon Valley. “Profundiza una decisión del Gobierno de la entrega absoluta de la soberanía a través de la entrega de sus recursos naturales estratégicos. En este caso tiene nombre y apellido, es una ley hecha para las inversiones que Peter Thiel debe haber prometido en las diferentes reuniones que tuvo con el gobierno nacional”, le dijo a este diario la diputada de Unión por la Patria, Paula Penacca.
Para la docente de la Universidad Nacional de La Plata y autora del libro “El arca de Milei, Valeria Di Crocce, la pregunta que hay que hacerse es: ¿Qué le ofrece Argentina a Thiel? “Todo”, respondió. “Milei entrega territorio a través de leyes como estas. Desmantelar, vaciar, eliminar regulaciones. Thiel cree que este es el camino para administrar países como empresas que dirijan elites tecnológicas. Es su proyecto hace 30 años”, agregó.
Para Penacca, también hay que incluir en la lista a Elon Musk. “También tiene vínculos. Hoy, sin dudas, el gran poder económico mundial está recostado sobre este tipo de desarrollos tecnológicos. Tenemos minerales especiales que son muy codiciados, el litio por empezar, pero el cobre también. Es lo que necesitan estas nuevas tecnologías”, agregó la legisladora.
Para el presidente del bloque de Unión por la Patria en Diputados, Germán Martínez, “cuando las corporaciones económicas ven a los gobiernos debilitados, lo que tratan es de ponerle condiciones” y es así como se define la agenda parlamentaria. “El gobierno asumió como propia la agenda de prioridades de los grandes grupos económicos. Y las corporaciones económicas están aprovechando la debilidad relativa del gobierno para ´arrancarle´ leyes a la medida de sus intereses. Lo vimos con la flexibilización laboral y con los cambios en la ley de Glaciares”, le dijo a Página/12.
Además, dijo que “quedó muy clarito en la última sesión donde le quitaron beneficios a zonas frías (con potencial “ahorro” anual de u$s 200M) para darle compensaciones económicas a las distribuidoras eléctricas por u$s 1.800M”. (Página 12, Buenos Aires, 01/06/2026-00,01hs)
