La Argentina y la emisión de gases de efecto invernadero

La Argentina y la emisión de gases de efecto invernadero

o.- (Matías Avramow) El país no tiene un rol protagónico en la generación global de dióxido de carbono, pero ocupa el tercer lugar en la región. Según la información oficial disponible, para 2022 el 50% de las emisiones del país son adjudicadas al sector energético
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) presentó ayer una opinión consultiva en un caso sin precedentes que analiza las responsabilidades de los países frente al cambio climático y las posibles consecuencias de no cumplir con ellas. El principal objetivo es restringir desde la Justicia las emisiones de gases de efecto invernadero, que según el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), es la principal causa del calentamiento global. Si bien todo el mundo es responsable de esta crisis global, hay países que aportan más que otros.
Sin duda, la Argentina no tiene un rol protagónico entre los emisores globales de dióxido de carbono (CO₂), pero tampoco es la nación más verde de todas. En números se lo puede entender de la siguiente manera: hoy, China es el mayor emisor. En 2023 emitió 11.900 millones de toneladas de CO₂. La Argentina liberó a la atmósfera el 1,6% de lo que hizo el gigante asiático y 0,5% en relación con el resto del mundo. A pesar de ello, en América Latina, solo Brasil y México superan al país. Ambas naciones ocupan el primer y segundo lugar, respectivamente.
Efecto invernadero
Se conoce como gases de efecto invernadero a los compuestos que tienen una capacidad especial para retener calor y hacerlo rebotar una y otra vez dentro de la atmósfera. El más famoso de todos es el CO₂, aunque también están el metano (CH4) y el óxido nitroso (N₂O). No son los únicos, pero sí son los más vinculados a la industria, y en consecuencia, a la crisis climática.
Hay dos hechos que son consenso para la mayoría de los científicos y gobiernos del mundo. Primero, que la temperatura global está aumentando, y segundo, que esto corresponde al crecimiento de la concentración de estos gases de efecto invernadero.
Según la NASA, hoy hay 430 partes por millón de CO₂ en el aire, y la temperatura aumentó 1,62°C –para el año pasado– con respecto a la época previa a la industrialización. Esta comparación es clave, pues los científicos atribuyen este aumento de concentración de gases a la actividad humana, especialmente la de los últimos 150 años.
En esa línea, existe un vínculo más que relevante entre el nivel de emisiones y la capacidad productiva, sumado al tipo de industrias y la cantidad de personas que hay en cualquier territorio. Según el propio IPCC, esto se debe en gran parte a que la base de la producción mundial hasta hoy se impulsa gracias a la combustión de carbón, petróleo o gas.
De ahí que la ONU le adjudique a la generación de energía fósil un rol preponderante en la crisis climática. Sin embargo, no es el único. El transporte, la agricultura y ganadería, y el resto de los sectores productivos son contribuyentes a esta situación, y la Argentina no es la excepción.
Según la información oficial disponible, para 2022 el 50% de las emisiones del país son adjudicadas al sector energético. En otras palabras, a todas las industrias vinculadas a la producción, transporte, transmisión y distribución de energía; aquí también se incluyen las fugas. Según el propio análisis, este sector tuvo un crecimiento sustancial en las emisiones después de 2008 y la tendencia se mantiene en ascenso.
El segundo mayor emisor del país es el agropecuario. Hasta hace tres años aportaba un 25,5% de las emisiones. Este sector es el primero en liberación de metano y óxido nitroso a la atmósfera. Esto se debe a la fermentación entérica, o los gases que genera el ganado, la gestión del estiércol y el uso de fertilizantes y pesticidas.
Vinculado al sector agropecuario, el tercer sector más contaminante es el cambio de uso del suelo. Esto se refiere a la capacidad de absorción perdida de los bosques de captar el CO₂ a través de la fotosíntesis. En ese sentido, según este análisis, un 12,8% de las emisiones que el país genera podrían evitarse si no se desmontara. (La Nación, Buenos Aires, 24/07/2025)

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *