“La Argentina está entrando en una fase que nunca vimos”

“La Argentina está entrando en una fase que nunca vimos”
o.- El secretario de Coordinación de Energía y Minería destacó el potencial de Vaca Muerta, en una entrevista con José Del Rio, en el Summit de Energía realizado por La Nación.
Daniel González conoce la industria energética desde distintos ángulos. Pasó por el sector financiero, ocupó cargos ejecutivos en compañías y tuvo a su cargo una de las empresas más importantes de la Argentina: fue CEO de YPF hasta 2020. Ahora, desde la Secretaría de Coordinación de Energía y Minería de la Nación, participa de la definición de las políticas que buscan convertir los recursos energéticos del país en inversiones, producción y exportaciones.
Licenciado en Administración de Empresas por la Universidad Católica Argentina (UCA), González desarrolló buena parte de su carrera en el mundo corporativo. Antes de llegar a YPF, ocupó distintos cargos en Merrill Lynch. Más tarde, también estuvo al frente de IDEA, desde donde tuvo contacto directo con empresarios y con los principales debates sobre competitividad e inversión en el país.
Su regreso a la función pública lo encuentra en un momento de transformación de la matriz energética argentina. Desde su posición como secretario coordinador de Energía y Minería, tiene bajo su órbita dos realidades que, según reconoce, avanzan a velocidades diferentes: por un lado, el desarrollo de petróleo y gas, con Vaca Muerta como principal protagonista y una creciente apuesta por las exportaciones; por otro, el sistema eléctrico, que atraviesa un proceso de normalización de tarifas, subsidios e inversiones en infraestructura.
En un mano a mano con José Del Rio, secretario general de Redacción de La Nación, durante el Summit de Energía realizado ayer por este medio, González planteó que “la Argentina está entrando en una fase que nunca hemos visto”.
–Hay que dividirlo. Si hablamos de energía, petróleo y gas, es todo para arriba. La Argentina está entrando en una fase que nunca hemos visto y que implica un cambio de paradigma. Y es algo que está pasando. No es una promesa. Después está la parte de energía eléctrica, que tiene que ver con servicios públicos. Estamos en un proceso de normalización que toma tiempo. Vamos muy bien y estoy muy satisfecho con cómo estamos avanzando, pero es una realidad bien distinta de la otra.
–Arranquemos por Vaca Muerta, un emblema desde hace mucho tiempo.
–La semana pasada, el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), una entidad excelente desde el punto de vista técnico, hizo un estudio que no habíamos hecho en la Argentina. Es imperdonable que no lo hubiéramos hecho: un estudio comprensivo de toda la cuenca, a pedido nuestro, de la Secretaría de Energía, para entender cuáles son los recursos técnicamente recuperables de petróleo. Nos dio 30.000Mb.
Ese número, por sí solo, no te dice nada. Lo importante es saber que es casi el doble de la última estimación, que no fue hecha por nosotros, sino por la Agencia Internacional de Energía de Estados Unidos en 2013. La frontera de Vaca Muerta se va expandiendo: hacia el este, hacia el lado de Río Negro, y hacia el norte, hacia Mendoza. Tenemos más de un 20% más de área productiva de la que teníamos prevista. A medida que vamos desarrollando, también vemos que el espesor útil es mucho mayor del que habíamos pensado, casi 40% mayor, y que el factor de recupero también mejoró. El petróleo que realmente se puede extraer es mucho más del que habíamos previsto porque venimos progresando en las técnicas que utilizamos para perforar y fracturar la roca. Entonces, lo que quiero decir es que tenemos entre manos algo de clase mundial. –Habíamos hecho un informe similar el año pasado sobre gas. Nos dio 250 trillones de pies cúbicos. De vuelta: es un número que no dice nada. Lo que tenemos que saber es que estamos hablando, a nivel de producción actual, de entre 100 años de recursos para petróleo y 150 años de recursos para gas. Y a nivel del máximo que estamos viendo para los próximos cinco años, estamos hablando de entre 50 y 70 años a ese nivel de producción. Y eso está sucediendo. En petróleo lo vemos todos los días, cómo la producción va creciendo. En gas es un poco distinto porque necesitamos tener la posibilidad de evacuarlo con saltos más discretos, pero los proyectos para que se den esos saltos están. Hoy hay proyectos de licuefacción de gas, proyectos de uso de gas para fertilizantes y mucho más que van a venir.
–En su momento era un pasivo estar lejos; pero hoy, con los conflictos bélicos, empieza a ser un activo. ¿Cómo cambia ese mundo la posibilidad de la Argentina?
–Yo creo que es un tremendo activo desde dos puntos de vista. Por un lado, para las compañías e inversores que quieren buscar un lugar donde poner plata para desarrollar hidrocarburos, la Argentina pasa a ser un lugar preferencial. Por otro lado, desde el punto de vista de a quién le vas a vender esos hidrocarburos, sobre todo el gas natural licuado, que se vende bajo contratos a largo plazo, los tomadores de ese commodity ven a la Argentina como un lugar donde vale la pena firmar contratos de largo plazo, donde la posibilidad de que el suministro sea interrumpido por razones geopolíticas es nula. Con lo cual, claramente ha sido un espaldarazo al desarrollo. A eso se suma que estos líos geopolíticos hicieron que los precios subieran bastante. Entonces, a mayor precio, el interés es muchísimo mayor también para hacer este desarrollo.
–Cuando uno mira competitivamente el tema de infraestructura y costos, ¿qué se puede hacer?
–Sí, claramente nosotros tenemos una roca que es más productiva que la que tienen, por lo menos, los pozos que quedan por desarrollar en Estados Unidos. O sea, abajo de la tierra, en el subsuelo, estamos muy bien. Pero cuando miramos arriba del subsuelo, vemos que nuestros costos son más altos que los de Estados Unidos.
–No tenemos la escala de Estados Unidos. No tenemos el nivel de competencia ni la cantidad de proveedores de servicios que hay en Estados Unidos. Tenemos impuestos más altos y un costo laboral más alto. Entonces, algunos factores son estructurales y algunos factores que van a ir solucionándose con el tiempo. Para mí, el tema de la escala es estructural. Y los impuestos los estamos atacando a través del RIGI.
–En minería llegan jugadores globales, sobre todo multinacionales, con su expertise. Cuando uno ve energía, la mayoría son grupos argentinos. ¿Es un activo?
–Es una transición, es una fase y es excelente. Yo creo que es un activo, sin duda, porque los que más entienden de lo bueno y lo malo de hacer negocios en la Argentina están decidiendo invertir. Claramente, no tienen los bolsillos tan profundos como los que tendrían compañías multinacionales o las grandes petroleras del mundo. Pero creo que es cuestión de tiempo. Esta semana, la provincia de Neuquén abre una licitación de áreas y yo creo que va a haber participación de compañías medianas, independientes, norteamericanas.
– ¿Cómo ve el escenario a mediano plazo?
–Me encantaría que se vaya poblando de más compañías, porque eso también hace a lo que hablamos antes de los costos. Eso mejora la escala y mejora la competencia. Las compañías norteamericanas, a veces, vienen con sus propias compañías de servicios. Al final del día, durante 20 años de kirchnerismo, el AMBA, la provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires se habían acostumbrado a ser vicios casi gratuitos.
–Se hizo un estudio muy profundo respecto de cuánto costaba la energía y cuánto pagaba el contribuyente promedio. ¿Qué pasa ahora? Se está avanzando respecto de los costos. ¿Por qué es importante avanzar en ese sentido?
–Estamos avanzando en varios frentes. Primero, que estos subsidios sean focalizados. El Gobierno Nacional decidió que los subsidios son solamente para usuarios residenciales que tengan un ingreso familiar menor a un determinado nivel, que en este momento son tres canastas básicas. A esa gente se le subsidia más del 50% del costo de la energía. Hoy, puntualmente, el 63% del costo de la energía eléctrica y, en invierno, el 75% del costo del gas. Si sos cliente residencial y no tenés un ingreso familiar por debajo de ese umbral, no tenés subsidio. Y hemos transparentado los costos de energía de tal manera que pagás realmente lo que cuesta. Si sos un cliente industrial, tampoco tenés subsidio, lo que lleva a que las industrias, en el mediano y largo plazo, empiecen a tomar decisiones basadas en señales de precio. Si lo que queremos es bajar el costo de la energía a largo plazo, lo primero que tenemos que hacer es dar las señales de precios correctas, porque así viene la inversión. (La Nación, Buenos Aires, 20/08/2026)

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