La apuesta europea por el gas amenaza con hacer permanente la crisis energética

La apuesta europea por el gas amenaza con hacer permanente la crisis energética
o.- (Angela Symons) El shock de precios de los combustibles fósiles provocado por la guerra contra Irán ha dejado al descubierto la peligrosa dependencia de Europa del petróleo y el gas. Pero en lugar de tomarlo como una advertencia, los Gobiernos de toda la UE están redoblando su apuesta, con planes para construir casi 60 gigavatios de nuevas centrales de gas que podrían encadenar al continente a los combustibles fósiles durante décadas, advierte un nuevo análisis.
El informe ‘Merchants of Crisis’, publicado el 15 de junio por la organización de campaña Beyond Fossil Fuels (BFF), concluye que las centrales de gas proyectadas, si llegan a construirse, quemarían en torno a 28.000 Mm3/a de gas, el equivalente a cerca de nueve por ciento de las importaciones de gas previstas de la UE o al consumo anual de gas de 46,4 millones de hogares.
El precio del gas natural en Europa ya ha subido 60% desde el estallido de la guerra, y el continente ha entrado en la crisis con unos niveles de almacenamiento de gas mucho más bajos que en años recientes, 46.000 Mm3 a finales de febrero de 2026, frente a 60.000 Mm3 un año antes.
Son los hogares y las empresas los que soportan el mayor impacto, con facturas de energía disparadas y una crisis del coste de la vida cada vez más aguda.
“Construir más centrales de gas no protegerá a la población de Europa de futuras crisis energéticas, profundizará nuestra dependencia de unas importaciones volátiles de combustibles fósiles mientras las compañías energéticas hacen negocio”, afirma Juliet Phillips, responsable de campañas energéticas en Beyond Fossil Fuels. “La verdadera solución pasa por establecer una estrategia para eliminar progresivamente los combustibles fósiles al tiempo que se acelera el avance de las renovables, el almacenamiento, las redes y las soluciones de flexibilidad limpia”.
Alemania, en primera línea de la nueva generación eléctrica con gas
El informe sostiene que “una poderosa alianza de políticos y empresas energéticas” está empujando a Europa a una mayor dependencia de los combustibles fósiles bajo el pretexto de la seguridad energética. Esto crea lo que denomina “un círculo auto-reforzado” que enriquece a las compañías energéticas mientras deja a los hogares expuestos a futuros sobresaltos de precios.
El documento señala a Alemania como ejemplo destacado. El Gobierno alemán planea añadir 12 gigavatios de capacidad de centrales para 2031, de los que 10 están reservados a plantas de gas preparadas para funcionar con hidrógeno.
Aunque esto supone un recorte respecto a los planes iniciales de la coalición de licitar 20 GW de capacidad de gas para 2030, sigue siendo un aumento significativo sobre el parque existente del país, de unos 31 GW. El Gobierno alemán exige que toda la nueva capacidad de generación a gas que se construya deba “descarbonizarse” para 2045, aunque deja la puerta abierta a lograrlo mediante captura y almacenamiento de carbono (CCS), una opción que críticos como el Institute for Energy Economics and Financial Analysis (IEEFA) advierten que no está probada ni resulta rentable.
En particular, BFF sostiene que, aunque la ministra de Energía de Alemania Katherina Reiche es una figura central de la política energética del país, no es neutral. La organización afirma que aporta al cargo una postura favorable al gas tras una década trabajando para Westenergie AG, filial de E.ON que suministra energía fósil a más de 6,6 millones de personas, y para VKU, un influyente grupo de presión de las empresas municipales de energía.
Desde su llegada al cargo, ha impulsado la expansión de las centrales de gas, ha defendido que la UE relaje sus plazos de emisiones netas cero para proteger a la industria y ha propuesto recortes en las subvenciones a la solar y a las redes. También apoyó el mes pasado la derogación de la Ley de Calefacción de Alemania, centrada en las renovables.
El Ministerio Federal de Economía y Acción Climática de Alemania (BMWE) no respondió de inmediato cuando se le pidió hacer comentarios.
Los alemanes ya se enfrentan a las facturas de energía más altas de la UE debido a la fuerte exposición del país a los volátiles mercados mundiales de gas y petróleo, que marcan el precio de la electricidad. En torno a 95% del gas consumido en Alemania procede de las importaciones.
El informe también destaca que Polonia y Rumanía cuentan con importantes participaciones estatales en el sector del petróleo y el gas, que influyen en las decisiones de política energética.
En Polonia, el Estado es el accionista mayoritario de las eléctricas PGE y ENEA y el principal accionista de los conglomerados energéticos y de servicios públicos Orlen y Tauron.
En Rumanía, la productora de gas Romgaz pertenece en 70% al Estado, que además posee 20,7% de la petrolera OMV Petrom. Las empresas desarrollan conjuntamente Neptun Deep, un proyecto gasístico en el mar Negro valorado en 4.000 M de euros, con el que se prevé duplicar la producción de gas de Rumanía a partir de 2027. La central térmica de gas de Mintia, llamada a ser la mayor de la UE, se espera que entre en funcionamiento este año, pese a que el organismo europeo de redes ENTSO-E considera que buena parte de la capacidad prevista no será económicamente viable en 2035.
Energía flexible: por qué Europa no logra avanzar
Los planes de seguridad energética de Alemania ponen de relieve un problema más amplio: el sistema eléctrico actual se diseñó en torno a la generación con combustibles fósiles y “la seguridad energética” vuelve a utilizarse para justificar el mantenimiento del statu quo en lugar de invertir en reformas.
Al exigir que 10 GW de su nueva capacidad de generación “deban ser capaces de producir electricidad de forma continua durante largos periodos de tiempo”, Alemania está favoreciendo de facto las centrales de gas. En toda Europa se depende de ellas para proporcionar potencia flexible y gestionable, equilibrando la red cuando la producción de energía eólica y solar no se ajusta a la demanda.
Pero activistas y analistas energéticos sostienen que este enfoque puede dejar a los países con activos varados. Centrarse en el almacenamiento en baterías y en otras soluciones de flexibilidad limpia podría ser más barato y más resistente.
“La flexibilidad limpia está creciendo con rapidez”, explica a ‘Euronews Earth’ la analista sénior de energía del centro de estudios Ember, la doctora Beatrice Petrovich. “En 2025, los costes de las baterías a escala de red alcanzaron un mínimo histórico tras una década de descensos, mientras que la capacidad instalada se duplicó con creces en solo dos años, lo que convierte a las baterías en una alternativa más barata que nuevas centrales de gas para el equilibrio a corto plazo de la red y además más rápida de construir.
“En Alemania, se espera que la capacidad de baterías crezca de 2,5 GW en 2025 a más de 10 GW en los próximos años. Esta evolución, unida a la flexibilidad de la demanda habilitada por inteligencia artificial de una flota creciente de vehículos eléctricos y bombas de calor, demuestra que los responsables políticos deben evaluar cuidadosamente los riesgos de sobredimensionar los activos fósiles, incluidas las interrupciones en el suministro de gas y los costes varados a costa de los contribuyentes”.
Las subastas de capacidad de Polonia van aún más lejos, solo permiten explícitamente la participación de unidades de gas, una decisión que el Gobierno presenta como “estabilización del sistema y seguridad energética”. Pero una nueva investigación de Krzysztof Bodzek, de la Universidad Tecnológica de Silesia, sugiere que se trata también de una elección política y no de una necesidad inevitable, y concluye que para 2040 el equilibrio energético a escala local podría sustituir por completo la necesidad de 20,8 GW de centrales de gas.
La prioridad que se está dando al gas como fuente de potencia controlable es especialmente problemática porque desvía inversiones y atención política de la tarea de hacer que las renovables sean más flexibles mediante instrumentos como el almacenamiento en baterías, la gestión de la demanda y las tarifas horarias.
Alemania ilustra de forma clara cuánto se ha quedado atrás la mayor economía de Europa en este terreno, mientras países como Francia, Italia, España y Suecia tienen una cobertura de contadores inteligentes de 95% o más, a finales de septiembre de 2025 solo algo menos de cuatro por ciento de los hogares alemanes disponía de uno.
Los contadores inteligentes son imprescindibles para aplicar tarifas eléctricas dinámicas, que a su vez son esenciales para alinear la generación renovable variable con el consumo y reducir la dependencia del gas como respaldo.
TTEP, una empresa conjunta reciente entre TotalEnergies and EPH anunciada en mayo, está llamada a convertirse en uno de los mayores productores de energía a gas de Europa. También se ha presentado como un actor de generación flexible, pero los activistas advierten de que, en la práctica, creará un nuevo gigante del gas fósil con un interés estructural en prolongar la dependencia de Europa de las importaciones de gas.
Los hogares europeos necesitan liberarse de los sobresaltos de precios de los combustibles fósiles
“La seguridad energética no puede utilizarse como pretexto para hacer aún más rica a la industria de los combustibles fósiles mediante nuevos acuerdos de gas”, afirma Phillips. “Los hogares y las empresas europeas necesitan justo lo contrario, facturas más bajas, mayor resiliencia y liberarse de los sobresaltos de precios de los combustibles fósiles”.
BFF pide a los líderes de la UE, reunidos esta semana para el Consejo Europeo, que respalden un marco a largo plazo para reducir de forma progresiva la dependencia estructural de Europa de los combustibles fósiles, con objetivos medibles y apoyado en una aceleración de la inversión en renovables, almacenamiento e infraestructuras de red.
La Comisión Europea ya ha propuesto, en respuesta a la crisis actual, un paquete de nuevas medidas, AccelerateEU, pero BFF sostiene que se queda corto respecto al cambio estructural necesario para evitar que Europa siga siendo vulnerable de forma permanente a los sobresaltos de precios de los combustibles fósiles.
Una carta firmada por más de 20 asociaciones empresariales, ONG climáticas y sindicatos se ha remitido a los líderes de la UE antes de la reunión del Consejo, en la que se reclaman medidas que reduzcan de manera estructural la exposición de Europa a la volatilidad de los combustibles fósiles. (msn; 19/06/2026)

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