Francisco Blanch (Bank of America): “El suministro de petróleo se va a normalizar porque a EE.UU. y a Irán les interesa”

Francisco Blanch (Bank of America): “El suministro de petróleo se va a normalizar porque a EE.UU. y a Irán les interesa”
o.- España. (Nuria Salobral) El responsable global de materias primas de Bank of America destaca cómo la economía y el flujo de energía han resistido ante el shock y apunta que, al menos en lo energético, EE.UU. sale reforzado del conflicto
Francisco Blanch reconoce que lleva casi cuatro meses de infarto. Este madrileño, responsable global de materias primas y derivados de Bank of America, ha vivido en primera línea el shock energético que ha supuesto la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, y ahora que comienzan las negociaciones entre Washington y Teherán para un acuerdo de paz definitivo se muestra optimista. Destaca que la economía ha resistido bien el golpe —“está en bastante buen estado, a pesar de todo lo que ha pasado”— e incluso cree que la demanda de petróleo saldrá reforzada a medio plazo -pese al riesgo geopolítico-, una vez que el colchón de reservas y el ajuste en el consumo han demostrado ser efectivas para evitar el colapso energético. Pero sobre todo, se muestra confiado en una vuelta a la normalidad a final de año en Ormuz ante la evidencia de que tanto Estados Unidos como Irán lo necesitan y de que Trump había llegado a su propio límite.
¿Qué previsión tienen ahora para el precio del petróleo este año?
– Cambiamos nuestras previsiones al principio de la guerra, cuando subimos la estimación a un promedio de u$s 92,5 el barril brent este año. Y la hemos bajado la semana pasada a una media de u$s 82. Los precios subieron de forma desorbitada al principio, luego Estados Unidos relajó las sanciones a Rusia y no hubo intento de cortar el flujo de barriles iraníes las primeras semanas de la guerra, lo que rebajó un poco la tensión. También se anunció la liberación de 400 Mb de reservas y había disponibles otros 300 Mb de petróleo sancionado en el mar. Y por supuesto, ha habido también algo de destrucción de demanda, así es como hemos sobrevivido más o menos los últimos cuatro meses.
P. ¿Cuándo se recuperará el suministro hasta alcanzar un punto de equilibrio entre oferta y demanda?
R. Los inventarios están cayendo y van a seguir cayendo muy rápidamente en los siguientes meses, pero pensamos que probablemente para el cuarto trimestre veamos un mercado equilibrado. En el tercer trimestre aún no; el suministro solo está empezando a salir por el Estrecho. Este lunes había tres grandes buques iraníes con dos millones de barriles cada uno saliendo por Ormuz con destino a Asia, y la demanda se está recuperando. Pero aún tardará ese equilibrio, porque durante el verano tendremos un cuello de botella bestial en diferentes puntos del Estrecho. Hay que eliminar todas las minas marítimas y la capacidad de tránsito es ahora limitada. Pensamos que probablemente el 40% del tráfico se haya restablecido para finales de julio, el 75% para finales de septiembre y ya el resto para final de año.
P. ¿Confía en que Ormuz recobrará la normalidad por completo? ¿Y si se reanuda el conflicto?
R. Nuestra previsión es de u$s 82 de media este año, con la idea de que Ormuz se reabre de manera completa y de que en la segunda mitad del año estaríamos más entre los 70 y los 80 dólares. Está el riesgo de que el conflicto vuelva, porque hablamos de negociaciones durante 60 días. Para septiembre, cuando habría expirado ese plazo, ya podrían estar pasando 65 barcos diarios por Ormuz. Quizá sigamos con las tensiones militares, pero nosotros pensamos que el escenario más razonable es que habrá más suministro de petróleo. Va a haber una normalización porque tanto a los iraníes como a Estados Unidos les interesa. En EE.UU. la opinión pública no está a favor del conflicto. Creo que Trump ha llegado al límite y ha parado ahí. Y de alguna manera, no es tan sorprendente: el escenario nunca ha sido que esta guerra fuera a durar seis años, ni seis meses. Lo más razonable es asumir que vamos a ver cada vez más barcos cruzando el Estrecho, pero sin llegar probablemente a los niveles del 100% en una buena temporada.
P. Irán ha demostrado al mundo que puede cerrar el estrecho de Ormuz. ¿Va a quedar una prima de riesgo en el crudo?
R. Frente a la situación de principios de año, desde luego. Y hay que recuperar los inventarios de petrolero. EE UU tiene las reservas estratégicas de crudo más bajas en décadas y rellenarlas no será un proceso rápido, será un factor adicional de demanda. China también tendrá que rellenar sus reservas, no creo que sea un factor que empuje los precios al alza, aunque sí servirá de apoyo. El país estaba muy preparado y han manejado muy bien la situación para no tener escasez de suministro: China está todavía con niveles de inventarios más altos que antes de la guerra. Compra cuando el petróleo está barato y deja de comprar cuando está caro.
P. ¿Y para cuándo el regreso al excedente de producción de petróleo previo a la guerra? La AIE calcula un excedente importante para 2027.
R. Sí habrá excedente en 2027, la cuestión es de cuánto. Nosotros pensamos que será cercano al millón de barriles diarios, dependerá de qué haga la OPEP, de la producción de Emiratos Árabes, de cómo se maneje Irán, de cuántos daños haya habido en la región, de si volvemos a tener algún problema de paso de tránsito en Ormuz, de si China vuelve al mercado… Pero en principio habrá superávit porque lo teníamos antes de la guerra y una gran parte del volumen que se ha perdido se va a recuperar.
P. ¿Cómo espera que contribuyan la OPEP y Emiratos a ese superávit; van a estar en condiciones de disparar su producción de petróleo para recuperar pronto lo perdido?
R. Van a tener un papel importante pero también hay que preguntarse cómo de barato va a ser ese flujo de petróleo. Hace cuatro meses era la energía más barata del mundo y hoy no se puede decir lo mismo. No sabemos si habrá un peaje de Irán o no, el gasto en defensa de los países del Golfo va a aumentar considerablemente y van a tener que invertir mucho en reparaciones y en vías de suministro y almacenamiento alternativas. Los países del Golfo van a tener que centrarse más en sus economías locales.
P. ¿Qué efectos de largo plazo cree que puede dejar esta guerra en la demanda de petróleo? ¿Se va a acelerar la adopción de energías alternativas al petróleo y el gas?
R. Es verdad que tenemos que llegar a un nivel de precios que vuelva a convertir el petróleo en un combustible atractivo. La demanda energética es muy fuerte a nivel global ahora mismo; el proceso de transformación económica que está causando la inteligencia artificial requiere de chips y de energía. Las eléctricas están aterrorizadas ante la demanda de capacidad que hay detrás de las inversiones de los hiperescaladores. Con la IA o el coche eléctrico no se va a consumir menos energía, el uso de datos es brutal. Creo que, comparativamente hablando, el precio del petróleo no es especialmente caro. En los últimos cuatro meses hemos tenido la interrupción de producción de petróleo más grande de la historia, y no ha pasado absolutamente nada. Algunos países en el sudeste asiático han tenido que ajustar su demanda, pero en general no ha habido una recesión global ni unos precios de energía completamente desbocados. Más bien al contrario, hemos podido manejar la situación vía reservas, ajustes y flexibilidad, de una manera realmente sorprendente, hasta el punto que yo creo que esto puede ser positivo para la demanda de hidrocarburos a medio plazo.
P. ¿Cree que Estados Unidos sale reforzado de la guerra, al menos como principal productor de crudo del mundo?
R. Sí, porque al final, el escudo antimisiles igual lo necesitas en Qatar, pero no en la costa Estados Unidos no ha recortado en ningún momento de los últimos cuatro meses su nivel de exportación. Sin el petróleo de EE.UU. no podemos vivir, produce casi lo mismo que salía por el estrecho de Ormuz diariamente, cerca de 21Mb/d, que es el 20% de la producción mundial. Y casi un tercio de la producción de gas natural licuado. EE.UU. necesita un mercado con unos precios que permitan producir ese petróleo, y eso también hay que tenerlo en cuenta. Si el brent vuelve a caer a 60 ó 65 dólares el barril, veremos lo que sucedía a principios de año y es que la producción estadounidense, que estaba subiendo, cae. del golfo de México. (Cinco Días, España, 23/06/2026- 00:30 ART)

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