Estados Unidos amplía su presencia petrolera en Venezuela con la firma de un multimillonario acuerdo
o.- (Paula Lugones) Chevron invertirá u$s 7.000 M y duplicará su producción. Caracas también pactó con la italiana ENI. Ocurre días después de que Trump anunciara “el acuerdo más grande de la historia”.
Con la presencia en Caracas del secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, encargado de supervisar el potencial energético de Venezuela, el gigante petrolero Chevron confirmó ayer que ampliará sus operaciones en ese país, días después de que el presidente Donald Trump anunciara “el acuerdo más grande de la historia mundial” que otorga al Pentágono una participación en los beneficios.
Chevron, la única petrolera estadounidense que tiene una presencia importante en Venezuela, dijo ayer que se le han asignado superficies adicionales en la Faja del Orinoco, donde la empresa ya tiene una posición consolidada. Los planes del emprendimiento conjunto incluyen invertir más de u$s 7.000 M durante los próximos cinco años, y más que duplicar la producción hasta rondar los 600.000 b/d en comparación con 2026.
En el palacio de Miraflores en Caracas, Wright se reunió con la presidenta interina Delcy Rodríguez, que reemplazó al dictador Nicolás Maduro luego de su captura en enero pasado en un operativo militar estadounidense. La funcionaria chavista cultivó una estrecha relación con el gobierno de Trump, que busca reforzar sus reservas petroleras, bajar el precio del combustible en EE.UU. y frenar la influencia de China en la región.
La visita de Wright de tres días a Venezuela tiene el objetivo de avanzar con la implementación de los acuerdos.
Trump tiene la mira puesta en el petróleo venezolano desde la captura de Maduro, y sus asesores apuntan que es una forma de dejar de depender del crudo de Oriente Medio. El presidente ha presionado para que empresas de EE.UU. restablezcan su presencia en el país, aunque muchas mostraron cautela porque las inversiones en el sector son a largo plazo y hay dudas sobre si las nuevas reglas serán duraderas.
El lunes sugirió que otras petroleras se preparaban para hacer negocios en Venezuela. “Tenemos a Exxon entrando, tenemos a Chevron entrando. Tenemos a nuestras grandes compañías petroleras entrando”, dijo.
Pero mientras EE.UU. apunta al petróleo y refuerza su estrategia regional, el gobierno de Trump dice no ver por ahora un escenario posible de retorno a la democracia en Venezuela. Además, colocó a un controvertido hombre de negocios, Alejandro Betancourt, con lazos chavistas, en un lugar clave para los acuerdos.
Wright calificó la firma como “un día histórico en la transformación de Venezuela” y dijo que la misión de Trump es llevar “paz, libertad, oportunidades y prosperidad” al pueblo venezolano.
Hubo otros acuerdos adicionales, más allá de Chevron, que incluyen a Eni en petróleo y a GE Vernova en electricidad, entre otros.
Caracas y Chevron firmaron además un documento para reconocer los contratos de conversión de las empresas mixtas Petroboscán, Petropiar y Petro independencia, constituidas entre la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y la firma de EE.UU. a los términos de la nueva ley de hidrocarburos.
La italiana ENI firmó un contrato por el bloque Junín 5 de la Faja Petrolífera del Orinoco, la mayor reserva de crudo en el mundo.
PDVSA también concretó un contrato de participación productiva en el oriental bloque Budare Elotes con la empresa Primavera.
Pero el centro de la atención está en el “acuerdo petrolero más grande de la historia mundial” anunciado por Trump el viernes y por el que Venezuela concede a la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP) derechos por 100 años sobre 17 campos petroleros, con unos 65.000 Mb de reservas probadas, aproximadamente una quinta parte de todas las reservas venezolanas. Algunos de esos campos estaban bajo influencia de empresas chinas y rusas.
Por este pacto, el gobierno estadounidense obtiene derechos sobre un 35% de NABEP, a través del Office of Strategic Capital del Pentágono. Según la Casa Blanca, sin costo para el contribuyente estadounidense. Estados Unidos tiene poder de veto en el directorio de la empresa y la mayoría deberán ser ciudadanos estadounidenses.
El Departamento de Estado tiene garantizado comprar el 20% de toda la producción a costo de producción, no a precio de mercado. Incluye además derecho de preferencia sobre el 80% restante. NABEP promete invertir hasta u$s 100.000 M en infraestructura y llevar su producción desde unos 200.000 b/d hasta aproximadamente 1Mb/d.
Parte del petróleo adquirido por EE.UU. se destinaría a las reservas petroleras estratégicas y a necesidades militares estadounidenses. La Casa Blanca calcula que Venezuela recibiría aproximadamente u$s 200.000 M en impuestos y regalías durante los primeros 25 años.
En una entrevista con un periodista venezolano, el secretario de Estado Marco Rubio explicó: el acuerdo era algo más amplio que una compra de petróleo y lo definió como una forma de transformar la relación con Venezuela mediante intereses económicos compartidos. Dijo que el mecanismo convierte a NABEP en una empresa privada que trabaja conjuntamente con Estados Unidos para “normalizar la economía venezolana”. Según Rubio, el Departamento de Defensa participa mediante un instrumento especial que permite al gobierno estadounidense tomar una participación en esos activos.
Consultado por Clarín, Ariel Bosio, fundador y vicepresidente de la Cámara Argentina-Texas, explicó que el “control” de EE.UU. “combina concesiones por 100 años a la empresa NABEP, 35% de acciones para el Departamento de Guerra, poder de veto y compra con descuento para EE.UU”. “No obstante, advierte, habrá que monitorear la evolución del proceso, ya que enfrenta graves riesgos legales en Venezuela y en Estados Unidos a corto y mediano plazo”.
Señaló que “es un beneficio tripartito con primacía geopolítica estadounidense. EE.UU. obtiene acciones, veto y petróleo ‘barato’ sin gasto público. Además, retira a China y Rusia del sector”. Bosio cree que el acuerdo no garantiza una baja del precio de combustible en EE.UU. “Podría reducir costos a mediano y largo plazo indirectamente. Garantiza petróleo a precio de costo para la reserva estratégica y el ejército. Procesar crudo abarataría la refinación en el Golfo de México, pero la baja dependerá de inversiones para elevar la producción y la evolución de precios del crudo”. (Clarín, Buenos Aires, 03/09/2026)
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