Ernesto Cussianovich: “La minería genera expectativas que todavía no estamos explicando”

Ernesto Cussianovich: “La minería genera expectativas que todavía no estamos explicando”

o.- El Pregón Minero entrevistó a Ernesto Cussianovich, director de la División de Energía, Recursos Naturales y Medio Ambiente de Poliarquía Consultores, quien diferenció a la minería argentina de la chilena y la peruana por la estructura de propiedad de los recursos y el papel de las provincias. Destacó que algunas de ellas administran “dos o tres proyectos mineros de clase mundial y con grandes recursos”. Además, advirtió sobre la necesidad de explicar los tiempos de desarrollo de los proyectos para evitar que las expectativas de empleo y las oportunidades para los proveedores se adelanten a la realidad.

A continuación se transcribe la entrevista
El Pregón Minero: Se habla de distintos tipos de minería. ¿Cómo ve estas diferencias y la transición de la minería tradicional hacia la nueva minería?
Ernesto Cussianovich: Yo creo que la primera gran diferencia y característica de la minería argentina es que no tiene punto de comparación con Chile y con Perú en la manera como está estructurada la propiedad y el beneficio [que resultan] de los recursos. Obviamente, Chile y Perú, son países centrales, lo que nosotros llamamos “unitarios” en nuestra historia versus un país federal como la Argentina que presenta un federalismo débil, con muchas deudas, con muchas aristas y con muchos reclamos.
Este “federalismo débil” se debe a que la propiedad de los recursos mineros se encuentra en manos de provincias que están aprendiendo a manejar la relación “federal” con el Estado nacional, y esto es un tema que no se puede soslayar. Pues son provincias que, aunque tengan poco peso en la opinión pública nacional, manejan dos o tres proyectos de clase mundial, con grandes recursos y, eso, tiene una implicancia política
El otro gran tema es la relación con los recursos naturales, pues -a nivel mundial- son países muy extensos dedicados a la minería y son países federales. Australia, Canadá y Estados Unidos son países extensos y esas extensiones hacen que siempre haya minería la cual se hace de una manera coordinada. La Argentina está como en un medio: no es ni extremadamente grande como Brasil, Canadá o Australia, ni pequeño como Chile y Perú, con un sistema federal, donde la relación con los recursos naturales está en proceso de construcción.
La Patagonia
Si uno mira, por ejemplo, la Patagonia que tiene una provincia como Santa Cruz, productora de oro, -que produce mucho oro o ha producido- y tiene una provincia como Neuquén, con un yacimiento petrolífero como Vaca Muerta.
Es dable destacar que esas dos provincias: Santa Cruz y Neuquén no formaron parte del sistema de generación o creación del Estado nacional.
Tranquilamente podríamos decir: Me gustaría volver a discutir el sistema federal porque estoy dando mucho y estoy recibiendo poco. Y el reparto sigue siendo muy inequitativo.
Tenés una minería que podríamos definir como business as usual que es básicamente toda la minería que se ha construido en los últimos 20 años con sus problemas y sus oportunidades.
Ahí, podemos incluir a muchas empresas pequeñas de litio, pero también puedo incluir a las empresas medianas que producen oro, o -también- a las nuevas empresas que están empezando a explorar o a las propias exploradoras.
Esa minería va a comenzar a transitar hacia otra minería en términos de agenda política y mineral del país que va a estar un poco ceñida por las decisiones que se tomen en torno a compañías como BHP, como Glencore, como Río Tinto. Digamos, con las que están hoy instaladas o con las que están planeando venir, uno empieza a mirar un estilo y una manera distinta que tienen dos puntos de relación:
Una, el cobre: es una cosa distinta producir cobre, a producir otros metales por la envergadura, por el tamaño.
Y la otra, es la producción en el marco del complejo sistema mundial actual, donde se puede incluir a los Estados Unidos y sus intereses en minerales críticos, se puede incluir a China, se puede incluir una serie de actores y situaciones que hace 5 o 6 años atrás, no estaban en la agenda.
El escenario cambió y tenés hoy un estilo, una manera, un management relacionado con esa primera minería o la minería de la última década, con una nueva minería donde tenés comportamientos, decisiones, maneras de manejar el management que son distintos.
Hay una pequeña, una mediana y una gran envergadura que todavía no llegó y ha generado y genera mucha expectativa.
La tercera estaría más bien vinculada con quiénes van a proveer: a los proveedores de servicios: con muchas dudas, con mucha incertidumbre, pero fundamentalmente de parte del sector proveedor mucha ansiedad que es lógica, por supuesto, frente a la expectativa y a lo que se define como el boom minero.
Este boom minero es una entelequia en realidad pues tiene un deficiente manejo de las expectativas y de esa ansiedad.
Siempre digo esto: recientemente hemos explicado muy bien cantidades, toneladas, miles de dólares, cantidad de empleos. Les hemos explicado muy bien el eje de “I”.
Sin embargo, en nuestro otro eje, que es el eje de “X”, no lo hemos explicado lo suficiente. No lo estamos explicando lo suficiente.
Entonces, se genera mucha ansiedad pues no sabemos en cuánto tiempo se va a producir todo eso.
No hemos explicado cuándo se va a generar.
Todavía, en la población argentina no más del 30% de la población dice conocer algo de minería y el 70% incluso en provincias con actividad minera dicen que saben poco o nada de minería.
Debemos empezar a explicar no tanto lo que es la minería si no un poco más estas dos vedets del cobre y del litio, cómo se van a desarrollar dentro de los próximos años.

EPM: ¿El desafío es trabajar sobre la ansiedad y las expectativas que se están generando?
EC: El debate actual ya no es: minería, Sí – minería, No. Esta disyuntiva se desplazó en muy poquito tiempo, no hubo una transición en ese sentido.
El debate es cómo la vamos a hacer, cuánto y cuándo ese proceso va a comenzar a consolidarse. Esto es básicamente como cuando vas a tomar un avión y una hora antes del despegue tenés a la gente haciendo la cola para subir al avión. Eso no es nada más que ansiedad pero para muchos es beneficio. Quieren poner primero su carry antes que vengan otros y no quedarse fuera. La gran mayoría es ansiedad. Y aún cuando el piloto venga y diga, ‘Van a viajar todos’, nadie los convence pues la ansiedad se va a mantener.
Entonces, ese manejo de las expectativas comienza a tener una relevancia muy por arriba de lo que creíamos, porque no es solamente el manejo de expectativas, sino es la explicación de qué manera lo vamos a hacer.
Lo vengo repitiendo: el gobierno de San Juan o el gobierno de Catamarca deberían crear la “subsecretaría de expectativas” y las empresas, deberían tener además de la gerencia de recursos humanos, “la gerencia de expectativas”, porque ha crecido de tal manera que hoy es muy difícil volver para atrás y explicar.
Eso tiene que ver también con que estamos hablando de minería en un país que no tiene una tradición minera como la de sus vecinos y que al mismo tiempo está marcado por una larga una tradición agrícola, ganadera y exportadora, que es: siembro, cosecho, cobro, pago la deuda o pago mis deudas en un ciclo que es anual.
Pero, para la minería un ciclo anual no es ni siquiera una DIA.
Entonces, ¿cómo podemos manejar esa expectativa en un entorno, en un país agrícola-ganadero que además se le agrega otra variable: las últimas dos décadas es un país acostumbrado a vivir de los subsidios del Estado, a tener un contrato con el Estado, a un Estado presente subsidiando y ayudando. Así es como todo el mundo -hoy- está pidiendo también la intervención del Estado. Pero atención, yo creo que para el caso de la minería sigue siendo importante porque hay algunos temas que no han sido resueltos y en nuestras encuestas, por ejemplo, vemos que las cuestiones ambientales se redujeron mucho en la preocupación del público, del votante, del contribuyente, del ciudadano, pero las preocupaciones por los controles aumentaron”. La gente dice, ‘Okey, te tomo lo del ambiente, tenías razón, me guié por opiniones, me guié por prejuicios y por conceptos’. ‘Está bien. Si me das un científico que me explique que los glaciares se van a administrar de esta manera, que efectivamente no hay un riesgo, yo te lo tomo’. Ahora, ¿quién controla eso? El gran problema es ese, es interesante.
A nivel nacional, hay todavía una gran desconfianza, vos mirás el derrotero del debate sobre Glaciares y la gente dice: ‘Bueno, mm, tengo alguna sospecha. Vos ves que quedan algunos puntos flojos. Bueno, habría que resolverlos. Pero todo eso, en el fondo es desarrollo. Porque si vos mirás todos esos conflictos, todas esas sospechas, todas esas dudas, en el fondo son positivas, porque si lo comparas con lo que era la minería hace 5 años atrás estábamos más cerca del infierno que del limbo y el paraíso. Entonces, tenemos que empezar a acostumbrarnos a que los problemas de la vida cotidiana de todos los sectores también van a ser los problemas de la vida cotidiana de la minería.
La gran ventaja que tiene la minería es que a la minería la constituye el riesgo. Estamos acostumbrados y mejor preparados que cualquier otro sector para poder resistir. Esa ventaja comparativa hay que utilizarla para saber ordenar y ver de qué manera se puede mejorar todavía aún más el desarrollo local.

EPM: Se habla mucho del derrame de la minería. ¿Eso puede generar todavía más expectativas entre la gente que no ve llegar las oportunidades de empleo y para los proveedores?
EC: Sí, el principal problema hoy en Argentina es el empleo y el ingreso. La gente dice que no llega a fin de mes, que no encuentra trabajo. En nuestras encuestas sobre minería, política o economía, el temor a la pérdida del empleo y los ingresos está muy presente y se mantiene desde hace más de 10 años, unas veces baja, una veces, sube.
En un contexto así tenés un sector que dice: ‘Hola, aquí estoy yo para poder generar mucha expectativa. Pero, se comienzan a ver algunas decepciones.
Lo estamos viendo en los estudios que hacemos en Catamarca y en San Juan, por ejemplo, donde frente a la gran expectativa de mirar a la minería como un vector generador de empleo, esa expectativa se redujo un 15%, en el transcurso de un año.
Es de alguna manera, una realpolitik: ‘Ah, estoy decepcionado’. Es el mismo ciudadano que decía: ‘Tengo expectativas’ y ahora dice: ‘No tengo expectativas, estoy enojado’. Comienza a ver, un origen, un detrimento distinto al que estábamos acostumbrados que venía de la antiminería o venía de otros sectores. Hoy, vas a tener lo que he definido en algunos pasajes como los mineros-antimineros, o sea, sectores que dentro del ecosistema del sector minero, ecosistema industrial o productivo, comienzan a sentirse decepcionados o comienzan a proponer o demandar cuestiones que están fuera de toda órbita, porque todo el mundo quiere tener un pedazo…

EPM: Tienen que tener cuidado las empresas, el Gobierno nacional, el Estado provincial: bajar un poco las expectativas o explicar que los tiempos de la minería no es “ya”, para no tener en contra a la misma gente que está o estaba a favor de la minería, que no se le venga en contra, ahora.
EC: una cosa alimenta la otra. Si vos explicás adecuadamente, si vos le decís a los stakeholder de tu sector o de tu empresa o de tu entorno cuáles son las prioridades, es muy cierto que estos añillos en torno a los yacimientos tienen -de alguna manera- que ser respetados, empezar a mirar cuál es el hinterland, quiénes son los que están en el grado primero de influencia y que son las comunidades.
Empieza a haber muchos comuneros o comunidades que también son proveedoras. Me parece una muy buena noticia. Hay que mejorar y decirles a esas comunidades que la minería no se hace de la noche a la mañana.
Tenés que capacitarte, prepararte, pagar tus impuestos, hacerlo todo bien. Mis estándares son A, B, C y D. Te voy a ayudar a que los entiendas. Muchas empresas lo hacen, pero lo han mantenido solo en el nivel de la capacitación. Hay que agregarle a la capacitación una explicación de ese eje de X, de ese timing y además manejar las expectativas con otras herramientas que es no el 2025 que es como mínimo el 2035, hay una década en el medio.
Es interesante. Vos mirás las inversiones o los planes de inversión y vos miras los planes de producción y hoy la gran mayoría dice, ‘No, para el 2034, para el 2035’. Bueno, si sabemos que es así, lo que hay que hacer es bajar esa información a ese proveedor, a esa comunidad que cree que es como en un país agrícola-ganadero: el próximo año. Hay distintas aristas que hay que comenzar a explicar y manejar más adecuadamente”.

EPM: La Infraestructura es un tema central en Argentina. ¿Cómo ve este desafío para el desarrollo minero?
EC: El tema de la infraestructura en un país agrícola ganadero como Argentina es complicado para la minería.
Primero, porque no se pueden hacer las equivalencias entre la Pampa y los Andes. La decisión política de ir o no ir por infraestructura de parte de la autoridad política o de parte de las empresas es una cosa, pero planificar, construir y abordar, es otra cosa.
En minería, los grandes proyectos están arriba de los 3.000 msnm y La Pampa es La Pampa y se generaron todas estas líneas ferroviarias, por ejemplo, que a lo largo de la historia han sido el principal sustento de la exportación argentina. O sea, en su pico máximo, la Argentina llegó a tener 47.000 km de vías férreas, es algo inusual para cualquier país del tercer mundo, muy por encima de los niveles que tenían países europeos, incluso hoy superarían en casi 10.000 km la estructura ferroviaria de un país como Alemania o Francia. Entonces, tuvo mucha importancia, tuvo mucho peso el famoso ferrocarril creador de pueblos, los mismos hilos, los mismos puertos. Aquí el interrogante está en una cuestión entre infraestructura, logística y tecnología. El gran interrogante es ¿las empresas van a escuchar a la política o a La Pampa y van a cruzar toda La Pampa para salir por el Atlántico o las empresas van a escuchar a algunos gobernadores que -de a poquito-, con un poco menos de timidez empiezan a hablar de los corredores bioceánicos y decir: ‘Bueno, podemos subir y después bajar, pero en lugar de bajar y cruzar toda La Pampa, salir por puertos del Pacífico’. Entonces, ¿habrá una Argentina agrícola ganadera atlántica? y ¿habrá una minería hacia el Pacífico? o ¿habrá un término intermedio entre los dos? No lo sabemos,
Son decisiones que de la misma manera que en las relaciones con la sociedad tienen las empresas, tienen que resolverlo. Yo no veo la manera de poder sugerir que este es el camino más adecuado, continuar y yendo por el Atlántico porque vamos a “derramar” a lo largo…
Bueno, la minera puede decir: ‘Mire, yo no vine aquí para hacer infraestructura’. ‘Primero soy una minera, no construyo puentes. No sé construir puentes. Soy una minera, necesito que alguien los haga’.
El Estado podría decir: ‘No hay plata’. ‘Bueno, voy a ver en mis números o conseguir un financiamiento para eso’.
Las mineras pueden decir: ‘Primero, soy minera, no soy derramador, produzco en una comunidad, en una provincia y mis oportunidades tienen que estar en torno a los proyectos’. Todas esas variables también han cambiado. Estábamos acostumbrados a que no vamos a debatir: ‘Tienen que ir por acá y salir por allá.”
Yo tengo mis dudas con respecto a eso y veo ahí una resistencia a algo que yo creo que es una de las grandes oportunidades que tiene la Argentina.
La Argentina puede continuar siendo un país agrícola ganadero, pero desde el punto de vista regional puede formar parte de un eje con Perú y con Chile, con lo cual no nos comparamos, y convertirse en uno de los miembros de una región que en breve va a producir el 50% del cobre del mundo, por ejemplo.
Chile produce el 28, Perú produce el 12, con que Argentina produzca un 10 o un 12%, ya estamos en el 50% del cobre del mundo en esas tres regiones. Mientras, la Argentina mantiene sus otros vectores como es el agro o incluso la bendición divina: Vaca Muerta.
O sea, no estamos viendo las oportunidades: Cordillera de los Andes, Pampa Húmeda y el segundo yacimiento de Shale Gas más importante del mundo”.

EPM: Estamos a un año de las elecciones, y hay momentos que pareciera que empezó el debate presidencial. ¿Cómo afecta este debate electoral al sector minero?”
EC: Tengo la sensación de que, contrariamente a lo que creía hace poco, este debate electoral va a tener un componente minero. Ya el año pasado, en la elección presidencial anterior asomó la minería en el debate político electoral, nunca lo había estado, al contrario, nadie hablaba de minería en las últimas elecciones, nadie ha hablado de minería porque era una mala palabra, porque traía problemas”.

EPM: Votos en contra
EC: votos en contra. Hoy con el tema medianamente resuelto de los glaciares, con el RIGI dando vueltas, con todas las notas, y opiniones que aparecen en los diarios sobre minería todos los días, con la opinión pública a favor del sector, va a haber un poco más de incorporación del sector en el debate electoral.
Aunque no creo que sea completo porque todavía no hay un proceso masivo de producción, de derrame hacia los proveedores. Todo es debatible, todo es un debate, es una transición. Entonces, como todo es transicional, el foco va a estar puesto en realidad en lo estrictamente económico, electoral y político. ¿Va a ganar? ¿No va a ganar? ¿Quién va a ser el candidato? ¿Quién no va a ser el que va a estar en torno a eso? Tengo dudas que la minería pueda participar incluso a nivel provincial en ese debate. Tienen que resolverse todavía otras variables, como por ejemplo el recambio que va a haber. Hay muchos gobernadores que no se sabe si van a reelegir, gobernadores de provincias con minería o que van a participar del proceso. En Mendoza no hay reelección. En Catamarca, hay que ver el tema de los dos o tres términos. Salta, lo mismo. En La Rioja no tiene la posibilidad de reelegirse, etcétera, etcétera, etcétera. Entonces, hay que mirar un poco eso primero y asegurar. Pero hoy, el foco va a estar más bien puesto en el otro marco que es el marco general de la macroeconomía, el mantenimiento de las reglas de juego, la seguridad jurídica que todavía no están resueltas.
El proceso de resolución con el RIGI, con la Modificación de la Ley de Glaciares, con algún otro elemento de la Ley de la Reforma Laboral, son pinceladas que todavía tienen que definirse y empezar a dar sus resultados como para que después -en la próxima campaña- se dé un verdadero debate electoral donde la minería tenga un peso importante aquí, en la Argentina.

EPM: ¿Por qué Chile es un país minero” y Argentina no lo es?
EC: Siempre digo, que la minería en la Argentina no tiene su Mosconi, no hay un YPF, no tiene su Codelco, no hay un Codelco, no tiene familias tradicionales de la elite o del establishment como los Benavides en Perú. No, no, no los hay. Insisto, una larga tradición que en los últimos tres o cuatro años saltó a la minería. Entonces, es un boom, Poco es un boom porque como concepto es una entelequia, es una transición hacia una región muy amplia que rodea la cordillera de los Andes y la meseta patagónica en torno a la minería y que va a transformar progresivamente.
Pero insisto, si no explicás cómo es esa transición, si no explicás de qué manera se va a dar en el tiempo, lo que vas a tener es una acumulación de expectativas, de ansiedades y vas a tener muchos más “mineros antimineros” que “mineros promineros”.

EPM: Pero, la minería argentina no tiene antecedentes tan antiguos como la ganadería o el agro.
EC: Es importante mirar los antecedentes de la minería en la Argentina. Es cierto, todo cambiará, avanzará, los chicos crecerán, se irán, pero -de alguna manera- es importante que esos chicos sigan pensando que tuvieron sus abuelos y sus orígenes y sus generadores que son todos estos profesionales y empresas que han hecho mucho y que siguen haciendo, por ejemplo: Lundin que sigue apostando, construyendo cosas y muchos profesionales que aun retirados en una buena posición continúan trabajando en favor del sector porque significa que están trabajando más en relación al interés común de la minería y menos al interés personal.
Lo digo porque hace poco escuché algunos reclamos de profesionales de San Juan con respecto a una celebración que me parece importante siempre tener en cuenta.
Y también tenemos el nombre y el apellido de muchas personalidades inolvidables en el sector minero argentino, que son los profesionales y sus empresas que han luchado por la minería en nuestro país. (El Pregón Minero)

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