En el mercado local, las petroleras ajustaron 7% los combustibles en marzo

En el mercado local, las petroleras ajustaron 7% los combustibles en marzo

o.- (Sofía Diamante) El precio internacional del crudo llegó a pasar los u$s 118 por barril; las refinadoras operan a pérdida y dicen que aún hay un atraso del 25%
La disparada del precio internacional del petróleo –que llegó a superar los u$s 118 por barril, su mayor valor desde la invasión rusa a Ucrania, aunque luego bajó – comenzó a generar tensión en el mercado argentino. Los valores de la nafta y del gasoil acumulan una suba promedio del 7% desde comienzos de mes, pero aun así las empresas refinadoras dicen que operan a pérdida y acusan un atraso en los precios del 25%.
En la ciudad de Buenos Aires, donde los precios son más bajos debido a la mayor competencia entre estaciones de ser vicio y a una menor carga impositiva, el litro promedio de nafta súper se ubica en $ 1717 y el de gasoil, en $1768. En lo que va del año, los combustibles acumulan una suba del 9,6%, mientras que el Brent avanzó un 67%. Solo este mes, el incremento fue del 7% (había bajado en enero con la caída de la cotización internacional).
“O la industria encuentra una solución o el Gobierno interviene. Es el peor escenario posible para el sector petrolero. El barril es el principal componente de nuestros costos y lo estamos comprando como si estuviésemos en medio de Irán, pero vendemos con los precios de hace un mes. Por suerte, el dólar no se mueve”, señaló un refinador.
La explicación está en la política de precios vigente desde que el gobierno de Milei liberó completamente el mercado de combustibles: el valor local del barril se fija por paridad de exportación –el Brent con un descuento del 8% por el concepto de retenciones– menos cuatro dólares adicionales. Aunque los contratos son mensuales, los precios se ajustan diariamente según la cotización internacional.
Desde hace dos semanas, cuando se aceleró la suba del crudo por el comienzo de la tensión en Medio Oriente, las refinadoras venden nafta y gasoil por debajo de sus costos, dicen en el sector. Según fuentes que hablaron en reser va, hoy compran el barril a por lo menos u$s 90 y lo venden a u$s 70.
En EE.UU. –el mayor productor de petróleo del mundo, con más de 13Mb/d– el precio de los combustibles trepó un 25% en la última semana. El galón de gasoil súper alcanzó los u$s 4,42, equivalente a u$s 1,17 por litro.
El mercado local de combustibles está dominado por cuatro grandes empresas: YPF concentra el 55% del despacho, seguida por Shell (19%), Axion (14%) y Puma Energy (5%).
Dado el peso decisivo de la petrolera de mayoría estatal, el resto de las compañías prefiere esperar antes de modificar precios.
En un mensaje por redes sociales Horacio Marín, titular de la firma, había intentado calmar las aguas: “Entiendo la incertidumbre que genera la volatilidad del precio internacional del petróleo, por eso creo importante reafirmar nuestra posición. YPF no va a generar cimbronazos en los precios de los combustibles, somos prudentes y estamos honrando nuestro compromiso honesto con los consumidores”.
“Trabajamos con una estrategia de micropricing para ir analizando los precios día a día, semana a semana y mediante el sistema de moving average podremos atenuar picos de aumento y bajas, dando mayor previsibilidad a los consumidores, teniendo un precio más estable. La volatilidad y la incertidumbre no generan valor real, sino especulación de corto plazo, y nosotros buscamos ser confiables en el tiempo”, agregó.
YPF y Axion cuentan con una ventaja comparativa: son refinadoras integradas, es decir, también producen su propio petróleo y pueden autoabastecerse, lo que amortigua parcialmente las pérdidas. No ocurre lo mismo con Raízen –operadora de las estaciones Shell– y Trafigura –dueña de Puma Energy–, que deben comprar el crudo a otras productoras, como Pluspetrol, Vista, Chevron y Shell, y por lo tanto quedan más expuestas a la volatilidad del precio internacional.
Hasta la llegada del gobierno de Milei, la Secretaría de Energía aplicaba una restricción que obligaba a las productoras a abastecer el mercado local antes de poder exportar. La actual administración libertaria dejó de aplicar esa medida, ya que el precio internacional y el local son similares; sin embargo, la ley todavía la habilita en situaciones de urgencia, como la que atraviesa el sector en este momento.
“Hoy el sistema tiene una falla que se puede corregir vía precio o vía falta de refinación”, señalaron desde el sector. Esto implica que las empresas están priorizando a sus clientes con contrato para la venta de nafta y gasoil, lo que podría derivar en desabastecimiento en algunas estaciones de servicio.
La reciente suba del petróleo responde casi exclusivamente a la tensión geopolítica. Si se observan únicamente los fundamentos del mercado, la oferta global actualmente supera a la demanda. Por eso, a comienzos de 2026, las proyecciones indicaban que el Brent se mantendría en torno a los u$s 60.
El mundo produce alrededor de 105 Mb/d y cerca del 20% de ese volumen –unos 21Mb/d– atraviesa el estrecho de Ormuz, en Medio Oriente. Ese paso estratégico explica gran parte de la volatilidad actual del precio internacional. Por allí circulan exportaciones de Arabia Saudita (7,2Mb/d), Emiratos Árabes Unidos (4,4M), Irak (3,6M), Kuwait (2,3M), Irán (2,1M), Qatar (1,2M) y Bahrein (200.000).
La semana pasada, el tránsito por el estrecho de Ormuz cayó 70% y el régimen iraní amenazó con que “ni una gota de petróleo” saldría del Golfo. Ayer, los ministros de Economía de las siete grandes economías occidentales debatieron sobre la posibilidad de una liberación coordinada de reservas de petróleo para contener la escalada de precios. (La Nación, Buenos Aires, 10/03/2026)

 

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