El superávit comercial se sostuvo, pero cayó un 57% en lo que va del año
o.- (Mariano Cuparo Ortiz) El superávit comercial se mantuvo en niveles moderados durante octubre, con una baja del 1,7% mensual desestacionalizada en las exportaciones. Así, el superávit de bienes cayó 12,3% interanual y fue de u$s 800 M en octubre. En lo que va del año, se redujo un 57,1% respecto a enero-octubre del 2024 y llegó a u$s 6.846 M. En lo que va del año, se redujo un 57,1% respecto a enero-octubre del 2024. El balance de bienes lleva 23 meses en positivo, pero en los últimos 16 no alcanzó a tapar la salida de dólares
El Indec publicó este miércoles el informe del Intercambio Comercial Argentino (ICA), que da cuenta del resultado del balance comercial de octubre. Los USD800 M de superávit representaron el peor resultado de los últimos cinco meses. Las exportaciones crecieron un 13,1% interanual y las importaciones un 16,9%.
Ese ritmo superior para las compras al exterior estuvo explicado, además, por las de bienes de consumo, que treparon 48,8%, en un contexto de un gasto de los hogares relativamente estancado, lo que implica, a priori, un doble problema para la industria local. Las de bienes de capital también mejoraron, sin embargo, un 20% interanual y las de insumos un 5,7%, ambos buenos datos para la inversión.
La exportación cayó un 1,7% mensual desestacionalizado y así más que compensó la mejora del 1,4% que se había observado en septiembre, mes en el que las retenciones habían ido al 0%. De esa forma, en esos dos meses cayeron un 0,3%. Las importaciones también cayeron un 2,3% mensual desestacionalizado, pero vale destacar que eso implicó un rebote apenas parcial luego del extraordinario salto del 9,7% que se había registrado en septiembre. Eso implicó que en ese bimestre las comrpas externas crecieron un 7,1%.
Históricamente, la balanza comercial suele generar ingreso de divisas y lo que se espera, en términos de competitividad, es que ese superávit logre para compensar los déficits crónicos de servicios, impulsados por el turismo; intereses de la deuda y formación de activos externos. Suele ayudar, aunque nunca en forma demasiado significativa, la Inversión Extranjera Directa (IED). Desde junio del año pasado nada de eso ocurre: desde entonces, ni un solo mes terminó con esa cuenta dando positivo.
La expectativa del Gobierno es lograr que un mayor ingreso de IED y un renovado acceso a los mercados financieros permitan brindar las divisas necesarias para estabilizar las cuentas externas sin precisar rescates como el del FMI en abril y el del Tesoro de EE.UU. en octubre. Algo de eso se empezó a observar durante noviembre con el acceso de empresas del sector energético a endeudamiento vía Obligaciones Negociables (ON), que alimentó la oferta de divisas.
El Tesoro aprovechó algo de eso para comprar divisas para pagarle vencimientos a organismos internacionales y para quedarse algo de cara a los vencimientos de enero, aunque en magnitudes todavía relativamente pequeñas. El miércoles de la semana pasada compró unos u$s 25 M en el mercado y el viernes otros u$s 97 M.
El lunes de esta semana compró otros u$s 200 M, aunque se supone, todavía sin datos oficiales, que esa vez fue al BCRA. Usó esos u$s 300 M para realizar un pago. El martes, según trascendidos, compró otros u$s 50 M, de nuevo en el mercado, dejando sus depósitos, se supone, y se podrá confirmar en las próximas jornadas, apenas arriba de los u$s 150 M. (…) (BAE, Buenos Aires, 20/11/2025)
