El plan energético de María Corina Machado para Venezuela: privatización total, inversiones y baja de impuestos
o.- El plan “Centro Energético de las Américas” es una estrategia integral de privatización y apertura del sector hidrocarburífero, con una meta de producción superior a 3Mb/d. ¿Se podrá aplicar?
María Corina Machado presentó su plan en la CERAWeek 2025, el foro energético más influyente del mundo celebrado en Houston, donde Venezuela buscó reposicionarse en la agenda global tras décadas de declive productivo.
La ganadora del Premio Nobel de la Paz y dirigente política venezolana opositora María Corina Machado, junto al presidente electo Edmundo González Urrutia, presentaron en junio ante líderes y ejecutivos del sector energético global su propuesta para transformar al país en el Centro Energético de las Américas.
El plan, diseñado con apoyo de asesores técnicos y expertos internacionales, propone una revolución estructural del sector petrolero y gasífero del país, con cifras clave, compromisos de inversión y un enfoque en la apertura total al mercado privado.
Sin embargo, la falta de respaldo político internacional a los dos líderes caribeños que evidenció Estados Unidos tras la captura de Nicolás Maduro hace pensar que ese plan naufraga a la deriva, sin rumbo cierto. Tras la intervención militar en Venezuela, pareciera ser que el futurto energético -petrolero- del país de Bolívar se definirá en Washington y no en Caracas.
La propuesta fue expuesta en la CERAWeek 2025, el foro energético más influyente del mundo celebrado en Houston, donde Venezuela buscó reposicionarse en la agenda global tras décadas de declive productivo. En su intervención, Machado subrayó que el país posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, junto con una posición geográfica estratégica a “pocos días por mar de la costa estadounidense”, lo que califica a Venezuela como un potencial nodo energético hemisférico.
Los líderes opositores venezolanos María Corina Machado y Edmundo González Urrutia propusieron un plan energético. Sin embargo, la administración de Donal Trump no lo avaló.
“El impacto de la liberación de Venezuela se sentirá en todo el hemisferio y los inversionistas se beneficiarán de condiciones sin precedentes desde el primer día”, afirmó Machado frente a empresarios y diplomáticos. “Estableceremos el imperio de la ley y la independencia institucional, garantizando derechos de propiedad, cumplimiento de contratos y seguridad jurídica”, agregó, enfatizando que estas reformas son predicadas sobre la reconstrucción de la confianza y la estabilidad económica.
La ambiciosa propuesta no estuvo exenta de controversia. Desde el gobierno bolivariano habían calificado a esta iniciativa como un “intento desesperado por regalar nuestra soberanía a intereses extranjeros”, denunciando que la apertura y privatización del sector energético favorece a compañías foráneas en detrimento del control nacional.
Sin embargo, los defensores del plan argumentan que Venezuela no puede recuperarse del colapso productivo actual sin una transformación profunda del sistema energético y sin atraer inversión extranjera masiva que modernice la industria petrolera y gasífera, actualmente deteriorada por décadas de falta de inversión y sanciones internacionales.
La falta de apoyo de Donald Trump hace naufragar al plan energético de Machado
De hecho, el presidente estadounidense Donald Trump mostró una postura prudente -y en algunos pasajes abiertamente distante- respecto al liderazgo de María Corina Machado, enviando señales claras de que no la considera la figura central para la transición venezolana. En una conferencia de prensa desde Mar-a-Lago, Trump aseguró que Machado “no cuenta con el apoyo ni el respeto necesarios para gobernar Venezuela”, subrayando que, aunque la ve como una persona “muy agradable”, no cree que tenga la fortaleza política suficiente dentro del país para liderar la transición.
La declaración se produjo en el marco de la estrategia de Estados Unidos para “gobernar temporalmente” Venezuela hasta que se pueda establecer una transición “segura y juiciosa”, según explicó Trump, y refleja una separación explícita entre su administración y las aspiraciones políticas directas de la dirigente opositora. “No tiene el apoyo dentro del país ni el respeto dentro del país,” dijo el mandatario, y agregó que ni él ni su equipo habían mantenido contactos directos con Machado tras la operación que culminó con la captura de Maduro.
La postura de Trump añade un matiz de incertidumbre sobre el futuro político venezolano y sobre el papel que figuras como Machado podrán jugar en el mediano plazo, incluso en el éxito de iniciativas económicas como el ambicioso plan energético que presentó. Al mismo tiempo, la administración estadounidense ha insistido en que la estabilización de Venezuela y su reconstrucción económica -especialmente en sectores como el petróleo y el gas- dependerá de un proceso político amplio, ordenado y respaldado por múltiples actores nacionales e internacionales, no solo de una figura opositora.
Pilares del plan: privatización, inversión y producción
El plan, que forma parte de la plataforma política denominada “Venezuela, tierra de gracia”, está estructurado en seis áreas estratégicas destinadas a reactivar el sector energético y atraer capitales internacionales:
-Privatización total del sector petrolero y gasífero.
Machado propone que toda la industria hidrocarburífera sea gestionada por el sector privado, mientras el Estado se limita a funciones de regulación transparente y eficiente, eliminando el monopolio histórico de PDVSA y otras empresas públicas.
-Protección robusta a la inversión.
Se establecerán marcos legales claros y estables que aseguren derechos de propiedad, cumplimiento de contratos y seguridad jurídica para los inversionistas extranjeros y nacionales, buscando revertir años de incertidumbre política y jurídica.
-Derechos de propiedad y licitaciones abiertas.
Los campos petroleros y gasíferos se abrirán a operación privada, con mecanismos de licitación transparentes para permitir entrada de capital internacional y garantizar competitividad.
-Incentivos fiscales competitivos.
El plan incluye un régimen fiscal atractivo diseñado para acelerar la inversión, con tasas y condiciones que compitan favorablemente con otras jurisdicciones petroleras del mundo. Los ingresos futuros deberán ser reinvertidos en infraestructura, educación y desarrollo económico sostenible.
-Expansión masiva de la producción.
Se proyecta un incremento sustancial de la producción de petróleo y gas, con el objetivo de superar los 3 millones de barriles por día (bpd) —una meta no alcanzada en Venezuela desde hace más de 15 años— y posicionar al país como un actor energético competitivo en los mercados internacionales.
-Transformación regional: del “centro criminal” al Centro Energético de las Américas.
Un objetivo medular del plan es revertir la percepción negativa de Venezuela, recuperando su rol histórico como el corazón del sector energético regional. “Venezuela ya no será el Centro Criminal de las Américas, se convertirá en el Centro Energético de las Américas”, enfatizó Machado en su presentación.
Cifras y proyecciones: una oportunidad de millones de dólares
El plan no se limita a promesas estructurales: también se apoya en estimaciones de impacto económico de enorme escala. Según los datos presentados por Machado, la implementación exitosa de estas reformas podría desbloquear una oportunidad económica sin precedentes de más de u$s 17.000 M en los próximos 15 años, implicando inversiones en hidrocarburos, infraestructura, tecnología y sectores conexos.
Este monto supera con creces los ingresos históricos de PDVSA y se apoya en las proyecciones de reactivación del sector petrolero, la expansión de campos gasíferos y la participación renovada de empresas multinacionales en áreas hasta ahora controladas por el Estado.
Además, el plan incluye propuestas para asociarse con organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para financiar inversiones, reconstruir infraestructura y fortalecer capacidades institucionales. (ámbito.com; 05/01/2026)
