El petróleo sostiene la identidad venezolana
o.- Trump reclamó la propiedad del crudo del país, pero se arriesga a estimular una delicada fibra nacionalista.
El gobierno de Donald Trump afirma que fue EE.UU. el que creó la industria petrolera venezolana. Y cuando ese país nacionalizó décadas atrás la operación, habría robado esos recursos. Ahora, EE.UU. quiere recuperar esos activos. Estas afirmaciones se han utilizado para justificar el bloqueo a los petroleros sancionados que entran y salen de Venezuela. Pero, además de que incluyen presupuestos falsos, guardan un efecto contrario al esperado, estimulando de un modo agudo el nacionalismo venezolano.
“Cuando afirman ‘Vamos por la tierra, por el petróleo’, en realidad están subestimando hasta qué punto los venezolanos entendemos el petróleo como parte de nuestro derecho de nacimiento”, dijo Alejandro Velasco, historiador de la Venezuela moderna en la Universidad de Nueva York.
Es difícil exagerar la importancia mítica que tiene el petróleo en Venezuela. Al igual que los ganadores de concursos de belleza y el béisbol, el petróleo es motivo de orgullo nacional y un prisma a través del cual los venezolanos suelen comparar su sociedad con otras.
El presidente socialdemócrata Carlos Andrés Pérez fue el primero en llevar a cabo la nacionalización formal y completa de la industria petrolera venezolana. Fue un extenso proceso que culminó el primer día de enero de 1976, en el primer mandato de este polémico dirigente.
Sin embargo es importante tener en cuenta que el petróleo venezolano siempre fue propiedad del Estado, por herencia de las leyes españolas. Lo que estaba en manos privadas eran la explotación de los recursos. Pérez, conocido como CAP, fue el creador en esa fecha de la estatal PDVSA, la petrolera venezolana.
La nacionalización que llevó adelante no fue hostil. El país pagó las indemnizaciones a las empresas, que desde ese momento continuaron prestando servicios al país. Es decir, no hubo tal robo.
Hugo Chávez, por lo tanto, no nacionalizó el negocio petrolero. Lo que hizo fue la renacionalización o toma de control de la asociaciones en la Faja del Orinoco donde están los principales yacimientos operados por privados. El Estado se convirtió así en socio inevitable del negocio, pero esa concentración acabó fundiendo el complejo de las refinerías por la carencia de inversiones, y la producción se desplomó desde poco más de 3 Mb/d a unos pocos cientos de miles, para recuperarse ligeramente este año.
Las reservas petroleras de Venezuela se cuentan entre las más grandes del mundo. Numerosos líderes venezolanos han utilizado los ingresos del crudo para proyectar influencia en el extranjero, especialmente en Latinoamérica.
Gracias en gran medida a los ingresos del carburante, los venezolanos disfrutaron de uno de los niveles de vida más altos de la región hasta la década de 1980.
Fue justamente un político venezolano, Juan Pablo Pérez Alfonzo, quien impulsó la creación de la OPEP, la Organización de Países Exportadores de Petróleo, en 1960 en Bagdad.
Al declarar abiertamente que su objetivo es recuperar los yacimientos petrolíferos, Trump ha tocado una fibra sensible que afecta a cuestiones de soberanía e identidad nacional, desencadenando una nueva y volátil fase en el enfrentamiento entre Caracas y Washington. Algunos en el bando de María Corina Machado, líder de la oposición y ganadora del Premio Nobel de la Paz, elogiaron el bloqueo de Trump, subrayando su firme apoyo a la campaña militar estadounidense en el Caribe. Otros advierten que la beligerancia de Trump podría ser contraproducente al provocar una respuesta nacionalista que dé nueva vida a los esfuerzos de Maduro por mantener su control del poder.
“Venezuela es de los venezolanos, punto”, dijo Luis Florido, figura histórica de la oposición, perseguido por el régimen. Lo señaló así en las redes luego de que Trump blanqueó sus ambiciones con respecto a las colosales reservas de petróleo de Venezuela. (Clarín, Buenos Aires, 19/12/2025)
