El petróleo cae a u$s 72,5, el precio anterior al inicio de la guerra de Irán
o.- España. (V. Gómez; N. Rodrigo) El mercado da por cerrada la crisis energética ante el creciente tránsito por Ormuz, tras una subida de precios que llevó el barril a u$s 120.
El crudo ha marcado este jueves una cota histórica al perder, casi exactamente cuatro meses después, toda la subida de precios experimentada durante la crisis energética desatada por la guerra de Irán. El precio del barril brent, referencia en Europa, ha cotizado esta mañana por debajo de los u$s 72,48 por barril, el precio de cierre del día 27 de febrero, horas antes de iniciarse los bombardeos. El West Texas Intermediate se sitúa cerca de los u$s 69. El ataque de Estados Unidos e Irán provocó el cierre inmediato del estrecho de Ormuz y la pérdida de unos 15 Mb/d de suministro de petróleo, gas natural, gasolinas y gasóleos, fertilizantes y otras materias críticas para la economía mundial. Aunque el tránsito por el estrecho se ha recuperado solo parcialmente, los mercados descuentan la normalización del mercado.
El mercado pone fin, sobre el papel, a una crisis que la Agencia Internacional de la Energía ha calificado como la más crítica para el mercado de la historia. La pérdida de suministro no ha tenido precedentes, si bien la diversificación de la producción en otras áreas (principalmente Estados Unidos), la liberación de las reservas y los ajustes por el lado de la demanda han limitado el impacto. El precio del barril brent llegó rozar los u$s 120 en varias ocasiones, con un máximo intradiario de 126 el 10 de marzo, y ha pasado tres meses por encima de los u$s 100, y picos de 144 en el petróleo de entrega inmediata. El mercado ha estado sujeto a una volatilidad sin apenas precedentes, con subidas y bajadas del 10% o superiores, muchas veces en función de los mensajes de Donald Trump en redes sociales.
Con todo, los mercados financieros asumieron desde principios de abril que las partes estaban condenadas a entenderse, como se reflejó en el alto el fuego firmado ese mes. Desde entonces han convivido el tira y afloja diplomático, con un doble bloqueo de Ormuz, hasta la firma del compromiso para reabrir el estrecho, de momento por 60 días. Tanto EE.UU. como Irán han señalado avances tras las primeras conversaciones para poner fin a la guerra, aunque sus afirmaciones han divergido en ocasiones y es probable que aparezcan obstáculos como el programa nuclear iraní o la situación en el Líbano. Pese a ello, el mercado mantiene el optimismo. “Es bastante sorprendente el cambio de tendencia en los precios y en la narrativa con respecto a la situación del mercado de hace menos de dos semanas”, afirmó Carolyn Kissane, vicedecana del Centro de Asuntos Globales de la Universidad de Nueva York. “La idea de que estamos pasando a una situación de mayor oferta y menor demanda ha impulsado realmente el descenso de los precios”, explica la experta a Bloomberg.
Las grandes cantidades de petróleo embarcado en los barcos atrapados dentro del Golfo y en los almacenes de las instalaciones de la zona anticipan una muy amplia disponibilidad de petróleo. Un hecho que se refleja en los mercados de futuros. Así, el petróleo con entrega en plazos cortos es más barato que el petróleo en plazos medios, una situación (denominada contango en la jerga) inversa a la registrada durante la guerra (backwardation) y que reflejaba una escasez inmediata de crudo. La señal del mercado, por el contrario, es de abundancia, lo que apunta a caídas en el precio. La reapertura del estrecho también ha permitido que vuelvan a navegar los barcos de gas licuado. El precio del contrato TTF, referencia en Europa, baja un 20% hasta los 40 euros por megavatio hora, respecto a los 50 de hace dos semanas.
Mejoras en la Bolsa
El alivio energético se combina, además, con un mejor sentimiento en la renta variable derivado de las acciones tecnológicas. Las Bolsas se han visto impulsadas tras el informe de ganancias por encima de las expectativas del fabricante de chips Micron, después de tres sesiones de volatilidad extrema y fuertes caídas en valores ligados a la IA y los semiconductores. Los futuros del Nadsaq apuntan a una fuerte subida del 2% en la apertura, tendencia que en Europa implica tímidas ganancias. Con todo, el Ibex 35 avanza apenas una décima porcentual, mientras el Euro Stoxx 50 gana un 0,6%. En Asia, la tecnología ha deparado fuertes ganancias, de la mano de Micron: el Nikkei japonés cierra con una subida del 4,69%, mientras que el Kospi surcoreano, el mercado bursátil con mejor rendimiento del mundo en 2026, suma un 5,4%.
La preocupación de los inversores de que las valoraciones de las empresas relacionadas con la IA se hayan disparado tras años de ganancias ha lastrado los mercados en los últimos días, provocando sesiones volátiles. Los analistas siguen siendo cautos: “Es positivo lo que dice Micron”, dijo Nick Twidale, estratega jefe de mercado de ATFX Global en Sídney, quien espera un fuerte repunte tras la publicación de los resultados. “Pero no estoy seguro de cuánto durará la euforia en el resto del sector… Creo que las preocupaciones sobre la valoración seguirán afectando el sentimiento en el futuro”, añadió.
Los operadores también están pendientes de las perspectivas de subidas de tipos de interés en Estados Unidos, detonante en parte de la caída de principios de esta semana. Hoy el foco se centra en los datos de inflación del índice de Gastos de Consumo Personal (PCE) de Estados Unidos, el indicador preferido de la Reserva Federal para medir la inflación y se espera que ofrezca más pistas sobre los tipos de interés. Se prevé que los precios subyacentes hayan aumentado un 0,3% en mayo, situando la tasa anual en el 3,4%, y que la inflación general sea del 0,5% para el mes y del 4,1% interanual. El mercado espera una o do subidas de los tipos antes de fin de año, pero la moderación de los precios del petróleo puede ayudar a reducir la presión inflacionaria.
“Ahora que los riesgos de inflación pasan a un segundo plano, los inversores podrían empezar a prestar más atención a las preocupaciones sobre el crecimiento. En el caso concreto de EE.UU., seguimos considerando que la dinámica económica subyacente muestra signos de debilidad”, explican los analistas de ING. “El reajuste de los tipos de interés por parte de la Fed ha ido demasiado lejos”, añaden. “Un endurecimiento de más de 40 puntos básicos durante el próximo año nos parece excesivo, dado que la bajada de los precios del petróleo está reduciendo las presiones inflacionistas”.
Las crecientes expectativas de una subida de tipos han impulsado al dólar. El índice del dólar, que mide la moneda estadounidense frente a una cesta de divisas, se situó en 101,6 puntos, cerca de los máximos en más de un año. La moneda está en máximos de 40 años contra el yen japonés, 161 yenes por dólar, y contra el euro está cerca de los máximos de un año, u$s 1,136 por cada euro.
El fortalecimiento del dólar ha presionado al oro, que cayó por debajo de los 4.000 dólares la onza por primera vez en 2026. El oro al contado se cotizó por última vez a u$s 3.990 la onza, cerca de su nivel más bajo desde noviembre. (Cinco Días, España, 25/06/2026-05,07ART)
