El Ibex se sacude las dudas y acelera con la ayuda de la banca

El Ibex se sacude las dudas y acelera con la ayuda de la banca
o.- España. El selectivo español recupera los 19.600 puntos mientras los inversores siguen analizando las palabras de Warsh.
Resultados empresariales, tensiones geopolíticas, tipos de interés y aumento del coste de financiación. Los inversores acumulan motivos para la cautela. Sin embargo, en medio de un panorama cada vez más complejo, la Bolsa española sigue encontrando un aliado en las cuentas de las empresas. Tras una apertura dubitativa, el Ibex 35 se aferra a los resultados de BBVA y acelera las ganancias. Le basta una subida del 1% para recuperar los 19.600 puntos. La banca, que ayer actuó como lastre del mercado español, se convierte este jueves en su principal sostén. El avance del 2,7% de BBVA impulsa al conjunto del sector y anima a entidades como Santander, CaixaBank, Sabadell y Bankinter, que registran revalorizaciones de entre el 1% y el 1,5%.
El resto de índices europeos avanzan con más dificultad. Las dudas sobre la tecnología, la escasa visibilidad sobre los próximos pasos de la Reserva Federal y el repunte de los precios energéticos siguen marcando el rumbo de los mercados y poniendo a prueba el apetito por el riesgo.
Con este telón de fondo, las Bolsas europeas oscilan entre la plana evolución del Dax alemán y el avance del 0,7% del Cac 40 francés.
Después del fuerte correctivo que experimentó ayer Wall Street, los futuros apuntan a una sesión al alza en la que los inversores pondrán nota a las cuentas de Meta y Microsoft. En las negociaciones fuera de mercado, las acciones de la empresa de Mark Zuckerberg llegan a ceder cerca de un 9%. “Cada trimestre, Meta pide a los inversores un poco más de paciencia con su gasto en IA, y este resultado sugiere que esa paciencia se está agotando”, afirma Josh Gilbert, analista de eToro. El experto considera que el problema de fondo es que Meta está invirtiendo al ritmo de los grandes desarrolladores de infraestructura de IA sin ofrecer todavía una hoja de ruta clara sobre cómo monetizar ese desembolso. “Nadie cuestiona la inversión en IA, sino quién la financia y cuándo empezará a generar retornos. El gasto en el metaverso ya erosionó los márgenes en el pasado y provocó un fuerte castigo bursátil, por lo que es comprensible que los inversores recelen de un nuevo ciclo de inversiones sin límites claros”, añade.
Por si el panorama no fuera lo suficientemente complejo, el aumento de las rentabilidades de la deuda añade una capa más de incertidumbre. Horas después de que la Reserva Federal acordara mantener sin cambios los tipos de interés, los inversores siguen tratando de descifrar el lenguaje críptico de su presidente. Kevin Warsh ya había advertido de que modificaría la estrategia de comunicación de la institución y que, a diferencia de su antecesor, Jerome Powell, evitaría anticipar sus próximos movimientos. Aunque insiste en el compromiso de la Fed con la estabilidad de precios, el mercado empieza a cuestionar si las palabras bastarán.
La presión vendedora sobre los bonos se intensifica y lleva la rentabilidad de la deuda estadounidense a 30 años a máximos desde 2007. El movimiento se extiende al resto de vencimientos y cruza el Atlántico en un momento en el que el encarecimiento del petróleo amenaza con añadir nuevas presiones inflacionistas. La combinación de una Fed a la espera y unos precios energéticos al alza está obligando a los inversores a exigir una mayor prima para mantener deuda a largo plazo. En Europa, el rendimiento del bono francés a diez años se aproxima al 4%, mientras la referencia alemana al mismo plazo ronda el 3,2%.
El comportamiento de la deuda no puede entenderse sin el petróleo.
El petróleo vuelve a subir, un 1,8%, y supera los u$s 92 el barril de brent, tras el fuerte repunte experimentado en la sesión anterior. Los inversores evalúan la advertencia del presidente de EE.UU., Donald Trump, sobre posibles nuevas acciones militares contra Irán, así como las señales de un ajuste en la oferta de crudo. El mercado teme posibles interrupciones en el suministro de petróleo, tras el lanzamiento de misiles balísticos por parte de Irán contra fuerzas estadounidenses en Oriente Próximo.
Los misiles fueron interceptados, tras lo cual las fuerzas de EE.UU. y Arabia Saudí llevaron a cabo ataques de represalia contra milicias respaldadas por Irán en Irak, que Washington señaló como responsables de ataques contra tropas estadounidenses e infraestructuras energéticas saudíes. El presidente de EE.UU., Donald Trump, declaró en Fox News que Irán recibiría un golpe muy duro. La última escalada ha socavado las esperanzas de un avance diplomático entre Washington y Teherán.
El conflicto se ha extendido más allá del Golfo. Las autoridades de Egipto informaron de ataques con drones contra dos buques de gas natural que operaban frente a las costas del país. En Yemen, los hutíes, alineados con Irán, han intensificado los ataques contra el transporte marítimo comercial y los activos energéticos vinculados a Arabia Saudí en torno al mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb. (Cinco Días, España, 30/07/2026-05:34 ART)

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