El conflicto provocó demoras y pérdidas en sectores estratégicos de la economía
o.- (Sofía Diamante y Belkis Martínez) Se vieron afectadas las operaciones de comercio exterior de petróleo, la llegada de insumos para obras y las agroexportaciones.
El campo, uno de los sectores afectados por el paro de los prácticos
Lo ocurrido en los principales puertos del país a partir de la publicación del decreto 690/26 demostró el daño que un paro de los prácticos puede causarle a la economía del país. La medida de fuerza había dejado por lo menos a 140 buques sin poder operar.
Por un lado, ayer comenzó a verse afectada la distribución de combustibles en todo el país y también el comercio exterior de petróleo –los buques no podían ingresar a cargar crudo, lo que ya demoró exportaciones– y la construcción del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), la mayor obra privada de los últimos años, que permitirá exportar petróleo desde la cuenca neuquina hasta Río Negro.
Por otra parte, la medida de fuerza afectaba ayer a 45 buques del polo agroindustrial. Según las estimaciones del sector agroexportador, el perjuicio económico de una situación como la vivida oscila entre u$s 50.000 y u$s 100.000 diarios por barco. Solo por el costo de la demora de los buques ya en línea para zarpar, las pérdidas se estiman en hasta unos u$s 4,5 M/d
El decreto 690/2026, ahora suspendido en su aplicación, fue firmado por el presidente Javier Milei y el ministro de Desregulación y Transformación, Federico Sturzenegger. Está referido al objetivo de desregular el régimen del practicaje que rige desde 1991, aunque ya había sido modificado en 2019 durante el gobierno de Mauricio Macri, con el decreto 188/19.
En un comunicado, la Cámara Argentina de Energía (CADE) informó ayer que las operaciones portuarias de sus empresas asociadas estaban interrumpidas. La situación afectó los dos extremos de la cadena: el ingreso de petróleo crudo a las refinerías y la salida de combustible ya refinado hacia los centros de distribución del país. La entidad detalló que la parálisis alcanzó la actividad en los muelles de Campana, Dock Sud, Arroyo Seco, Bahía Blanca, San Lorenzo y Santa Cruz. El freno se extendió a Caleta Córdova, en Comodoro Rivadavia, Chubut, terminal clave para el traslado del combustible refinado hacia las estaciones de servicio.
Fuentes de una empresa afectada por el conflicto precisaron a La Nación que el problema central es el movimiento de combustible entre los puertos más relevantes. Explicaron que el combustible sale de las refinerías de Campana, Dock Sud, La Plata y Bahía Blanca con destino a la terminal de Comodoro Rivadavia, desde donde se abastece gran parte de la Patagonia sur, y que ese tráfico estuvo detenido. Hacia el norte del país, la situación fue menos tensa. El sistema de poliductos permite llegar a la terminal de Rosario y a otras estaciones de San Lorenzo, desde donde se distribuye combustible por camión.
En tanto, las exportaciones de petróleo se vieron demoradas porque los buques no pudieron ingresar a cargar crudo en Bahía Blanca. Fuentes de una empresa del sector calificaron la situación de ayer como “complicada”.
El conflicto llegó a generar preocupación en cuanto a los planes de construcción de la terminal marítima de exportación del VMOS, en Punta Colorada, Río Negro. Según fuentes de una empresa afectada, un buque de gran porte que debía trasladarse desde Bahía Blanca hasta la zona de operaciones acumulaba hasta ayer a la mañana entre 24 y 48 horas de demora. El medio especializado ArgenPorts había informado que el HL White Marlin, uno de los mayores buques semisumergibles de transporte pesado del mundo, arribó el domingo al país y quedó fondeado en la boya 17, frente a Bahía Blanca. Sobre su cubierta trasladó las embarcaciones que participarán de la construcción de la terminal offshore desde donde se exportará buena parte del petróleo producido en Vaca Muerta hacia los mercados internacionales.
El VMOS es un oleoducto de 437 kilómetros que unirá Vaca Muerta con el puerto de Punta Colorada, en Río Negro. El inicio de sus operaciones está previsto para noviembre, aunque la primera exportación de petróleo sería entre fines de enero y principios de febrero, una vez que se completen las pruebas del sistema y el llenado de los tanques de almacenamiento junto a la terminal.
Desde el sector de la agroexportación, el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), Gustavo Idígoras, había alertado que las demoras en la operación de los buques podrían tener un efecto hacia el resto de la cadena de suministro, y había señalado que la afectación era total. Respecto del efecto económico, puntualizó: “Hay un costo del retraso de circulación de entre 50.000 y 100.000 dólares por día”.
Antes de que se conociera la suspensión del decreto del Poder Ejecutivo que originó el paro, Idígoras había advertido sobre los efectos sobre la cadena comercial. “El productor también va a tener problemas para entregar su mercadería, sus granos a puerto, porque hay una capacidad de almacenamiento y ya se va a colapsar. Por lo tanto, toda la cadena de suministro se va a cortar si esto continúa un día más”, había expresado.
Guillermo Wade, gerente de la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas (Capym), había señalado que, en caso de continuar el paro, se corría el riesgo de tener que interrumpir la recepción de mercadería, por falta de capacidad de almacenamiento.
La Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC) también emitió un comunicado y advirtió que la parálisis del practicaje es una amenaza seria para el comercio exterior. La entidad, que agrupa a las terminales de la Vía Navegable Troncal y a los principales nodos marítimos del país, alertó que la acumulación de buques fondeados frena el ingreso de divisas, interrumpe las cadenas de suministro de insumos industriales y energéticos, y expone a los exportadores a penalidades contractuales por incumplimiento de las ventanas de carga. Señaló también que lo ocurrido puso en evidencia “la urgencia de actualizar el régimen normativo”. (La Nación; Buenos Aires, 05/08/2026)
El conflicto provocó demoras y pérdidas en sectores estratégicos de la economía
