Con inversiones de China, Cuba busca revertir los apagones
o.- Cerca de las ruinas de una planta nuclear, trabajadores montan a toda prisa 44.000 paneles solares entre contenedores y montacargas que van y vienen. Es uno de los 55 parques fotovoltaicos que Cuba construye para reducir su dependencia del petróleo y tratar de superar la crisis energética.
A un costado del parque fotovoltaico “La Yuca”, en la central provincia de Cienfuegos, se alinean decenas de contenedores con rótulos chinos, mientras los montacargas envueltos en la polvareda se mueven con paneles apilados entre mesas de concreto dispuestas para recibirlos.
Cuba enfrenta dificultades para extraer el crudo utilizado por sus envejecidas termoeléctricas, así como para importar el combustible que requieren otras tecnologías de la infraestructura del país. Por eso se agravan los problemas de suministro de energía y se repiten los apagones. “La factura petrolera es la mayor de Cuba; más que los alimentos, más que los medicamentos, más que todo”, dijo Vicente Levy, ministro de Energía y Minas, al diario oficial Granma.
“Más de la mitad de todo el combustible que usa el país es para generar corriente” eléctrica, agrega el ministro.
De los 55 parques solares planeados para 2025, cinco estarán en esta estratégica provincia, sede de un importante puerto del país, de una de las ocho termoeléctricas existentes, de una refinería, y de un abandonado proyecto nuclear de la década de 1980.
Los cienfuegueros esperaban que con la llegada de los parques solares a su territorio terminarían pronto los apagones de más de 16 horas que soportan cada día, pero la energía que generarán irá a la red eléctrica nacional.
Belkys Vila, una comerciante de 59 años que vende ropa en su patio, vive al lado de un campo fotovoltaico recién inaugurado en Cienfuegos. “Pasamos más tiempo sin corriente que con corriente”, asegura a AFP. Su vecina Juanita Roa, de 70 años, ha vuelto a cocinar con carbón. “Aquí las mujeres se tiran a las tres de la mañana a lavar, a cocinar” durante “el ratito que viene la corriente”, exclama.
La frágil infraestructura eléctrica colapsó cuatro veces en los últimos seis meses, dejando al país completamente a oscuras durante días.
La tecnología de los paneles implica una inversión millonaria que Cuba, inmersa en una profunda crisis económica, enfrenta con apoyo de China. Según especialistas, el costo promedio internacional de un MW de capacidad instalada oscila entre 800.000 y un millón de dólares. El gobierno prevé producir con energías limpias 1.200 MW diarios a finales de este año, en un país donde el déficit cotidiano ronda los 1.500 MW.
Jorge Piñón, investigador de la Universidad de Texas, aplaude la medida para alcanzar un 37% de cobertura con energías renovables en 2030, pero cuestiona la ausencia de “grandes baterías de almacenamiento para usar la energía solar por la noche”, durante la hora pico de consumo. Los cortes han generado sordas protestas populares en regiones de la isla y erosionan la credibilidad del régimen. (Clarín, Buenos Aires, 07/04/2025)
