Cámara del Litio proyecta posición estratégica de Chile en el triángulo sudamericano
o.- La Cámara Internacional del Litio y Energías – CIL Lithium – propone abordar la explotación de salares en Chile con un enfoque estratégico, en alianza con las comunidades y metas compartidas con sus pares en el triángulo del litio: Argentina y Bolivia.
Dicha mirada requiere inversión, colaboración en la industria y hacer concesible al litio en Chile, como el cobre, para reforzar la competitividad y situar a Latinoamérica como referente en la transición energética.
Pamela Goicovich, presidenta del directorio de CIL Lithium, y Sebastián Quiñones, director de desarrollo estratégico en la misma organización sin fines de lucro, nos profundiza al respecto en esta entrevista con BNamericas.
BNamericas: Comunidades indígenas, como la Pai Ote de la Región de Atacama, han denunciado en tribunales el no haber sido consultadas por la asociación Codelco–Rio Tinto para desarrollar un proyecto en Salar de Maricunga. Tampoco están conformes con la retribución económica pactada en las consultas indígenas lideradas por el ministerio de minería. ¿Es esto una amenaza?
Goicovich: En el Salar de Atacama, más de 20 comunidades reciben tributo económico de las empresas del litio, pero no todas se sienten representadas por los grupos que sacan la voz en las negociaciones, lo cual ha generado fricciones entre ellos. Las confianzas toman tiempo y es natural que tengan temores porque aparecen personas externas en sus territorios.
Quiñones: Chile tiene uno de los estándares más altos en participación ciudadana y materia ambiental. Hay comunidades que han estado vinculadas históricamente con los procesos mineros y conocen sus derechos, pero también están conscientes de las complejidades que tienen los ecosistemas que quieren resguardar, ya que se ubican en sectores altoandinos, con poca agua y una biodiversidad única.
Las consultas indígenas que realiza el Estado no son suficientes. Esta es una gran oportunidad para establecer vínculos y encontrar soluciones en conjunto con la academia y los centros de investigación, quienes buscan soluciones innovadoras para el litio.
BNamericas: El requisito de tener un mínimo de 80% de concesiones mineras en salares o sistemas salinos para solicitar al Estado contratos de operación ha dejado afuera a varios titulares de pertenencias que buscan desarrollar proyectos de litio, como ocurre en Salar de Maricunga.
Quiñones: El Estado ha mantenido al litio como un mineral no concesible, pero abrió espacios para que los privados puedan ingresar. El criterio del 80% se debe a que, a diferencia de la extracción de un mineral de roca como el cobre, el litio se obtiene de una cuenca hídrica, donde los flujos subterráneos se mueven.
No pueden estar dos personas perforando en el mismo lugar, porque uno altera la extracción del otro. Por eso en Argentina las compañías buscan acaparar grandes extensiones de superficie para que nadie por superposición pueda extraer litio en su espacio hídrico.
No se puede permitir que muchos pequeños tenedores accedan a un salar como Maricunga. Aparte, desarrollar una actividad con altos estándares y tecnologías de extracción directa requiere un capex cercano a US$1.000 millones, lo cual solo puede ser respaldado por multinacionales o Estados.
Muchas compañías tienen respaldo de un Estado. Varias compañías australianas firmaron acuerdos con el Departamento de Guerra de Estados Unidos; Eramet está respaldada por el gobierno francés; las chinas generalmente tienen apoyo de su gobierno; Rio Tinto y Albemarle tienen un interés gubernamental detrás y, en Chile, SQM se unió a Codelco.
Goicovich: El problema más grave de los tenedores de concesiones mineras son los pagos de patentes. Para compañías como Llamara Group los altos valores son insostenibles. Esperamos que el próximo gobierno arregle esto.
BNamericas: ¿Debería el litio ser concesible en Chile, al igual que el cobre?
Goicovich: Sí, sería fácil permitirlo a través de un decreto presidencial y ojalá podamos tener un litio libre, porque la incidencia de los beneficios sociales que traería esta decisión es impactante para las regiones.
BNamericas: ¿Qué les parece el auge del litio en Argentina?
Quiñones: Es bueno que existan proyectos en Argentina, Bolivia, Zambia y en otras partes, porque todavía no hay proyectos suficientes para satisfacer la demanda, que de aquí al 2040 crecerá en al menos 400%.
Argentina pasó de producir cero a transformarse en un gran actor. Las provincias adoptaron políticas para facilitar ese crecimiento y el gobierno central estableció un marco regulatorio para las grandes inversiones (RIGI) que tiene varios atractivos. Esto es una invitación para que Chile no pierda el rumbo.
Si Chile pusiera en funcionamiento los proyectos Salares Altoandinos y Maricunga con tecnologías de extracción directa, podría producir en torno a 900.000t, situando al triángulo del litio como un referente para el mundo.
Si bien los proveedores argentinos están preocupados por un eventual ingreso en masa de proveedores mineros chilenos, lo importante es colaborar para formar una nueva masa crítica de profesionales, junto a las universidades y gremios de Chile. Al igual como centros de investigación argentinos, como YTEC o CONICET, podrían compartir su experiencia con los chilenos.
BNamericas: ¿Qué falta para lograr un enfoque regional del litio entre Argentina, Chile y Bolivia?
Goicovich: La empresa argentina Exar, que opera en el Salar Cauchari-Olaroz en Jujuy, está trabajando con comunidades ancestrales. Sin embargo, en provincias como Catamarca, Salta y San Juan todavía no hay convenios con las comunidades y legalmente no tributan dinero en favor de los pueblos. En cambio, en Chile eso es legal.
También es importante bajar los impuestos en Argentina, Bolivia y Chile. Debería existir un equilibrio regional para que América Latina se convierta en una potencia mundial, teniendo a Chile como aliado estratégico dentro del triángulo del litio porque es el que tiene más experiencia en minería y logística.
BNamericas: ¿Está Chile preparado para avanzar en valor agregado y producir cátodos de litio para baterías?
Quiñones: La producción de material catódico requiere mucha inversión, innovación e instalar refinerías en zonas industriales. Si bien las baterías de litio fosfato (LFP) son una tendencia en el mercado, esto no necesariamente sería beneficioso económicamente para Chile, como lo ha sido el cátodo de cobre. China ya tiene más del 90% del refino del mundo.
Goicovich: Se necesitan políticas de Estado para atraer más inversión extranjera e iniciativas para que las regiones del norte reciban más beneficios tributarios relacionados con energías limpias. También hay que diseñar las nuevas zonas industriales en armonía con el medio ambiente y comunidades.
Quiñones: El litio no será un nuevo sueldo para Chile, como el cobre, pero sí es una gran oportunidad desde el punto de vista estratégico para avanzar en innovación y tecnologías. Chile y la región pueden estar en el eje de la transición energética y de la revolución industrial global.
Goicovich: Por eso es importante crear un sello de trazabilidad. Los consumidores no conocen el origen de las baterías que usan sus autos eléctricos.
BNamericas: ¿Qué opinan de los salares que definió el gobierno para el sector privado? Varios, como Coipasa, Ollagüe, Piedra Parada, Ascotán y Laguna Verde, carecen de infraestructura para proyectos.
Goicovich: Se requieren millones de dólares para crear caminos y logística. Los que están en mejor posición son de la cuarta región, pero Coipasa está cerca de Bolivia… Por eso 2026 tiene que ser full inversiones.
Quiñones: Los salares priorizados no son como el Salar de Atacama, Salar de Maricunga o Salares Altoandinos, que tienen la concentración más alta de litio en la tierra. Son ecosistemas complejos, como Laguna Verde o Coipasa.
Habrá que invertir mucho en cuidados extras por la altura y por las condiciones hídricas, y regular para que se mantenga un equilibrio estricto del respeto ambiental y comunitario, porque hay lagunas y fauna única.
Como el litio es indispensable para el mundo, se están incorporando nuevos actores que no son mineros. Existen grupos automotrices y tecnológicos que buscan acceder a los ecosistemas. Este proceso plantea el gran desafío de hacer una nueva minería del litio.
BNamericas: ¿En qué consiste la hoja de ruta para el litio chileno que plantean para 2025-2030?
Quiñones: Contiene ejes como la confianza, fortalecer capacidades, trazabilidad, transformación productiva y liderazgo, porque Chile es líder en producción global de litio, en innovación, en respeto ambiental y responsabilidad social. Pero, eso no es suficiente.
Por eso, como cámara, actuamos como un puente entre los actores, incluidos dueños de concesiones mineras, academia, centros de investigación, compañías mineras, empresas tecnológicas, proveedores, legisladores, embajadas y cámaras, tanto a nivel nacional como internacional.
Vamos a la par con la demanda exponencial del litio que viene del clamor global por energías más limpias, como parte de la transición energética y tecnológica, que probablemente es una de las revoluciones industriales más fuertes de la humanidad.
Goicovich: El propósito es crear una estrategia, basada en alianzas sólidas, como las que tenemos con UC Energía, Fraunhofer, la Asociación Chilena Aeroespacial, la Universidad Católica del Norte, el Instituto Tecnológico de Energías Limpias, la Unión Europea, pueblos originarios y varios otros. (BNamerica)
