Biocombustibles en Argentina: una ley vigente y un mercado en discusión

Biocombustibles en Argentina: una ley vigente y un mercado en discusión
o.- (Paridad en la Macro) Qué cambia en nafta y gasoil. El Senado dio media sanción a una reforma que eleva los cortes obligatorios de biodiésel y bioetanol, modifica el sistema de precios y redefine las reglas de competencia para las refinadoras y las productoras.
El régimen de biocombustibles en Argentina vuelve a ocupar un lugar central en la agenda legislativa. El Senado aprobó un nuevo marco regulatorio que reemplazaría a la Ley 27.640 por un esquema más desregulado y abierto al mercado.
La iniciativa propone cambios en los cortes obligatorios de biodiésel y bioetanol, en los mecanismos de fijación de precios y en las condiciones de competencia. La discusión excede lo técnico: involucra a la cadena agroindustrial, las economías regionales, las refinadoras, la recaudación fiscal y el rumbo de la transición energética.
Ley de biocombustibles: de la Ley 26.093 a la Ley 27.640
Durante quince años, el sector de los biocombustibles se organizó en torno a la Ley 26.093, sancionada en 2006. Esa norma estableció la obligación de mezclar biocombustibles con combustibles fósiles y permitió el desarrollo de una industria con fuerte presencia de pequeñas y medianas empresas.
En 2021, tras un debate tenso por el vencimiento de ese régimen, se sancionó la Ley 27.640, que hoy constituye el principal marco regulatorio para la producción y comercialización de biodiésel y bioetanol en el país.
Qué establece la ley vigente sobre el biodiésel y el bioetanol
La Ley 27.640 rige hasta el 31 de diciembre de 2030 y faculta al Poder Ejecutivo a prorrogarla por cinco años más. La autoridad de aplicación es la Secretaría de Energía de la Nación.
El núcleo del esquema son los cortes obligatorios de biocombustibles en los combustibles fósiles. En el gasoil, el porcentaje base de biodiésel es del 5%, aunque puede elevarse hasta el 7,5%. En las naftas, el corte de bioetanol es del 12%, repartido en partes iguales entre el elaborado a partir de caña de azúcar y el obtenido del maíz.
Esa división reconoce el peso de dos complejos productivos con anclajes territoriales distintos: el azucarero del Noroeste argentino y el maicero de la región pampeana.
A esto se suman beneficios fiscales. El biodiésel y el bioetanol de producción nacional están exentos del Impuesto a los Combustibles Líquidos y del Impuesto al Dióxido de Carbono, lo que mejora su competitividad frente a los combustibles fósiles.
Nueva ley de biocombustibles: qué cambios aprobó el Senado
En septiembre de 2026, el Senado dio media sanción, con 41 votos afirmativos, al proyecto que establece un nuevo Marco Regulatorio de Biocombustibles. El texto dispone la derogación expresa de la Ley 27.640 y de toda su reglamentación, y ahora debe ser tratado por la Cámara de Diputados.
Entre los principales cambios propuestos figura la fijación de precios de referencia por paridad de importación, en lugar de los esquemas administrados. También se crea un Mercado Electrónico para realizar subastas periódicas de volúmenes y precios, con el objetivo de dar mayor transparencia y competencia a las transacciones.
La iniciativa modifica, además, los porcentajes de mezcla obligatoria de biocombustibles. En las naftas, eleva el mínimo de bioetanol del 12% al 15% dentro de los doce meses posteriores a su entrada en vigor. Se mantiene la reserva del 6% para el bioetanol de caña de azúcar y del 6% para el de maíz, mientras que el 3% restante queda abierto a la libre competencia entre materias primas.
En el gasoil, el corte obligatorio de biodiésel sube del 7,5% al 10%. Además, se discute la posibilidad de que las refinerías recurran al coprocesamiento, es decir, a la incorporación de materias primas renovables dentro de sus propios procesos de refinación.
Biocombustibles: cómo impacta la reforma en las productoras y las refinadoras
Detrás de estas definiciones hay intereses que no siempre convergen. Para las productoras independientes de biodiésel, la apertura del mercado y la fijación de precios por paridad de importación pueden traducirse en mayor volatilidad y en una competencia más directa con las petroleras, sobre todo si el coprocesamiento les permite cubrir parte del corte obligatorio con producción propia.
Para las refinadoras, en cambio, la flexibilidad abre margen para optimizar costos y decidir cómo incorporar componentes renovables a sus procesos productivos.
La forma de establecer los precios y distribuir los volúmenes de venta será determinante para definir las condiciones de competencia entre los distintos actores de la cadena de biocombustibles.
El impacto de la nueva regulación en las economías regionales y el agro
Las economías regionales también tienen un interés concreto en la reforma de la ley de biocombustibles. El cupo de bioetanol de caña sostiene actividad y empleo en provincias del Noroeste argentino, mientras que el maíz y la soja vinculan el régimen con el agro pampeano.
Cualquier cambio en los porcentajes de mezcla obligatoria o en los mecanismos de fijación de precios puede redistribuir ingresos entre territorios y modificar las condiciones de producción e inversión de las empresas.
Por eso, la discusión legislativa no solo involucra a las productoras de biocombustibles y las refinadoras, sino también a las cadenas agroindustriales que proveen las materias primas y a las economías provinciales que dependen de esa actividad.
Biocombustibles, recaudación fiscal y transición energética
La reforma también tiene una dimensión fiscal y climática. Las exenciones impositivas para el biodiésel y el bioetanol implican un costo para el Estado, pero estos combustibles contribuyen a reducir las emisiones del transporte, uno de los sectores con mayores desafíos de descarbonización, y forman parte de las herramientas disponibles para cumplir los compromisos climáticos del país.
En definitiva, el debate sobre el nuevo marco regulatorio de biocombustibles no se limita a definir porcentajes de mezcla o mecanismos de fijación de precios. También pone en discusión qué modelo de desarrollo se busca para el sector y cómo se distribuirán sus beneficios y costos.
El desafío será compatibilizar la competitividad y la eficiencia del mercado con la sostenibilidad de las inversiones, el empleo y las economías regionales, sin perder de vista el aporte del biodiésel y el bioetanol a la transición energética. (BAE; Buenos Aires, 13/10/2026-19:33hs)

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