Argentina, entre los tres países de la región con la nafta más cara

Argentina, entre los tres países de la región con la nafta más cara

o.- El litro ya cuesta u$s 1,30 cuando hace dos semanas salía u$s 1,10. Y sólo fue trasladada a precios una parte, no toda, de la suba internacional del petróleo.
Según un ranking elaborado por la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos, Uruguay tiene la nafta más cara de América del Sur, con u$s 1,89. Le sigue Perú, con u$s 1,53, y la Argentina, con u$s 1,34, por arriba de Chile, Brasil, Colombia, Paraguay, Bolivia, Ecuador y Venezuela. Durante años, Argentina fue uno de los países con la nafta más barata, por subsidios y precios atrasados.
Durante años, la Argentina fue uno de los países con la nafta más barata de América del Sur. Pero, en poco tiempo, la situación se revirtió y ahora quedó entre los países con los combustibles más caros de la región.
Con la nafta subsidiada y los precios atrasados, el litro costaba alrededor de 60 centavos de dólar en enero de 2021, según la serie histórica que elaboró la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos (Cecha) para realizar un seguimiento mensual.
Desde que asumió el gobierno de Javier Milei y se desreguló el mercado, se dio una tendencia alcista en la evolución, en la que el litro pasó de un equivalente a 70 centavos de dólar en diciembre de 2023 a un dólar en marzo de 2025.
Cuando empezaron los ataques de los Estados Unidos e Israel a Irán el 28 de febrero, el precio promedio de la nafta había subido hasta el equivalente a u$s 1,1. Ahora, en tres semanas, pasó a u$s 1,3, según los datos de la plataforma internacional Global Petrol Prices, y acumula un alza de más de 10%.
Tras esa suba reciente, la Argentina pasó a ocupar el tercer puesto en el ranking de los combustibles más caros de 10 países de América del Sur. Al podio está Uruguay, con u$s 1,89 por litro; seguida de Perú, con u$s 1,53. Cierra el top-3 la Argentina, con u$s 1,34.
En el medio de la tabla, en cuarto puesto se ubica Chile, con US$ 1,33. Les siguen Brasil, con u$s 1,22;y Colombia, con u$s 1,07. Completan el listado Bolivia, con u$s 1, seguido por Ecuador, con u$s 0,72; y Venezuela, con u$s 0,03, valor altamente influenciado por los subsidios estatales.
Según los especialistas, en lo que va de marzo, el precio del petróleo se disparó 30% en el indicador Brent en Europa, que se usa de referencia para determinar los valores locales. El viernes rozó los u$s 110 y cerró a casi u$s 107.
Pero en la Argentina, pese a que trepó en el ranking de los más caros de la región, los precios en las estaciones de servicio subieron por debajo de la cotización internacional del crudo: 12% la súper y 7% la premium.
Por ese motivo, dentro del sector de downstream de las petroleras (refinación y venta de combustible) coinciden en que, de mantenerse la cotización del crudo al alza,
los precios deberían aumentar más. Hasta ahora, no hubo un traslado total y las más perjudicadas de esa decisión son las empresas comercializadoras y refinadoras no integradas, a las que les bajaron los márgenes de rentabilidad.
Según la Secretaría de Energía, luego de meses de caída de ventas, en enero subió apenas 0,1% interanual el volumen comercializado: alcanzó los 1.423.721m3, de los cuales 59% correspondió a naftas y 41% a gasoil.
Además de la guerra en Medio Oriente, el cambio en los precios responde a la combinación de varias correcciones en los surtidores.
Uno de los principales factores fue el fin del atraso de los precios locales, que durante años estuvieron artificialmente bajos en dólares, lo que generaba una referencia engañosa: la nafta era barata, pero a costa de distorsiones. Con la devaluación de fines de 2023, los precios comenzaron a sincerarse y la Argentina subió del fondo a la mitad de la tabla entre los países de la región. Así, el litro se fue acercando a los niveles internacionales, en torno a u$s 1.
En ese sentido, el Gobierno avanzó con la idea de llevar los precios hacia una lógica de paridad de importación,o import parity. Implica que el valor local tiende a equipararse con el costo de importación.
A ello se sumó la actualización de impuestos nacionales que habían permanecido congelados, como los impuestos a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono. Justo a comienzos de la guerra, a principios de marzo, las petroleras trasladaron al precio final que pagan los consumidores la actualización que dispuso el Gobierno. Por caso, YPF aplicó una suba de 1,1%.
A su vez, otro factor clave fue el cambio en la dinámica de los aumentos. Las petroleras ya no están obligadas a informar públicamente los incrementos y pasaron de aplicar subas más espaciadas a implementar microajustes más frecuentes, en línea con la cotización del dólar, la inflación, la actualización impositiva y los costos logísticos. (Clarín, Buenos Aires, 23/03/2026)

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