Argentina-Brasil, una sociedad con Vaca Muerta de fondo para garantizar el suministro energético a nivel global

Argentina-Brasil, una sociedad con Vaca Muerta de fondo para garantizar el suministro energético a nivel global

o.- (Sebastián D. Penelli) Especialistas y empresarios coincidieron en que la integración gasífera regional es clave, pero advirtieron sobre los desafíos en precios, infraestructura y reglas para garantizar el abastecimiento a largo plazo.
Especialistas y empresarios analizaron los desafíos y oportunidades de la integración energética regional entre Brasil y Argentina, en un contexto atravesado por la tensión en los precios internacionales de los hidrocarburos y la necesidad de unificar regulaciones e infraestructura para garantizar una provisión confiable a largo plazo, con eje en el gas de Vaca Muerta como vector de abastecimiento hacia el sur industrial brasileño y los mercados globales.
El encuentro se realizó en formato híbrido -presencial y virtual- en las oficinas del estudio O’Farrell, en el barrio porteño de Barrio Norte, como antesala del “Cambras Day”, previsto para el próximo 2 de junio y organizado por la Cámara de Comercio, Industria y Servicios Argentino Brasileña de la República Argentina.
Las palabras de apertura estuvieron a cargo de Analía Canale, directora ejecutiva de CAMBRAS, quien puso el foco en el rol estratégico de la energía en la agenda bilateral. “No es casual que hayamos empezado este evento con el tema de la energía, como dijo el Embajador esta situación y oportunidad de demanda de gas de Brasil, y la posibilidad y potencialidad de Vaca Muerta de ofrecer gas al mundo, es una oportunidad de calidad que tenemos hoy, con el desafío del desarrollo de la infraestructura, para que esa integración pueda ser más certera y precisa, con solidez de contratos y articulación público-privada”, sostuvo ante empresarios, consultores y analistas.
Por su parte, Igor Goulart, encargado de las áreas de energía, agricultura y minería de la Embajada de Brasil en Buenos Aires, remarcó la complejidad -y al mismo tiempo el potencial- del vínculo bilateral. Aseguró que las relaciones son “complejas, pero es algo bueno”, ya que abarcan múltiples dimensiones, incluida la integración gasífera, cada vez más sofisticada. “Esta relación es un gana-gana, porque nosotros tenemos el Presal, que inyecta crudo y gas, pero Brasil tiene una demanda creciente, sobre todo por el lado del gas de buena calidad”, destacó.
En esa línea, Goulart subrayó el rol complementario de los países de la región: Bolivia enfrenta el desafío de sostener la producción en sus cuencas maduras, aunque mantiene infraestructura clave de exportación hacia Brasil, mientras que Argentina cuenta con el potencial de Vaca Muerta. “Con estas fuentes Brasil puede convertirse en una potencia energética, y Argentina puede aprovechar para tener recursos de exportaciones”, afirmó.
El funcionario también recordó la firma, en 2024, del Memorando de Entendimiento (MOU) para avanzar en la comercialización de gas argentino hacia Brasil, un acuerdo que se encamina a definiciones concretas. “El primer desafío es el marco regulatorio, porque Brasil y Argentina tienen modelos distintos. Otro tema para el balance de oferta y demanda son los precios: cuando estén las condiciones concretas de mercado la tendencia es que bajes, hoy tenemos la necesidad de que bajen. Así, Brasil, Argentina y Bolivia tienen que caminar en un sendero bajo de precios, porque la demanda va a ser grande. El tercer desafío es la infraestructura: Bolivia ya lo tiene resuelto con el Gasbol, pero Argentina necesita la ampliación del Gasoducto Perito Moreno”.
En paralelo, destacó el avance de Brasil en materia de licitaciones energéticas, aunque advirtió sobre los desafíos de la transición. “Es positivo tener energías renovables, pero tiene un riesgo de despecho, por eso es clave sumar fuentes confiables, no solamente el gas natural, también carbón y fueloil, pueden poner en balance a la transición energética, que ya está en Brasil, con 90% de la matriz energética de renovables. Ahora falta armonizarla con la seguridad energética de fuentes confiables”.
De cara al futuro, Goulart proyectó un crecimiento sostenido de la demanda energética brasileña, con una matriz diversificada similar a la de los mercados desarrollados. “Las condiciones estructurales las tenemos para abastecernos de Vaca Muerta, con demanda creciente y una producción no convencional a la que le falta una demanda estratégica. Según se estima, la producción de gas en Argentina puede crecer 60%”, concluyó.
Fernando Montera, gerente de Regulaciones de Distribución y Transporte del Instituto de Petróleo de Brasil (IPB), estimó que la integración gasífera es muy importante. “Brasil ya tiene la infraestructura para importar desde Bolivia, pero hay que mejorar el sistema desde Argentina. Son tres países diferentes que se necesitan organizar y garantizar la importación, frente al crecimiento de la demanda brasileña”, aseguró a través de una videollamada.
Para lograrlo, Montera apeló a la necesidad de “flexibilización” de los marcos regulatorios y precios. “El gas que finalmente llega a Brasil tiene que ser competitivo”, afirmó, y agregó que en el futuro la demanda de gas puede escalar a volúmenes muy altos, por eso, la necesidad de las subastas.
La primera subasta de transmisión eléctrica de 2026 en Brasil terminó con los cinco lotes ofertados adjudicados, atrayendo 3.300 M de reales (u$s 630M) en inversiones. Los destaques fueron Cymi Construcciones y Participaciones y Engie, que se adjudicaron dos lotes cada una. El otro ganador fue el Consorcio BR2ET Transmissora, que obtuvo un lote con capex de 240,4 M de reales. La subasta estuvo destinada a la construcción y mantenimiento de 798km de líneas de transmisión y a la expansión de 2.150MVA de capacidad.
“La posibilidad de cooperación entre Brasil y Argentina excede largamente al gas, tenemos más fluidos necesarios. Debemos incorporar privadamente ofertas que provengan de Brasil”, dijo Agustin Siboldi, de O’Farrell.
El abogado Agustín Siboldi, socio del estudio O’Farrell, indicó que “tenemos que reconstruir la confianza” después de fallas en algunos proyectos de hidrocarburos, que privilegiaban el abastecimiento interno ante los contratos firmados para la exportación. “Los legisladores modificaron leyes y salió la ley Bases y hoy se puede colocar producción en la capacidad de transporte, que da una base muy firme y confianza. Hoy podemos exportar por gasoducto o en formato licuado porque tenemos un set de regulación”, analizó.
“Hay que ser reconstruyendo el MOU, descentralizar Cammesa y Enarsa, pero en Bolivia hay que buscar los incentivos, porque es difícil estimar el costo de transporte porque son infraestructuras amortizadas. Necesitamos un cambio de horizonte de suministro, para que se aclare esto. Y Paraguay ve una escasez de oferta y está pensando en hacer un gasoducto para sí mismo, que llegue a la zona industrial de San Pablo, y que quede gas en el camino, eso es posible”, manifestó.
“La posibilidad de cooperación entre Brasil y Argentina excede largamente al gas, tenemos más fluidos necesarios”, continuó el abogado experto en recursos energéticos. “Debemos incorporar privadamente ofertas que provengan de Brasil, en el marco del swap que compensa créditos y débitos. Hoy, la legislación se remueve a nivel de detalle y es clave. Se vienen oportunidades de comercialización de gas, petróleo y electricidad, nuevas obras de infraestructura, financiación que Argentina perdió y Brasil mantiene, y nuevos factores que demandarán energía. Hoy la oferta se concentra en la zona de Virginia, en EE.UU., pero nosotros tenemos mucho para aportar, mejor clima y zonas de acceso”.
Siboldi dijo que ante la retirada del Estado nacional en temas energéticos hay que buscar sinergias entre los privados. “A medida que el Gasoducto Perito Moreno sea repagado, las obras de electricidad sean amortizadas, esta carrera va a avanzar, con el RIGI como herramienta indispensable. El privado tiene que aportar lo suyo, por ejemplo con consultas públicas”, sostuvo.
Marisa Basualdo, bussines legal & compliance manager de TotalEnergies, dijo que su compañía tiene un interés y foco especial en la integración regional gasífera. “Hay cuestiones que hacen a la competitividad del gas argentino, pero no solo tiene que ver con el precio del GNL que compra Brasil, sino en la coordinación operativa, y la convergencia regulatoria y los acuerdos de largo plazo”, remarcó.
En abril del año pasado TotalEnergies inauguró la ruta gasífera Argentina- Bolivia-Brasil, como primer operador privado de gas natural del país, con presencia en las naciones. “Nuestros equipos trabajaron de manera coordinada, pero también con cada uno de los entes regulatorios, para poder desarrollar esta ruta del gas. La convergencia es clave para poder escalar las operaciones que se dieron en 2025, así profundizamos la integración regional, y eso que todavía no estaba toda la infraestructura construida”, afirmó Basualdo.
Marisa Basualdo sostuvo que los primeros pasos para avanzar en la competitividad que garantice abastecimiento son el precio de la molécula y el costo del transporte en los tres países y la armonización regulatoria y fiscal. “En Argentina ya se dieron pasos importantes: se estableció un precio de exportación compatible con el mercado doméstico y una resolución de la Secretaria de Energía que equipara el precio de transporte doméstico con el de exportación, esto promueve que el shale gas de Vaca Muerta y el convencional, con articulación para el suministro. Además, se necesita la coordinación operativa, saber cómo es la medición fiscal de cada uno de los actores, que permita escalar volúmenes de exportación y los permisos de exportación a largo plazo, y la expansión y reversión del gasoducto para que el suministro no dependa de mantenimientos diarios. Esto permitirá cambiar el chip para pasar del corto al largo plazo, con una demanda confiable y permanente”.
Rodrigo Senne, presidente de Âmbar Energía, la empresa energética líder de Brasil, recordó que en la previa a la guerra entre Rusia y Ucrania la demanda de gas creció en su país exponencialmente por una crisis, a la par de los precios internacionales. “Los reservorios (energéticos) estaban muy bajos y podíamos prever con mucha certeza que el precio de la energía spot podía escalar, y por eso compramos centrales térmicas”, dijo Senne. Âmbar oficializó meses atrás la adquisición de las UTE Cruzeiro do Sul (52,8 MW), UTE Feijó (7,2 MW) y UTE Tarauacá (9,4 MW).
En esa línea, Senne dijo Brasil es un país con demanda eléctrica muy aferrada a renovables y que, si bien más del 90% de la matriz energética es renovable, hay que apostar por un balance de fuentes confiables y seguras, como el gas natural. “Cuando hay falta energía en horario pico, cuando falta la hidroeléctrica, la solución es el gas natural, y para eso están las centrales térmicas, como un seguro eléctrico del mercado de Brasil”, enfatizó el ejecutivo, con más de 30 años de experiencia en el sector.
Dijo que existe una oportunidad para Argentina de colocar el GNL a largo plazo, con demandas por 20 años para los proyectos argentinos.
Âmbar es la empresa de generación y comercialización de energía del grupo J&F, el mayor conglomerado privado de Brasil, con una cartera diversificada que contribuye a expandir y fortalecer la matriz energética del país. Cuenta con 27 unidades de generación -incluyendo gas natural, hidroeléctrica, solar, biomasa, carbón y biogás- y se posiciona como la cuarta mayor generadora a gas del país, cumpliendo un rol clave en la seguridad del suministro y la transición energética.
Además, la compañía opera en el Mercado Libre de energía y en proyectos de Generación Distribuida, ofreciendo soluciones personalizadas para empresas y consumidores en todo Brasil. Forma parte del grupo J&F, con presencia en más de 190 países y 70 años de trayectoria, que también controla empresas líderes como JBS, Eldorado Brasil Celulose, PicPay y Banco Original.
Según comentó Senne, el gobierno de Brasil realizó una subasta para contratar 20 gigas de potencia para los próximos 20 años, en la que obtuvieron 2,5 gigas de provisión. Sin embargo, remarcó que una de las soluciones puede llegar por una mayor participación privada en la subasta de provisión de gas que viene de Bolivia. “Por la principal frontera energética entre Bolivia y Brasil llegan 12,2 MMm3, y 41% son de actores privados, en el principal punto de ingreso de gas a Brasil. Se necesita un trabajo de desarrollo muy fuerte, de regulación en detalle, y pensar en un esquema supranacional, como las subastas entre los países, con más riesgo de los privados”.
“Como no crece la demanda industrial hace muchos años, y los gasoductos tenían contratos antiguos de la década noventa o de principios del 2000 los gasoductos se quedaron vacíos, con capacidad de contratar, y ahí se genera un problema de tarifas de transporte. Hay que tener modelos de flexibilidad, de atender la punta de la demanda cuando se necesita, es un tema de políticas energéticas públicas. Nosotros podríamos resolverlo con entregas de electricidad con gas de centrales térmicas”, subrayó.
Senne alertó que Brasil puede perder en la competencia con Virginia, en la búsqueda de energía para los data centers de Inteligencia Artificial, por ejemplo. “Nosotros no tenemos tornados, huracanes, grandes eventos climáticos, y muchos también se van de Qatar por la guerra, tenemos que tener más subastas energéticas en Brasil, con mayores políticas públicas a futuro, con complementariedad de los privados. Hoy hay nuevas construcciones de terminales de GNL, que son reflejo de esas necesidades”, sostuvo.
“En Argentina hay detalles de regulaciones para discutir, que vienen más allá de los gobiernos, por cómo se armó el sistema a través de Cammesa o Enarsa”, acentuó Senne. “Habrá una demanda muy grande para la GNL, nosotros terminamos de cerrar un arrendamiento de una terminal regasificadora, y para Argentina será una oportunidad poder colocar este producto a largo plazo. Se puede llegar a una demanda de 20 años para los proyectos argentinos. La mayoría de los proyectos en Brasil colocaron un seguro del costo variable muy alto, y eso significa que el proveedor de gas tiene la posibilidad de vender su molécula a un precio más elevado, con un solo llamado, pero así no se garantiza la provisión”.
Por último, Senne puso el énfasis en que se vendrán más crisis climáticas y energéticas, y que abogó por medidas que puedan mitigar estos problemas. “La integración energética regional tiene un papel cada vez más fundamental, tenemos por delante un futuro interesante”, cerró. (ámbito.com; 07/04/2026-12,19hs)

 

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