ALACERO
Congreso de la Asociación Latinoamericana del Acero
Acero: la amenaza China vista por uno de los economistas brasileños más influyentes
o.- (Jorge Herrera) México y Brasil son los gigantes siderúrgicos de la región. Sin embargo, no están indemnes del desafío que implica competir contra el acero chino. ¿Cómo lo ven desde Brasil? La visión de uno de los economistas brasileños más influyentes.
Toda América Latina está atravesando grandes desafíos y transformaciones económicas, en particular, el sector siderúrgico, que está en la base de la industria manufacturera, se está viendo desafiado por una avalancha de importaciones procedentes de China.
Pero con la economía china creciendo menos y, sobre todo, el sector de la construcción chino -el mayor consumidor de acero del mundo- en contracción, los superávits de exportación de China han aumentado brutalmente.
El tema es que Pekín representa un volumen absolutamente desproporcionado en el mercado mundial del acero, con una producción 100 veces mayor que la de Brasil, que es una de las más grandes del mundo.
Por otro lado, algunas economías latinoamericanas, como Brasil, han crecido de manera sostenida por encima de las expectativas. Y allí, específicamente, la Reforma Tributaria crea la mejor oportunidad para la reindustrialización en las últimas 5 décadas.
Estos fueron algunos de los temas que abordó el economista brasileño Ricardo Amorim, considerado por la revista Forbes como el más influyente del vecino país, durante su exposición en el Congreso de la Asociación Latinoamericana del Acero (ALACERO). ¿Qué más dijo Amorim?
.Martin Berardi (CEO de Ternium) llamaba la atención sobre el “nearshoring”. Para América Latina, es una oportunidad de reindustrialización y particularmente para Brasil. La región puede volver a ocupar un papel muy importante en el eje de la producción mundial, sobre todo gracias al intercambio con Estados Unidos. México es el país mejor posicionado, pero la oportunidad existe para toda la región. Brasil además está muy bien posicionado por la reforma tributaria que se aprobó el año pasado. Si bien quedará implementada plenamente de acá a 10 años, puede fomentar la reindustrialización. Brinda un potencial de competitividad creciente a medida que se toma como crédito el gasto en impuestos del resto de la cadena productiva. Por lo tanto, cuanto más valor agregado, más competitividad.
.En China está ocurriendo algo que es característico de las economías muy apalancadas, y es que los estímulos estatales encuentran una respuesta débil. La deuda crece, y las empresas y los consumidores comienzan a tener temor por el futuro. Cuando eso pasa, los agentes económicos se protegen. Puede no caer el consumo masivo, pero si la inversión y la adquisición de bienes inmobiliarios, que es un sector que demanda acero. Y China representa casi la mitad del mercado del acero global, por lo que el excedente tiene que ir hacia algún lado.
.En Argentina vemos un cambio radical de las cuentas públicas, con un mayor recorte de gastos. Esto va a reconfigurar la economía argentina el año que viene, y va a tener un impacto en Brasil. Vivimos un momento de grandes oscilaciones políticas y esto evita que hayan las oportunidades de negocio que debería haber entra ambos países. Nosotros, como empresarios, no debemos ser rehenes de la coyuntura política de las relaciones bilaterales.
.Hoy, la guerra en Medio Oriente y riesgos como una invasión de China a Taiwán mantienen esa incertidumbre. Mientras el mundo siga con hipótesis de conflictos, hay una oportunidad para América Latina, que está casi blindada a una guerra. Latinoamérica es la única región del mundo con mercados emergentes con potencial a mediano y largo plazo, riesgo geopolítico cercano a cero y precios de activos bajos. Estos países están atrayendo capitales de una manera inédita en mucho tiempo. Hoy Latinoamérica gana por K.O. la atracción de capital externo. Brasil tiene un sistema jurídico complejo y tiene grandes problemas políticos. Pero frente a un escenario de guerra, ¿dónde preferís dirigir una inversión? A un país seguro. Hace tres trimestres que los inversores extranjeros están sacando planta de China, y ese caudal tienen que ir hacia otro lugar.
.Nadie sabe cuál será el resultado de las elecciones en EE. UU. Una cosa es Trump y otra Harris. Y según cómo se llegue al resultado, puede ser el inicio de tensiones con otros países. Si se creara un vacío de liderazgo, China puede aprovechar para solucionar la cuestión de Taiwán. ¿Cómo quedará la relación entre EE. UU. y China? Por esta incertidumbre es que la gente sacará el dinero de China mientras pueda, y necesariamente debe ir a algún otro lugar. Esto es parecido a lo que sucedió en Brasil entre 2002 y 2010, asociado también a los precios favorables de commodities. Después, Brasil vivió un período de 10 años donde el stock de inversiones quedó estable hasta la guerra de Ucrania, cuando vuelve a atraer capital.
.Creo que es clave lo que va a pasar con la economía China. Una economía más activa significará un menor sobrante de excedente de producción. Por el contrario, una economía más estable implicará que ese excedente salga en busca de mercados internacionales. Y EE. UU. y Europa han impuesto medidas más firmes y duras que Latinoamérica. Acá el principal factor es la opinión pública, y por eso hay que informarle al público sobre lo que pasa. Creo en la competencia, pero en condiciones de isonomía. Eso desapareció, y el abuso está terminando con el mercado. La industria del acero es la base de transformación para cualquier país. Cuando hablamos del reto de la reindustrialización de la región, necesariamente hablamos de una industria del acero fuerte. (ámbito.com; 31/10/2024)
Globalización segmentada: el mundo que se viene para comerciar, según Andrés Malamud
o.- (Jorge Herrera) El politólogo y académico Andrés Malamud expuso sobre la dependencia económica, la autonomía política y la bomba social de la región. Qué dijo.
“Lo que viene es complejo y de las consecuencias dependen de las elecciones, de cómo se dé, de lo que suceda en China, y dependen menos de lo que podamos hacer nosotros”, advirtió Andrés Malamud, académico de la Universidad de Lisboa y señaló que las cadenas de suministro interregionales son las que pueden tornar diferente al acero de la soja, anulando las diferencias interverticales del continente.
La soja va para China: el acero puede crear un mercado continental. Explicó que si ganaba Trump, íbamos a un tipo de guerra diferente: de las balas al proteccionismo. A continuación lo más relevante de su exposición en ALACERO.
.El desarrollo de un país depende del poder. Gran Bretaña es pionero del desarrollo porque basó su producción en los países que dominaba. Necesitamos servirles a los desarrollados, serles útil. Y la utilidad que tenemos para ellos es decreciente. El mundo no ve a América Latina como unidad, y eso es porque no lo es.
.Vamos hacia un mundo post-occidental, donde Asia es el 60% de la economía. Hoy, ya tiene el 60% de la población. EE.UU. va a seguir siendo una potencia, China también. Lo que viene es India, y va a afectar el largo plazo de nuestra existencia. Será el centro de las charlas. América Latina no será relevante: pero lo que importa es que sea próspera. Y deberá importarle a las potencias para lograrlo. Europa es un continente en decadencia. Alemania tiene uno de los peores registros económicos de los últimos 5 años, y es la potencia que mueve Europa. Dependía del gas barato de Rusia; del comercio de China; de la defensa de EE.UU. Por eso, Alemania arrastra a Europa, y la preocupación es amortiguar la decadencia.
.Cuenta EE. UU., cuenta China, contará India. En 20 años, China pasó de nada a la cima del mundo. El resto de las potencias industriales están relativamente estancadas. El despegue chino es incomparable, nunca pasó en la historia. El mundo está estancado: China se mueve, e India de a poquito también. China está aportando también en tecnología. Entre el 80-90% de las apps de nuestros celulares son de EE.UU. En China, la proporción es exactamente al revés Europa no manda en ninguno. Y sufre las consecuencias.
.Por ejemplo, autos: incluyen acero, tecnología, mano de obra y comercial internacional. La transición energética pasa por los autos eléctricos. China ya está lejos adelante de los demás y exporta buena parte de su producción. El resto de los países mayoritariamente abastece sus propios mercados internos.
.Vivimos en un mundo post-occidental, y no nos damos cuenta porque somos occidentales. América Latina surgirá de este cambio diferente, no necesariamente peor. Va a depender de muchas variables, y sobre todo si estamos al norte o sur de Panamá.
.La nueva ruta de la seda integra a Asia, salvo la India, integra a África, divide ligeramente a Europa, y divide cada vez más a América Latina. Jair Bolsonaro y Javier Milei dijeron que no hacían negocios con China: ambos cambiaron. La dependencia con China es cada vez más, incluso en México, que depende más de EE.UU.
.Los latinoamericanos cada vez comerciamos menos entre nosotros. No tenemos economías complementarias debido a la primarización. Para aprovechar el “nearshoring”, hay que nadar contra la corriente. ¿Globalización o regionalización? Yo digo que globalización segmentada. En Latinoamérica la geografía nos divide. En la región, la dependencia económica nos marca: somos consumidores de otras regiones. Pero, por primera vez en la historia, tenemos autonomía política, no importa quién gané en cada país. Milei, Bolsonaro, Boric, Sheinbaum: EE. UU. no mueve un dedo. Lo que se mantiene es la turbulencia social. Hay políticas más favorables y menos favorables para cada país.
.Brasil y Argentina tienen que hacer mejor las cosas porque si no la primarización es inevitable. China es el mayor productor de los principales commodities que el mundo necesita. América Latina no agrega valor a lo que produce.
.La economía está cada vez más globalizada; la seguridad, cada vez más regionalizada. Esto hace que cambien las necesidades de gestión política y obligan a la coordinación internacional. Es un fenómeno a contracorriente del comercio, que va hacia la descoordinación.
.Por primera vez en la historia, hay un segmento juvenil que es más reaccionario que sus padres. Hay dos razones: primero hay una reacción contra lo políticamente correcto, segundo es que se divorciaron las burbujas digitales, unos transmiten agresividad, otros transmiten paz y amor. Las consecuencias políticas y sociales son drásticas. Entre ellas, un colapso demográfico. Y abrir la inmigración, genera conflicto y se extreman las posiciones políticas. Son los jóvenes los que están definiendo los procesos políticos.
.¿Qué país[es] es más democrático? ¿EE.UU. o China? Pero hay más chinos diciendo que China es más democrática que EE.UU., que americanos diciendo que EE.UU. es más democrático que China. Además, están ganando partidos que tienen pocos años de existencia, a veces menos de 10. Esto pasa en Latinoamérica y en Europa también. El impacto en América Latina es que nos fragmenta todavía más.
.Si gana Trump, vamos a un tipo de guerra diferente: de las balas al proteccionismo. ¿Qué nos conviene? Hay que tener el lápiz afilado. Ningún resultado tendrá impacto claro, pero lo tendrá, sobre todo si impugnan el resultado.
.Hay gente que considera que no hay margen para desafiar a los que mandan. Hoy es claro que ningún país tiene la capacidad de imponer sanciones restrictivas. Hay que tener un millón de amigos, Latinoamérica no puede optar. Necesita inversiones, mercados y base geopolítica. No tenemos guerras, tenemos estabilidad, pero después hay que diversificar socios y oportunidades. El que se cierra, pierde.
.Las cadenas de suministro interregionales son las que pueden tornar diferente al acero de la soja, anulando las diferencias interverticales del continente. La soja va para China: el acero puede crear un mercado continental. (ámbito.com; 31/10/2024)
