Acuerdo nuclear: Trump le dará a Arabia Saudita lo que les niega a los iraníes

Acuerdo nuclear: Trump le dará a Arabia Saudita lo que les niega a los iraníes
o.- El pacto permite a Riad iniciar un programa atómico civil. Ocurre en plena guerra con Irán por su plan nuclear y entre advertencias de los expertos.
Estados Unidos y el reino de Riad firmaron un acuerdo que permite a la monarquía saudita desarrollar un programa atómico civil y le posibilitaría producir uranio enriquecido, un elemento esencial para construir una bomba. Israel mostró su preocupación y expertos y legisladores temen que el pacto aliente una carrera nuclear en Oriente Medio.
En una decisión histórica llamada a alterar el equilibrio estratégico en Oriente Medio, el gobierno del presidente Donald Trump y Arabia Saudita firmaron ayer un polémico acuerdo que permitirá al reino árabe desarrollar un programa nuclear civil, aunque sus críticos afirman que el pacto abre una inquietante carrera de proliferación atómica en la región de consecuencias hoy imprevisibles.
El acuerdo, que debe ser ratificado por el Congreso de mayoría republicana, se produce en plena guerra de Washington con Irán, rival de Arabia Saudita en Oriente Medio y en el mundo islámico, y en medio de los esfuerzos de la Casa Blanca por limitar las capacidades nucleares de Teherán, que niega buscar el desarrollo de una bomba atómica. El acuerdo, que incluso permitiría a Riad producir su propio uranio enriquecido, avanzó además a pesar de las preocupaciones en Israel , que mantiene su propio programa secreto de armas nucleares , aunque no lo reconoce públicamente.
El documento, conocido como “Acuerdo 123”, fue firmado por el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y su homólogo saudita, Abdulaziz bin Salman, según informó en un comunicado la Casa Blanca. La nota no incluyó el texto íntegro del acuerdo, pero asegura que el programa tiene “fines pacíficos” y que está comprometido con la “no proliferación nuclear”.
El convenio tendría una duración de 30 años y sería un extraordinario negocio para Estados Unidos ya que sus empresas proporcionaran tecnología y conocimientos especializados para desarrollar el programa saudita.
“Pueden tener la certeza de que estos acuerdos cumplen con los más altos estándares de seguridad y no proliferación nuclear, al tiempo que se apoyan en la mejor tecnología nuclear y en los mejores científicos del mundo, desarrollados aquí mismo en Estados Unidos”, afirmó Wright.
Distintos medios como The New York Times y The Wall Street Journal, que reveló el acuerdo, informaron que el convenio posibilitaría a Riad el enriquecimiento de uranio, yendo más allá de los pactos nucleares convencionales de EE.UU. con otros aliados.
Cuando Washington firmó un acuerdo similar con los Emiratos Árabes Unidos, que entró en vigor en 2009, las condiciones eran mucho más restrictivas. Los Emiratos aceptaron inspecciones rigurosas y firmaron un protocolo adicional con el Organismo Internacional de Energía Atómica. Además, renunciaron al derecho a producir su propio combustible, eliminando así la posibilidad de contar con la infraestructura necesaria para fabricar una bomba nuclear.
Desde que se filtraron los detalles el martes por la noche, algunos legisladores demócratas criticaron al polémico acuerdo y pidieron que el Congreso lo rechace, aunque los republicanos tienen mayoría en ambas cámaras. Incluso legisladores oficialistas que se oponen han decidido no enfrentarse al presidente Trump, uno de sus principales promotores.
“Un presidente que libra una guerra [contra Irán] para prevenir la proliferación nuclear en Oriente Medio no debería facilitarla solo porque las empresas estadounidenses puedan obtener beneficios”, escribió en las redes sociales el diputado demócrata Brad Sherman.
Desde que regresó al poder en 2025, Trump impulsó un acercamiento a Arabia Saudita y al príncipe heredero, Mohamed bin Salman, pese a que éste fue acusado por la inteligencia de EE.UU. de estar detrás del asesinato en la embajada saudita en Turquía, en 2018, del periodista Jamal Khashoggi, colaborador de The Washington Post. El reino también quedó bajo las sospechas luego de los atentados del 11-S: quince de los 19 terroristas eran ciudadanos sauditas, incluyendo a Osama bin Laden, líder de Al Qaeda. Riad ha negado toda implicación en los ataques y Washington clasificó gran parte de la información sobre el tema.
El acuerdo nuclear civil representa un sonoro triunfo para el príncipe heredero saudita. Mohammed bin Salman llevaba más de cinco años intentando superar la oposición de funcionarios y expertos estadounidenses que habían expresado su preocupación de que la nación del Golfo Pérsico pudiera usar la tecnología para dotarse de un arma nuclear, lo que desencadenaría una nueva carrera armamentística en Oriente Medio.
El acuerdo también indica que el liderazgo saudí sigue considerando esencial su alianza con EE.UU. y desea profundizar la participación estadounidense en su país, a pesar de las tensiones avivadas por la guerra contra Irán. Riad negó a Trump el uso de sus bases para atacar a Teherán y el hecho molestó al líder de la Casa Blanca.
Como afirmó a The New York Times la economista política de la Universidad de Columbia, Karen Young, el acuerdo representa para Riad un momento de “proyección de poder, literalmente, poder político además de generación de electricidad”.
“Se trata de prestigio en la región. Es la capacidad futura de decir que estamos a la par o incluso superamos las capacidades iraníes, y lo hemos logrado con este sello de aprobación de Estados Unidos”, sostuvo. Cuando el príncipe heredero Mohammed comenzó su ascenso al poder en 2015, desarrollar un programa nuclear civil se convirtió en un objetivo primordial, sobre todo en su intento por diversificar la economía del reino, dependiente del petróleo.
“El acuerdo podría ayudar a revitalizar la industria nuclear estadounidense y negar a Rusia y China un papel estratégicamente importante en el plan saudí”, dijo Robert Einhorn, ex funcionario del Departamento de Estado en temas de no proliferación. “Pero a menos que contenga restricciones adecuadas, podría aumentar los riesgos de proliferación nuclear en Oriente Medio y más allá”, añadió Einhorn. (Clarín, Buenos Aires, 23/07/2026)

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