Minería, agro y finanzas, ¿es el tridente de la economía argentina?

Minería, agro y finanzas, ¿es el tridente de la economía argentina?

o.- (Dante Moreno, Economista. Doctorando en Ciencias Sociales y Economía) El Poder Ejecutivo nacional ha dispuesto exponer de forma continua y selectiva datos económicos en apoyo a la argumentación oficial del éxito poco visualizado de la política económica diseñada y ejecutada por el presidente Milei y el equipo del Ministerio de Economía de la Nación.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que pública INDEC con datos a marzo de 2026 identifica que la actividad económica argentina registra un incremento interanual del 5,48%. Los sectores que más aportaron al crecimiento general fueron Agro (17,9%), Minas y canteras (16,3%) Intermediación financiera (8,8%) y Pesca expone un incremento anual del 30,9% que se atribuye a un récord histórico en la captura de calamar con un incremento interanual superior al 70% en el primer trimestre.
El agro aportó 1,42 puntos porcentuales al incremento del EMAE general, siendo el de mayor incidencia. En los casos de minas y canteras, intermediación financiera y pesca los aportes son del 0,63%, 0,35% y 0,08% respectivamente, estos valores explican el 2,48% del valor general interanual.
El agro es el principal motor de la economía argentina en 2026, con una proyección de ingresos en el orden de los USD 35.000 millones en divisas producto de una cosecha récord que podría alcanzar los 170 millones de toneladas (destacando 50 millones de toneladas de soja y 68 millones de maíz). El complejo agroexportador representa cerca del 70% del volumen de las exportaciones, siendo el pilar fundamental para el superávit comercial y la acumulación de reservas.
En el caso de la minería el sector se posiciona progresivamente y especialmente en algunas regiones geográficas del país. Los especialistas estiman que las exportaciones mineras de 2026 superaran a las de 2025. El litio es el dinamizador de este crecimiento, originado en una alta demanda global con destino al almacenamiento de energía y transición energética. En el caso del oro la producción nacional mantiene su nivel histórico, pero los incrementos de precios internacionales han tenido un efecto positivo en el monto de las exportaciones.
El sector financiero bajo el actual contexto macroeconómico ha recuperado dinamismo, los bancos, financieras y fintechs en sus distintas opciones experimentan expansión del crédito personal. Las empresas tecnológicas financieras (fintechs) y billeteras virtuales ganaron participación, pero al operar principalmente con capital propio, no realizan intermediación financiera en el sentido tradicional (captar depósitos del público). La contracara de este crecimiento crediticio es el aumento del riesgo de impago. La mora de las familias ronda el 12% y en empresas llega al 3%, lo que reduce la rentabilidad de las entidades.
El agro vía sus exportaciones y la intermediación financiera registran históricamente un vínculo que expresa una estrecha interrelación (generación de divisas, incorporación de esas divisas al sistema financiero nacional y financiación de procesos productivos – siembra, cosecha y stock ganadero). El sector minero con presencia desde antes de los inicios de la nación argentina, en la actualidad experimenta la mayor proyección de crecimiento. El litio y el cobre posicionan a Argentina como un actor clave en la transición energética global, se estima que los niveles futuros de exportación alcanzarían una participación en las ventas al exterior casi similar al sector agropecuario.
Mendoza en el futuro contexto nacional
La provincia de Mendoza experimenta en los últimos años una paulatina pérdida posicional entre los estados subnacionales. A la luz de los datos y las proyecciones macroeconómicas que consolidan un modelo de crecimiento asimétrico, la provincia parece no contabilizar entre sus activos los insumos básicos que configuran el presente productivo-comercial de Argentina.
Mendoza no integra el núcleo cerealero-oleaginoso argentino, situación que le reduce opciones exportables, este escenario impone limitaciones lógicas a las actividades destinadas a la incorporación de activos financieros en un circuito financiación-producción-comercialización.
En el caso de la minería las autoridades provinciales han manifestado un interés específico en otorgar al sector las herramientas institucionales y legales que permita la incorporación de la minería a gran escala. La oposición a este tipo de explotaciones de un sector de la sociedad (que podría derivar en conflictos con comunidades locales, protestas por el uso del agua y rechazo a los impactos ambientales), hasta la fecha ha ralentizado el desarrollo de mega proyectos extractivos.
Presente y perspectivas de la economía argentina
La vigentes características productivas de Argentina, otorga al agro un papel preponderante como principal generador de divisas y eslabón fundacional de la agroindustria. El sector minero ha iniciado un ciclo de fuerte interrelación con la demanda mundial y la tecnología de dispositivos electrónicos, baterías y las infraestructuras de energía renovable. Los efectos de un equilibrio fiscal sostenido determinan la reducción del riesgo país, antesala del ingreso de inversores y revalorización de los activos argentinos, que posibilita acceder al capital necesario para que los proyectos del agro, la energía y la minería puedan expandirse.
El gran desafío de estos tres motores del modelo económico vigente argentino es asegurar el ingreso de divisas. Del otro lado del camino elegido por el presidente Milei, se plantea la ausencia de generación de empleo y la no incorporación de la industria nacional en las cadenas productivas. La economía argentina enfrenta la dualidad de tener una economía “a dos velocidades” con crecimiento en el agro, la minería y la intermediación financiera, pero recesión en el consumo, la construcción y la industria manufacturera. (Memo Mendoza)

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