Los petroleros advierten a la Casa Blanca que los precios de la nafta empeorarán

Los petroleros advierten a la Casa Blanca que los precios de la nafta empeorarán
o.- Washington. (Evan Halper y Cat Zakrzewski) Las sombrías previsiones suman problemas para un presidente que ya enfrenta un fuerte aumento de la inflación; sobrevuela el fantasma de un colapso de las reservas de crudo.
Los ejecutivos de las empresas petroleras y gasíferas han advertido a la Casa Blanca que los precios de la nafta podrían dispararse más en los próximos meses a medida que las reservas de combustible caen a niveles críticamente bajos, lo que complica los esfuerzos de la administración Trump para contener una inflación que ya ha inquietado a los consumidores estadounidenses.
Funcionarios de la industria aseguran que están haciendo todo lo posible para dar la alarma de que los precios están a punto de dispararse, ya que las reservas comerciales y gubernamentales que hasta ahora han amortiguado las subas de precios se están agotando rápidamente, según múltiples personas familiarizadas con las conversaciones, que hablaron bajo condición de anonimato por temor a represalias de la administración.
Algunos inventarios podrían agotarse por completo en cuestión de semanas, advirtieron los ejecutivos, coincidiendo con el pico de la temporada de viajes de verano.
“No tengo absolutamente ninguna duda de que la Casa Blanca – desde el presidente hacia abajo– es plenamente consciente de la alarma casi universal entre las compañías petroleras y los analistas sobre la dirección que tomarán los precios del petróleo este verano”, dijo Bob McNally, quien fue asesor energético durante la administración de George W. Bush y fundó la firma de investigación Rapidan Energy Group.
Las advertencias subrayan los crecientes riesgos políticos y económicos que enfrenta el presidente Donald Trump mientras el conflicto con Irán entra en su cuarto mes.
La administración Trump ya enfrenta la tasa de inflación más alta en tres años, lo que ha provocado una caída significativa en su imagen entre los votantes y ha profundizado la preocupación entre los republicanos por posibles pérdidas generalizadas en las elecciones legislativas de mitad de mandato, que podrían hacerles perder el control de una o ambas cámaras del Congreso.
El índice de precios al consumidor del Departamento de Trabajo aumentó a una tasa anual del 4,2% en el año finalizado en mayo, impulsado por el fuerte aumento de los precios de la gasolina.
Trump ha restado importancia públicamente a las preocupaciones por el aumento de los precios. “Me encanta. Me encanta la inflación”, dijo Trump anteayer a periodistas cuando le preguntaron por las nuevas cifras. Los precios del petróleo caerán “como una piedra” una vez que termine la guerra, aseguró.
Los ejecutivos del sector sostienen lo contrario.
La guerra con Irán ha alterado el funcionamiento del estrecho de Ormuz, la vía marítima por la que antes del conflicto transitaba aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural.
Trump ha intentado reiteradamente convencer a la opinión pública de que está cerca de alcanzar un acuerdo para reabrir el estrecho, pero eso aún no ha ocurrido.
Altos ejecutivos petroleros, que habitualmente evitan hacer proyecciones alarmistas en público, han comenzado a hacerlo.
“Estamos dando la alarma porque estos inventarios están cayendo a mínimos históricos”, afirmó Mike Sommers, director ejecutivo del American Petroleum Institute, en el programa “Mornings with Maria”, de Fox Business, que Trump suele ver con frecuencia.
“Deberíamos preocuparnos por los precios que veremos en las próximas semanas. Tenemos que resolver este problema en el estrecho de Ormuz”.
Funcionarios de la industria, que hablaron bajo condición de anonimato para evitar enfrentamientos con la Casa Blanca, señalaron que la recepción de sus advertencias dentro de la administración ha sido dispar.
Algunos funcionarios consideran que los avisos son exagerados. Los precios no se han disparado hacia los u$s 200 por barril, pese a las advertencias realizadas desde el inicio de la guerra contra Irán, a fines de febrero, de que llegarían rápidamente a ese nivel.
La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos ha caído a 349,2M/b, acercándose a un mínimo de varias décadas que no se veía desde 1983. Calcular la fecha exacta en que las reservas podrían agotarse resulta difícil, porque no pueden vaciarse completamente.
Millones de barriles deben permanecer en oleoductos y refinerías para evitar que los sistemas colapsen. Analistas y ejecutivos del sector advierten que el momento crítico podría llegar entre fines de este mes y el final del verano. Pero todos comparten la preocupación por la velocidad con la que disminuyen los suministros.
Los modelos de la industria muestran que un colapso de las reservas de crudo en cuestión de semanas podría elevar el costo del petróleo en un 50% o más, llevando el precio de la gasolina por encima de los u$s 5 por galón.
Los ejecutivos temen que eso obligue a la administración a adoptar medidas de emergencia, como restringir las exportaciones de combustible estadounidense.
Un alto funcionario de la Casa Blanca dijo que recibir más información de la industria “es positivo” y aseguró que la administración seguirá teniendo en cuenta las opiniones de los ejecutivos del sector energético.
“Pero eso es solo una pieza de un panorama más amplio que solo el presidente conoce”, afirmó el funcionario, que habló bajo condición de anonimato para describir deliberaciones privadas.
El precio de la gasolina “ha bajado de forma constante durante las últimas semanas”, sostuvo el funcionario. Atribuyó esa reducción a medidas adoptadas por la administración para aliviar los precios, entre ellas la suspensión temporal de la Ley Jones, que regula los barcos autorizados a operar en puertos estadounidenses, y la coordinación de la liberación de 172 M/b de las reservas nacionales.
El precio promedio nacional del galón de gasolina era de u$s 4,15 el miércoles, frente a los u$s 4,52 de un mes antes, según datos de AAA.
Los precios descendieron en parte gracias a los informes sobre negociaciones de paz en el conflicto con Irán, aunque el último intercambio de ataques puso en riesgo un frágil alto el fuego.
“El presidente está concentrado en terminar el trabajo”, dijo el funcionario.
“Hemos escuchado una y otra vez durante todo este conflicto proyecciones que aseguraban que los precios seguirían subiendo, que el barril de petróleo alcanzaría los 150 o 200 dólares o que la gasolina superaría los u$s 5. Nada de eso ha ocurrido”.
Otros funcionarios de la administración están frustrados porque la industria no ha acelerado las perforaciones ni ampliado la producción doméstica para crear un colchón de seguridad, señalaron algunas de las fuentes.
Sin embargo, las compañías han sido reacias a invertir miles de millones de dólares en nuevas operaciones de perforación que no aportarían volúmenes significativos de crudo durante meses, mientras la administración expresa confianza en que el estrecho reabrirá en cuestión de días.
“Ambos bandos saben exactamente lo que está en juego”, dijo un funcionario de la industria que interactúa frecuentemente con la administración. “La gente del sector quiere asegurarse de que, si la situación cambia, la Casa Blanca no los señale por no haber hecho lo suficiente”.
“Todos entienden perfectamente que este enfrentamiento no puede prolongarse otros 30 o 45 días sin que cambien los cálculos políticos”, agregó.
“La Casa Blanca conoce y entiende la gravedad de la situación potencial. Pero políticamente está limitada para decirlo en público”.
La posibilidad de una suba drástica de precios con impacto mundial no encaja con la narrativa de Trump de que Estados Unidos tiene todas las cartas en la negociación y de que la interrupción del flujo petrolero es apenas una molestia menor y temporal.
Un nuevo aumento podría tener consecuencias políticas para Trump, cuyos aliados reconocen ahora el riesgo que un conflicto prolongado representa para las perspectivas del Partido Republicano en las elecciones de mitad de mandato.
“Un precio elevado del petróleo funciona como un impuesto sobre la economía y sobre el partido gobernante”, dijo el economista Steve Moore. “Por eso Trump tiene tanto interés en resolver esto”. (La Nación, Buenos Aires, 12/06/2026)

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