Vale Indonesia suspende su minería de níquel por retrasos en permisos RKAB y reabre el debate sobre cuotas en 2026

Vale Indonesia suspende su minería de níquel por retrasos en permisos RKAB y reabre el debate sobre cuotas en 2026

o.- La orden no llegó con sirenas ni con humo. Llegó como llegan muchas decisiones que mueven mercados: en forma de trámite pendiente. PT Vale Indonesia Tbk informó el viernes 2 de enero de 2026 que suspendió sus actividades mineras en Indonesia por retrasos en la aprobación de su plan anual de producción, el RKAB.
La empresa explicó que no puede operar sin esa autorización. En Indonesia, el RKAB funciona como el candado regulatorio que define cuánto puede extraer cada compañía y bajo qué condiciones. El gobierno aprueba el plan y, al mismo tiempo, fija cuotas para toda la industria. La suspensión de Vale no responde a un problema técnico en la mina. Responde a un vacío administrativo que, de pronto, se vuelve un freno operativo.
Vale intentó acotar el daño. En su comunicación al mercado, la compañía dijo que espera la aprobación del RKAB 2026 “en un futuro próximo” y que el retraso no afectará la sostenibilidad general de sus operaciones. El mensaje busca estabilidad, pero el hecho central pesa: una minera relevante dejó de extraer níquel en el mayor productor mundial del metal.
Del lado del gobierno, el viceministro de Minería, Yuliot Tanjung, reconoció ante periodistas que la aprobación se “estaba consolidando” y evitó adelantar el tamaño de la cuota para 2026. El mercado suele castigar estas frases, porque combinan incertidumbre con calendario. Las operaciones mineras no esperan indefinidamente y las cadenas de suministro tampoco.
El contexto explica por qué este atraso resulta tan sensible. Indonesia concentra una parte dominante de la oferta mundial de níquel y de productos intermedios que alimentan acerías y cadenas de baterías. Cuando el país deja entrever un recorte de cuota, el precio reacciona. Reuters reportó que, tras versiones de recortes, el níquel subió más de 3% en Shanghái.
El propio ministro de Energía y Recursos Minerales, Bahlil Lahadalia, dijo el 30 de diciembre de 2025 que el gobierno reducirá cuotas de producción para apoyar precios de minerales como carbón y níquel. Presentó la medida como una forma de mantener precios “racionales”, mejorar márgenes y elevar ingresos públicos vía impuestos y regalías. También la vinculó con objetivos ambientales.
Esa combinación, precios e impacto ambiental, define el momento político del sector. Indonesia viene de una discusión intensa sobre el costo ambiental de la extracción y de la deforestación. En diciembre de 2025, tras inundaciones graves en Sumatra, el gobierno prometió acciones contra violaciones en permisos mineros. El episodio elevó la presión pública sobre el cumplimiento regulatorio.
En ese terreno, el RKAB deja de ser un documento técnico y se convierte en un instrumento de control. El Estado usa el plan anual para ordenar la extracción, moderar sobreofertas y, en teoría, exigir mejores prácticas. El problema aparece cuando el control no llega a tiempo. Si la aprobación se retrasa, la regulación deja de ordenar y empieza a interrumpir.
Indonesia ya había ajustado este esquema antes. En julio de 2025, Reuters reportó que el gobierno buscaba volver a una vigencia anual de cuotas, después de haber ampliado el periodo a tres años en 2023 para reducir trámites. Bahlil argumentó entonces que el esquema de tres años complicó el control del balance entre producción y demanda, con efectos en carbón, níquel y bauxita. La señal era clara: más control, menos inercia. (Minería en línea)

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