Rodríguez impulsa una reforma petrolera tras los elogios de EE. UU.
o.- Venezuela. La Presidenta interina presentó un proyecto para cambiar la ley de hidrocarburos y abrir el sector a inversiones extranjeras.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, presentó ayer un proyecto para reformar la ley de hidrocarburos, en un contexto de reacomodamiento de su relación con Estados Unidos tras el bombardeo que derivó en la caída de Nicolás Maduro.
Aunque evitó dar precisiones sobre el contenido de la iniciativa, Rodríguez afirmó que la reforma incorpora “los lineamientos de la ley antibloqueo”, un marco legal aprobado en 2020 que habilitó inversiones bajo un esquema de confidencialidad para eludir las sanciones impuestas por Washington desde 2019.
“Hemos traído el proyecto de ley de reforma parcial de la ley orgánica de hidrocarburos para incorporar los modelos productivos que están en la ley antibloqueo”, explicó.
En ese sentido, exhortó a los legisladores a avanzar con cambios en la industria petrolera que abrirían la puerta a una mayor participación de capital extranjero, un objetivo que coincide con las demandas expresas de Estados Unidos. La propuesta, insistió, apunta a atraer inversiones sin resignar soberanía y a canalizar los ingresos hacia áreas críticas.
Rodríguez, que enfrenta una fuerte presión de la administración de Donald Trump para alinearse con su visión sobre el futuro del país, sostuvo que los recursos provenientes de las ventas petroleras se destinarían a reforzar el sistema de salud, impulsar el desarrollo y financiar proyectos de infraestructura.
Al mismo tiempo, buscó marcar límites con Washington y afirmó no temer un eventual enfrentamiento diplomático. “Sabemos que son muy poderosos, sabemos que son una potencia nuclear letal, pero no tenemos miedo de encarar diplomáticamente, a través del diálogo político”, declaró.
“Si algún día me tocase, como presidenta encargada, ir a Washington, lo haré de pie, caminando, no arrastrada”, añadió. Reivindicó además el derecho de Venezuela a mantener relaciones diversas: “Tenemos derecho a relacionarnos con China, Rusia, Cuba, Irán, con todos los pueblos del mundo, y también con los Estados Unidos”.
En su cierre, Rodríguez apeló a un mensaje de distensión interna y externa. “El pueblo está esperando convivencia, tolerancia y respeto, respeto a la dignidad”, afirmó, y subrayó que ese mismo reclamo fue trasladado al gobierno estadounidense: “Respeto por la dignidad del presidente Nicolás Maduro y por la dignidad e integridad de la primera dama”.
Cambio de perspectiva
La líder chavista delineó una perspectiva distinta para el futuro, alejándose de sus predecesores, Hugo Chávez y
Luego Maduro, quienes durante mucho tiempo criticaron la intervención estadounidense en Venezuela.
El discurso se produjo un día después de que Rodríguez dijera que su gobierno continuaría liberando a los presos políticos detenidos.
Rodríguez dijo anteanoche en la televisión estatal que su gobierno usaría cada dólar ganado de las ventas de petróleo para renovar el sistema de salud pública del país. Los hospitales y otras instalaciones de salud en todo el país han estado en ruinas durante mucho tiempo, y se les pide a los pacientes que proporcionen prácticamente todos los suministros necesarios para su atención, desde jeringas hasta tornillos quirúrgicos.
La presidenta interina debe caminar por la cuerda floja, equilibrando las presiones tanto de Washington como de los altos funcionarios con influencia sobre las fuerzas de seguridad, que se oponen firmemente a Estados Unidos.
Sus recientes discursos públicos reflejan esas tensiones, vacilando entre llamados conciliadores a la cooperación con Washington y diatribas desafiantes que hacen eco de la retórica antiimperialista de su predecesor derrocado.
Las autoridades estadounidenses han criticado durante mucho tiempo a la dictadura chavista, aunque por el futuro previsible, el gobierno ha sido efectivamente relevado de tener que celebrar elecciones. Cuando el alto tribunal de Venezuela otorgó a Rodríguez poderes presidenciales de manera interina, citó una disposición de la Constitución que permite al vicepresidente asumir el cargo por un período renovable de 90 días.
Trump reclutó a Rodríguez para ayudar a asegurar el control estadounidense sobre las ventas de petróleo de Venezuela a pesar de sancionarla por violaciones a los derechos humanos durante su primer mandato. Para asegurarse de que cumpla con sus órdenes, la amenazó a principios de este mes con una “situación probablemente peor que la de Maduro”.
Maduro, quien está detenido en una cárcel de Brooklyn, se ha declarado inocente de cargos de tráfico de drogas.
Antes del discurso de Rodríguez, se permitió la entrada de un grupo de simpatizantes del gobierno al palacio presidencial, donde corearon por Maduro, quien el gobierno insiste en que sigue siendo el presidente del país. (La Nación, Buenos Aires, 16/01/2026)
