El crudo, la clave en la que se podría centrar una negociación con el dictador venezolano
o.- Washington. El país vende casi todo su petróleo a China, pero eso podría ponerse en cuestionamiento si se entabla el diálogo directo entre ambos líderes.
El presidente estadounidense, Donald Trump, les comunicó a sus asesores su intención de hablar directamente con el dictador venezolano, Nicolás Maduro, a pesar de que anteayer Estados Unidos declaró al presidente venezolano líder de una organización narcoterrorista.
La decisión de Trump podría ser una señal de que los ataques con misiles o la acción militar directa de Estados Unidos en el continente no son inminentes.
“Nadie planea dispararle ni secuestrarlo en este momento. Nunca se sabe, pero ese no es el plan ahora mismo”, dijo a Axios un funcionario.
Mientras tanto, en diversas actividades durante las últimas horas, Nicolás Maduro apeló a su habitual retórica de criticar a Estados Unidos y al “imperialismo”, aunque evitó hacer cuestionamientos directos al mandatario estadounidense.
Maduro optó por no abordar el tema de un eventual diálogo con Washington. Este silencio táctico, según observadores, sobre la figura de Trump contrasta con la línea informativa desplegada por los principales medios de comunicación oficiales o afines al gobierno.
Desde esos espacios favorables a Maduro, se destacó la premisa de que “Trump espera hablar directamente con Maduro”, sugiriendo un interés del republicano en evitar intermediarios y buscar un trato pragmático.
Maduro tiene la flexibilidad y el incentivo de ofrecer cargamentos de petróleo, que actualmente se venden casi en su totalidad a China, como moneda de cambio si su país negociara con Estados Unidos.
La producción petrolera de Venezuela, miembro de la OPEP, se ha estabilizado en torno a 1,1 millones de barriles por día este año, menos deunterciodesu máximo histórico de finales de la década de 1990.
Másdel80%delasexportaciones se enviaron a China entre junio y octubre, según datos de transporte marítimo.
Esos cargamentos, junto con posibles licencias de operación para empresas estadounidenses, podrían ser la mejor herramienta de Maduro en cualquier negociación, según los analistas.
“Enviar más petróleo a Estados Unidos y proteger la inversión estadounidense en Venezuela es algo que Maduro puede ofrecer fácilmente”, dijo el analista energético Thomas O’Donnell.
Sin embargo, la oferta “podría no ser suficiente ahora que Washington tiene la ventaja”, añadió, refiriéndose a la estabilidad actual del mercado petrolero y los bajos precios.
La ministra de Hidrocarburos de Venezuela, Delcy Rodríguez, declaró anteayer que Estados Unidos ha puesto en la mira a Venezuela debido a sus vastas reservas de crudo y mencionó la demanda de crudo pesado venezolano por parte de las refinerías estadounidenses del Golfo.
Estados Unidos produce principalmente petróleo ligero. Las exportaciones de petróleo venezolano a Estados Unidos, a través de una licencia otorgada a Chevron, socio de Pdvsa, cayeron en el tercer trimestre a la mitad del volumen del primer trimestre.
La mayoría de los contratos de suministro de Pdvsa se suspendieron cuando Estados Unidos impuso sanciones al país en 2019.
Debido a que Pdvsa ya no está comprometida con los acuerdos de suministro a largo plazo, podría desviar a corto plazo los cargamentos de crudo que actualmente se dirigen a refinerías independientes chinas hacia Estados Unidos y Europa en virtud de un nuevo acuerdo político.
Los envíos de petróleo de Venezuela a China han aumentado este año hasta representar el 95% de las exportaciones totales, principalmente debido a las políticas estadounidenses que impiden las exportaciones a otros destinos, en comparación con el 63% del año pasado.
Esto significa que hay margen para diversificar el destino de las ventas.
A pesar de contar con las mayores reservas de crudo del mundo, la dictadura no ha asignado los yacimientos petrolíferos de Venezuela a empresas energéticas experimentadas en los últimos años bajo el modelo de contrato que propuso, atrayendo únicamente a pequeños inversores que no contribuyen significativamente a la producción nacional. (La Nación, Buenos Aires, 26/11/2025)
