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Piden invalidar acuerdo de diaguitas con Pascua Lama

Piden invalidar acuerdo de diaguitas con Pascua Lama

El acuerdo de entendimiento firmado a fines de abril del año pasado, por 15 comunidades diaguitas del Valle del Huasco con Barrick Gold frente al proyecto de oro y cobre, Pascua Lama, fue el eje central de la mesa realizada ayer, en la Comuna de Alto del Carmen, entre las comunidades y la empresa.
EPiden-invalidar-acuerdo-de-n la reunión -que duró alrededor de tres horas- algunos de los asistentes criticaron la falta de transparencia del convenio que consideraba el intercambio de información respectiva al proyecto de más de u$s 8.500 M y la entrega de recursos para investigaciones frente a los efectos medioambientales que la iniciativa minera tendría en la zona.
En ese contexto, miembros de las comunidades, que no se sentían representadas con dicho consenso, solicitaron dejar sin afecto el memorándum, petición que fue respaldada por los concejales, Raúl Garrote y Cristian Olivares.
Asimismo, se indicó que quienes habían participado del convenio sólo representaban al 3% de la comunidad diaguita.
Pese a lo anterior, el director legal de Pascua Lama, Francisco Charlin, valoró la instancia y señaló que el haber expuesto el documento “no deja campo a la especulación”. Asimismo, aseguró que el proceso fue transparente y que consideró a toda la comunidad.
Solange Bordones, presidenta del Consejo comunal diaguita de Huasco Alto, y parte del grupo que participó en el acuerdo con Barrick, sostuvo que la instancia daba fin a los comentarios negativos.
Pascua Lama se ubica en la frontera de Chile y Argentina, a más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar. Al momento de su paralización, ya había invertido más de u$s 4.000 M.
Actualmente, está la espera de una nueva sanción por parte de la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA), por daño ambiental. (La Tercera, Chile, 23/01/15)

 

Última actualización en Viernes, 23 Enero 2015 10:40

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La balanza comercial cayo en 2014 al nivel mas bajo de los ultimos 13 años

La balanza comercial cayó en 2014 al nivel más bajo de los últimos 13 años

Pese a la devaluación y las trabas, se desplomaron las exportaciones y las importaciones; el intercambio con el exterior, el más bajo desde la crisis de 2009. Hubo números levemente positivos. Sin embargo, el saldo que queda si se suman las exportaciones y se restan las importaciones en todo 2014 registró el peor superávitLa-balanza-comercial-cayó-e comercial desde 2001, año en el que la Argentina ingresaba en la peor crisis de su historia y cuando aún la economía estaba regida por la convertibilidad. Pese a las consecuencias de la devaluación y de las trabas a las importaciones, la entrada de divisas se desplomó.
De acuerdo con los datos publicados ayer en el informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA) elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el saldo comercial del año último fue de u$s 6686M. Se trata de un retroceso de un 16,5% en relación con el mismo dato de 2013. Para encontrar un número más bajo hay que ir a diciembre de 2001, cuando el superávit fue de u$s 6281 millones.
El intercambio total de mercancías -suma de importaciones y exportaciones- tuvo la mayor caída desde la crisis de 2009, con una baja interanual de un 11,7%. Pese a la devaluación de más de 25% de enero de 2014, las exportaciones mostraron un freno de 11,9% en el año como consecuencia de la recesión, la menor demanda de Brasil y la baja de los precios de algunas commodities. En los últimos meses del año, la elevada inflación y la política monetaria volvieron a promover un atraso cambiario que ya perjudica a algunos sectores y a varias economías regionales.
Las importaciones, en sintonía, retrocedieron 11,4% en 2014 debido principalmente a acentuación de las restricciones externas que impuso la Secretaría de Comercio dirigida por Augusto Costa y a la menor actividad registrada en el país.
El saldo de diciembre fue de u$s 74M, 30,8% menor al registrado en el mismo mes de 2013 (u$s 107M). Las ventas al exterior se redujeron 13%; las compras al extranjero cayeron 12,8%.
Una historia de cepos
A fines de 2013, luego de la corrida cambiaria que dejó al Banco Central (BCRA) con cerca de u$s 11.000 M menos de reservas debido a la elevada inflación y las expectativas de "corrimientos cambiarios", las restricciones al comercio exterior se agudizaron. La situación empeoró durante el año pasado: en el primer semestre cayó la inversión extranjera directa -según Cepal- 24% en el país en momentos en que el Gobierno era incapaz de cerrar un acuerdo con los holdouts que le otorgara la posibilidad de volver a endeudarse en los mercados voluntarios.
Las trabas a la entrada de insumos básicos importados produjeron faltantes en varios sectores, algunos vitales como los vinculados a la salud. El último escándalo se generó días atrás cuando Costa denunció "una especie de corrida contra el tampón" ante el desabastecimiento del producto de higiene femenina.
Las trabas también golpearon a la industria nacional. Muchos de los insumos clave para que la manufactura produzca no llegaban a las fábricas. A las trabas burocráticas de la Declaración Jurada Anticipada (DJAI) se sumó una estricta "cuotificación" de divisas impuesta por el Banco Central, que desplomó de las industrias de electrónicos, electrodomésticos y autos.
El economista de Abeceb.com Mauricio Claverí estimó que no está claro qué impulsó la caída de importaciones. "Es difícil medir con exactitud por qué se gastó menos. No es posible saber cuánto se debe a las trabas y cuánto a la caída del nivel de actividad interno", estimó. Martín Vauthier, economista de Bein & Asociados recordó que en los últimos meses el Gobierno se hizo de más divisas por el swap chino y las licitaciones 3G y 4G. "Debido a esto las importaciones de diciembre estuvieron al margen. Se aflojaron algo las DJAI", matizó. Vauthier puso como ejemplo la mejora de los cupos en enero de importación para Tierra del Fuego y la industria de motovehículos.
El retroceso de las ventas al exterior fue impulsado por el atraso cambiario en un año de alta inflación, la recesión y la caída de los valores de las commodities. "Hubo pérdida de competitividad, baja de precios de productos primarios y manufactura industrial, y una merma de la oferta productiva", señaló Jorge Todesca, director de Finsoport. (La Nación, Ambito Financiero, Página 12, Clarín, El Cronista; Buenos Aires, 23/01/15)

Última actualización en Viernes, 23 Enero 2015 10:30

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Devaluacion de enero: a un año de la decision que mas lamentaría Kicillof

Devaluación de enero: a un año de la decisión que más lamentaría Kicillof

(Por: Carlos Burgueño) En dos jornadas el Gobierno llevó el dólar de 6,52 a 8,01 pesos (22%). La impulsó Fábrega. El ministro estaba en contra.
"Llegamos al techo, hay que vender. Tenemos que demostrar que nosotros somos los que mandamos". Eran las 12.20 del miércoles 22 de enero de 2014 y la discusión transcurría entre el dilema de subir o no las tasas de interés. Axel Kicillof se había apersonado, preocupado, para frenar la intención firme de los hombres de Juan Carlos Fábrega de comenzar a subir las tasas, y de manera sustancial, como condición imprescindible para demostrar que había un plan para reducir los pesos en el mercado y comenzar a controlar la inflación. El ministro de Economía llevaba al segundo piso del Banco Central su máxima sobre que la última medida que podría tomarse en las actuales circunstancias era algo que provocara frenar la marcha del consumo interno. El ministro abandonaría la entidad y al llegar a Economía se sorprendería aún más: la presidenta Cristina de Kirchner avalaba la teoría de Fábrega, y lo autorizaba a comenzar a subir las tasas de interés y a obligar a Kicillof a comenzar a aplicar, por primera vez en todos los años de kirchnerismo en el poder, una devaluación profunda del peso contra el dólar. A regañadientes, y con amenazas de renuncias a su equipo (nunca exteriorizadas), Kicillof aceptó las órdenes de Olivos y el dólar cerró ese fatídico miércoles con una pérdida del 9,5%, pasando de los $ 6,52 a los $ 7,14.
Se chocaron en ese mediodía de la City porteña dos formas diametralmente opuestas de ver las causas de la crisis económica y de la manera de enfrentar su salida. Para Fábrega, el vicepresidente del Central, Miguel Pesce, y Waldo Farías (hombre que fue siempre muy cercano a Néstor Kirchner), la necesidad de subir los intereses era una realidad. Ya desde temprano habían avalado que el call money (el precio de préstamos entre bancos) llegara al 15% anual contra el 12,5% del miércoles, buscando mayor demanda de pesos entre las entidades y que, pronto, se trasladara al público y a los pedidos de dinero de las empresas a los bancos. Fábrega, Pesce y Farías saben, fruto de la experiencia, que es el ABC de los días complicados de corridas contra el dólar: devaluar, absorber pesos, hacer subir las tasas de interés y luego enfrentar la demanda.
La experiencia en cómo manejar jornadas complejas por un lado y la cercanía con la ideología oficial por el otro. Nobleza obliga, se llegaba a un acuerdo de caballeros y la discusión del tipo de cambio y las tasas de interés llegó a su fin pactando conversaciones diarias y constantes entre ambas partes.
Sin embargo, precisamente cuando se sellaba ese pacto de caballeros, la situación comenzó a ponerse difícil. Un día después de aquel complicado miércoles, el jueves 23, una información volvió a alterar al Central. Llegó al edificio de Reconquista 266 un dato terminal: el Banco Provincia de Buenos Aires había concretado una operación de venta de dólares a un precio de $ 8,30. El comprador era un banco privado extranjero, que luego dio la alerta a la mesa de dinero del Central consultando si, al ser la entidad bonaerense un banco público cercano (en teoría) al Gobierno nacional, ese precio de $ 8,30 parecía ser entonces ya un valor oficial del Gobierno de Cristina de Kirchner. El banco privado, de capitales europeos y eventualmente cercano a una megaoperación futura que está planificando el Gobierno en el mercado financiero internacional, consultó el tema porque, según lo que explicaba, "desde nuestra casa central se nos está preguntando cuál es el precio real del dólar para continuar las negociaciones".
"Hay que vender. Ya. Ahora", coincidieron entonces por primera vez en esas horas Kicillof y Fábrega, colocando el nuevo precio de $ 8,01 como el valor de las operaciones que debían realizarse hasta las 16, cuando cerrara el mercado. Fue así como el Central realizó al menos tres ventas por un total de u$s 120M, que a su vez determinaron que las pérdidas diarias de reservas fueran de u$s 100 M.
El valor terminó en $ 8,01, lo que provocó además un amague de una nueva pelea entre ambos funcionarios. El ministro de Economía insistía en que el valor debería ser por debajo de 7 pesos, siguiendo los precios de la semana pasada, cuando "todo estaba controlado". Finalmente triunfó la visión de Fabrega, en esos momentos el hombre fuerte de la Economía argentina, apoyado por otro hombre fuerte de esas horas, el jefe de Gabinete Jorge Capitanich.
Llegó el momento, una vez terminada la rueda, en que lo que se necesitaba era encontrar culpables sobre la situación, y que encajaran en la teoría del "golpe de Estado financiero". Para Economía, el encuadre debía ser la actuación de los banqueros y operadores financieros de siempre. Serían ellos, "los que siempre ganan", los que habrían impulsado el dólar "blue" al alza en las últimas jornadas con el objetivo de, otra vez, provocar una devaluación más fuerte del oficial y hacer una diferencia. Detrás, además, siempre según la visión de Economía, estarían las grandes multinacionales industriales locales que buscarían una megadevaluación "que se lleve puesta la flotación administrada" y nos lleve a un dólar de más de 12 pesos. "Hay que vencerlos", insistían ayer desde el Palacio de Hacienda.
Surgió ahí la pista de un nuevo enemigo, que cerró más en grados de culpabilidad que el sistema financiero en particular, al menos por ahora: los sojeros y las cerealeras exportadoras.
La teoría es la siguiente: el 15 de diciembre pasado, en una reunión en el Banco Central, los representantes del agro se comprometieron con el Gobierno a liquidar unos u$s 1.800 M provenientes de divisas que los productores habrían "retenido con motivos especuladores" durante todo 2013. Se haría a través de una operación de compra de una Letra del BCRA que les aportaría una tasa de interés del 3,65% más la devaluación desde el 12 de diciembre hasta junio. En el listado de compradores del bono figuraban Nidera, Dreyfus, Cargill, Noble, Molinos y Topfer, entre otros. Según el Central, el aporte de los dólares debía distribuirse en diferentes pagos de entre 400 y 500 millones de dólares semanales, dinero que le hubiera servido a la entidad a enfrentar durante todo enero la creciente demanda de divisas fruto de cuestiones "estacionales". Hasta ayer, las cerealeras sólo habían aportado unos 300 M por este bono y aseguraban que tenían fecha límite hasta fin de enero (el viernes de la semana que viene) para cumplir su promesa.
Lo cierto es que los dólares sojeros nunca aparecieron con el volumen y la densidad que esperaba el Gobierno, que además contabilizaba la posibilidad de tener suerte y que otros u$s 5.000 M provenientes de la liquidación normal de la soja exportada hubieran ingresado al Central.
Para el oficialismo, el de los sojeros ya fue un golpe mortal. No hubo dinero del campo y la entidad se vio sin herramientas frescas para frenar la caída en las reservas en lo que va del año.
El Gobierno devaluó finalmente el peso casi un 22% entre el 22 y el 23 de enero de 2014, tomando por primera vez una decisión que siempre había rechazado y que las circunstancias le habían obligado a asumir. Siempre se arrepentiría Kicillof de no haberse puesto firme ante Fábrega y no haber tenido más argumentos para convencer a Cristina de Kirchner de que no avalara las teorías del luego renunciado presidente del Banco Central. En una conferencia de prensa del jueves 23, en conjunto con Capitanich, el ministro mostraría toda su incomodidad. Mientras el jefe de Gabinete hablaba de una "devaluación que no ha sido inducida por el Estado", un tremendamente inquieto Kicillof tomaría el micrófono y protestaría contra "los que querían que el dólar se vaya a 13 pesos". El año pasado terminaría finalmente con una devaluación final del 32% y un dólar por encima de esa protesta ministerial. (Ambito Financiero, Buenos Aires, 23/01/15)

Última actualización en Viernes, 23 Enero 2015 10:22

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Puerto de Mejillones inicia estudios para construir nuevo terminal y ampliar capacidad

Puerto de Mejillones inicia estudios para construir nuevo terminal y ampliar capacidad

Chile. Cuando desempeñó su primer período como presidente ejecutivo de Codelco, a mediados de la década del '90, Juan Villarzú fue uno de los más entusiastas impulsores de la construcción del Complejo Portuario de Mejillones (CPM)y fue el primer presidente.
Ahora, casi 20 años después, el economista regresa a esa misma posición, en un proceso que califica como "emocionante y épico", dado además que los resultados de esta filial de la minera estatal han sido mejores que lo previsto, en términos de crecimiento de la operación y su infraestructura, así como de las capacidades de manejo del complejo.
Precisamente este favorable desempeño, que en 2014 se tradujo en 4,91 millones de toneladas de trasferencias de carga, un incremento de 18% respecto del año anterior, tiene a la empresa estudiando una nueva expansión, pues actualmente alcanzan una ocupación del 60%, muy cercano al rango de 65% que, según Villarzú, gatillará una inversión de este tipo.
"Estamos empezando a pensar en un segundo terminal y cómo abordar este crecimiento. Estamos iniciando los estudios y el ritmo que esto tenga dependerá de cómo evolucione la carga en el terminal uno", explica el ex timonel de Codelco.
Este desarrollo, añade, también apunta a adaptar la infraestructura del recinto a las nuevas tendencias en materia de tecnología, como el uso de contenedores para la carga, por ejemplo, del concentrado de cobre en los barcos, lo que elimina los residuos de estos productos.
A esto suma la importancia de adaptar el puerto a los requerimientos de las naves de cada vez mayor calado que llegarán al país, por ejemplo, en virtud de la ampliación del canal de Panamá.
Aunque las evaluaciones que están haciendo están en etapas iniciales, Villarzú adelanta que este crecimiento involucrará inversiones importantes, considerando que el desarrollo más reciente del puerto, que fue un terminal de graneles sólidos, que opera en concesión TGN, costó u$s 100 M.
En materia de plazos, comenta, que durante el año van a ir trabajando en el tema para, eventualmente tomar una decisión hacia fin de año. La materialización de un proyecto de esta índole, precisa, toma del orden de seis años.
En un frente que están trabajando es en sostener acercamientos preliminares con los potenciales usuarios de la infraestructura, que además de mineras, motivadas por la reactivación de inversiones que Villarzú prevé sucederá en el corto plazo, también considera a productores agrícolas, fundamentalmente de soya, de Argentina y Brasil.
El resultado de estas tratativas definirá la vocación que tendrá este nuevo terminal, es decir, si predominará la infraestructura para graneles o de otro tipo de cargas.
El puerto de la región
El presidente del complejo portuario es enfático al asegurar que el puerto natural de la Región de Antofagasta es éste y no el de Antofagasta, que enfrenta una serie de limitaciones para responder y adaptarse al incremento que tendrá, por ejemplo, la producción de concentrado de cobre.
Respecto de la presión social en torno al impacto de este tipo de embarques de la que está siendo objeto Antofagasta, dice que Mejillones tiene mejores condiciones físicas y potencial de crecimiento.
"Creo que se instalará el acuerdo de que Antofagasta debe reforzar otra infraestructura para su población y no la portuaria", puntualiza Villarzú. (Diario Financiero, Chile, 23/01/15)

Última actualización en Viernes, 23 Enero 2015 10:23

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Reunion con ejecutivo de Casposo

Reunión con ejecutivo de Casposo

El Secretario de Minería del Ministerio de Planificación Federal, Jorge Mayoral, recibió Eduardo Machuca, máximo responsable argentino del proyecto de oro Casposo, ubicado en el departamento de Calingasta, provincia de San Juan.
Cabe recordar que el pasado mes de diciembre, el Ministro de Planificación Julio De Vido, acompañado por el Reunión-con-ejecutivo-de-CaSecretario de Minería Mayoral, participaron de la inauguración de la nueva mina subterránea del proyecto.
Esta acción implicó una inversión de $ 250 M para continuar con la producción de oro y plata, generar más de 430 nuevos empleos directos y 200 indirectos, y traccionar una demanda de más de 80 pymes locales.
Durante la reunión, el funcionario minero nacional destacó que este proyecto “es una herramienta fantástica de solución social económica para la gente del lugar, aspecto que se incrementa por la decisión del operador de cambiar el sistema de extracción de minerales, pasando de minería abierta a minería subterránea y permitiendo crecer en términos de aumento de la capacidad productiva”. (Secretaría de Minería de la Nación)

Última actualización en Jueves, 22 Enero 2015 11:53

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