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La minera MCC adelanto las vacaciones a sus trabajadores

La minera MCC adelantó las vacaciones a sus trabajadores

Río Negro. Esta semana los trabajadores mineros de MCC Minera Sierra Grande deberán cobrar parte del salario que la empresa descontó por los días de paro que tuvieron durante dos semanas. Si bien el jueves la firma MCC y el gremio de AOMA, con la intervención de la Secretaría de Trabajo y autoridades locales, sellaron un acuerdo de aumento, varias situaciones vuelven a hacer tensa la relación entre las partes. La decisión de adelantar las vacaciones a varios operarios, no fue bien visto por la dirigencia gremial. Por otra parte, el descuento de los días de paro en plena conciliación, irritó a los trabajadores pero también a la minera, cuyas autoridades no quisieron devolver el dinero como parte del salario sino que buscaron la figura de “subsidio” para que los trabajadores perciban por cajero el mismo monto que les habían descontado. La empresa tiene tiempo hasta esta semana para depositar los descuentos según lo acordado en el acta que firmaron en la delegación de Trabajo. Ahora se sumó otro tema porque la MCC dio desde este martes vacaciones forzosas y adelantadas a los trabajadores del sector de mina, sin explicaciones. Generalmente las vacaciones se las otorgan a todos los trabajadores en los meses de enero y febrero. Tras esta noticia, rápidamente delegados de AOMA no ocultaron su enojo, tal lo expresó esta semana el delegado Ariel Arcos. Los mineros levantaron el paro la semana pasada a pedido de la MCC para poder negociar un aumento y el jueves sellaron en Sierra Grande un acuerdo de pago de $ 1500 no remunerativos desde octubre y un bono de $ 600 para fin de año. (Diario Río Negro, Río Negro, 10/10/16)

Última actualización en Martes, 11 Octubre 2016 11:21

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Apuestan a que la llegada de monseñor Lozano abra el dialogo entre el Gobierno y Jachal

Apuestan a que la llegada de monseñor Lozano abra el diálogo entre el Gobierno y Jáchal

San Juan. Luego de la toma del edificio municipal por parte de los integrantes de la Asamblea Jáchal No Se Toca durante casi 30 horas, Marcelo Arancibia defensor legal de la misma indicó que “lo que está faltando es un tercero que articule el diálogo sincero, alguien que contenga al pueblo, que una las partes, y creo que esa persona puede ser Monseñor Lozano.”
El letrado dialogó con DiarioHuarpe.com y señaló que “hay un problema serio que es la destrucción de todos los puentes para establecer un diálogo entre el Gobierno y la gente de Jáchal. Me da la sensación de la posibilidad de que el nuevo arzobispo de San Juan pueda convertirse en articulador para la construcción de un diálogo”.
Frente a la actualidad que se vive en Jáchal, el abogado fue contundente al establecer que “actualmente no existe posibilidad alguna de que el gobierno se siente a hablar con sinceridad con el pueblo y decir las cosas como son” y agregó que “la falta de consideración y de diálogo por parte del gobierno, está provocando desde el punto de vista institucional el desconocimiento de derechos y garantías de los jachalleros”.
En base a los dichos del Intendente Miguel Vega que calificó el reclamo de los asambleístas en el palacio municipal como “un punto de inflexión para dialogar”, Arancibia indicó que lo que hizo el jefe comunal fue “un abandono del departamento generando un vacío institucional. Todo se hubiese resuelto rápidamente si el hubiese recibido a los asambleístas con el informe y asumido su responsabilidad como representante del municipio.”
Con respecto a las últimas acciones realizadas por los asambleístas y luego de que desalojaron pacíficamente el edificio donde funciona el Ejecutivo y las oficinas del Poder Judicial en Jáchal, el abogado señaló que “no se debe más que al ejercicio del derecho constitucional a la petición y en forma pacífica”.
“La afectación del recurso hídrico es algo que viene siendo constatado por los estudios de la UNSJ, y esta afectación está agravando no solo el medio ambiente, sino la calidad de vida de los habitantes, su producción,” finalizó. (Diario Huarpe, San Juan, 08/10/16)

Última actualización en Martes, 11 Octubre 2016 11:21

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Otra vez, Barrick y la no comunicacion

Otra vez, Barrick y la no comunicación

(Por Martín Fellner, abogado especialista en Minería) Un nuevo escándalo sacudió al sector minero. De la mano de Barrick, otra vez una mala noticia desnudó la limitada capacidad de reacción comunicacional del sector. Lecciones que cuestan caro y de las que nadie parece aprender.
El miércoles 14 de septiembre, conferencia de prensa mediante, el gobernador de la provincia de San Juan, Sergio Uñac, comunicaba sobre un nuevo derrame de agua cianurada de la empresa canadiense y, como era de esperarse, la noticia empezó a circular rápidamente hasta instalarse en la opinión pública nacional.
El hecho ocurrió seis días antes de que se hiciera público, suficiente tiempo para sembrar dudas razonables sobre el daño causado, sobre la respuesta del Gobierno y sobre los argumentos de la empresa. Seis días que dejan un terreno aún más fértil para acopiar interrogantes sobre la actividad y el mentado "beneficio para todos" que sigue esperando.
Cuando lentamente parecía quedar atrás el anterior incidente ocurrido hace apenas un año y que le valiera a la multinacional una multa de 150 millones de pesos y un incalculable costo social y político, y cuando con optimismo se gestionaba una posible reactivación de Lama (lado argentino del proyecto binacional Pascua-Lama), el suceso parecería echar por tierra tal entusiasmo. En el juego de la oca, se retroceden casilleros que sólo el tiempo dirá cuántos fueron.
En este contexto se encuentra una nueva Argentina que experimenta cambios muy grandes de diciembre a esta parte. Cambios que no fueron producidos por la política, sino que la política fue la herramienta usada para llevarlos adelante. Los argentinos en su mayoría ponen en valor, según la encuesta que prefieran mirar, la verdad, la transparencia y el diálogo como forma de construcción tanto en el discurso como en los gestos. No se trata de Barrick, ni de los Gobiernos, locales o nacionales, sino de toda la actividad que no logra anoticiarse de los cambios y que si antes estaba teñida de blanco y negro vetusto, hoy directamente tiene comportamientos de museo arqueológico.
El sector minero y sus componentes no tuvieron nada para decir, nada para explicar y ninguna posición que tomar. Sí hubo falta de reacción y espacio libre para los discursos totalitarios que hacen de una parte el todo. "La actividad minera siempre es mala", se escucha fuerte y claro. Un viejo axioma de la comunicación dice que es imposible no comunicar, por lo tanto, lo que el rubro está diciendo de alguna manera es que lo que los demás dicen es verdad. El que calla otorga, es algo más familiar para entender de qué hablamos.
Las consecuencias resultan difíciles de dimensionar, lo que está claro es que marcará un antes y un después en la gestión minera, que, por lo pronto, perjudicará los avances en Mendoza o las conversaciones en Chubut, por citar sólo algunos casos concretos. Pero lo más grave es que nadie tiene previsto frenar la hemorragia de credibilidad que seguirá sufriendo cualquier proyecto grande que quiera instalarse en nuestro país y deja a un potencial minero gigantesco a nivel mundial en promesas nunca cumplidas.
Las empresas, los especialistas, el Gobierno, las Cámaras y los pueblos que ven progreso con cuidado del medio ambiente deberían ser los primeros interesados en llevar certidumbre a la población, reivindicar el aire y el agua como primordial y condenar, con la firmeza de los que creen en lo que hacen, las irresponsabilidades de las empresas y la falta de control de los Gobiernos.
La actitud pasiva y el analfabetismo comunicacional como caracterización del sector sólo hacen más daño, y quizás sea más grande este que el que se produce ante las crisis iniciales.
Poco rescatable, pero algo es algo, pueden ser algunas de las respuestas oficiales, como la del Gobierno provincial, que, ante los medios, se sumergió en el manual de comunicación de crisis, y sin destacar gestiones positivas, mostró preocupación y empatía con el problema.
Son tiempos modernos, de comunicacional horizontal y de sobreinformación. Son tiempos de ver y actuar para que la minería abandone el oscurantismo y abra sus puertas, sea transparente y sea exigente con el cuidado del medio ambiente hasta el extremo para recuperar y nunca más perder credibilidad. Muchos exitosos proyectos optaron por este sendero (Info Bae, Buenos Aires, El Tribuno, Jujuy, 10/10/16)

Última actualización en Martes, 11 Octubre 2016 11:19

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El diccionario de Gea

El diccionario de Gea

(Por Ricardo Alonso) La evolución de la ciencia ha modificado no solo el conocimiento del mundo que nos rodea, sino también la mirada sobre nosotros mismos en el universo.
En todas las áreas de las ciencias, el conocimiento se ha multiplicado geométricamente. El cúmulo de información científica es inabarcable. El especialista, en el campo que sea, cubre apenas una milésima del conocimiento sobre su propia área de investigación. Se han expandido los horizontes del espacio y del tiempo en escalas que van desde lo infinitamente pequeño a lo infinitamente grande; desde la milmillonésima de segundo a los miles de millones de años.
Los científicos trabajan acaloradamente en parcelas mínimas de una rama de las ciencias logrando apenas, como nos recuerda Newton, gotas de sabiduría en un océano de ignorancia. Los paradigmas se desploman y surgen nuevos modelos acompañados por las poderosas herramientas de la informática. Telescopios espaciales, colisionadores de hadrones, microscopios electrónicos, satélites, internet, instrumentos ópticos y electrónicos, detectores físicos de ondas y partículas, entre otras maravillas tecnológicas, apuran y multiplican el avance del conocimiento en una carrera vertiginosa. Aristóteles y Ptolomeo hicieron valer sus teorías por 1.500 años.
Sin embargo, en los últimos cinco siglos, de ser el centro del universo pasamos a ser una mota en el espacio, de la concepción de un mundo joven creado en siete días, 4.004 años antes del obispo Ussher, pasamos a una Tierra de 4.566 millones de años y un universo de 13.700 millones; de creernos los reyes de la creación pasamos a descubrir que somos apenas una rama lateral del homo; de la "eternidad" de las montañas y la inmovilidad de los continentes derivamos a exactamente todo lo contrario; de la seguridad de un mundo protegido por los arcanos pasamos a descubrir que estamos expuestos a catástrofes cósmicas, geológicas o climáticas que pueden borrar la civilización de un plumazo.
El filósofo e historiador americano Will Durant lo dijo en forma terminante: "La civilización existe por consentimiento geológico". En el siglo XVII la Geología nació como una manera de abrir los campos con respecto a la Teología, estudiando una las cosas de la "tierra" y reservándose la otra las cosas del "cielo". Desde entonces los enfoques sobre la Tierra fueron cambiando tanto en su concepción interna, como en su origen, evolución y su lugar espacial y especial en el sistema solar.
Las geociencias
La palabra geología se quedó corta y fueron germinando las geociencias con un más amplio espectro y una integración e interrelación de conjunto. Lo cierto es que surgieron y surgen todos los días neologismos para definir y describir los objetos y los fenómenos asociados. El idioma de la ciencia va alcanzando un grado de complejidad tal que solo unos pocos iniciados pueden leer un texto científico, incluso de su propia disciplina.
Ahora bien ¿puede el conocimiento quedar encerrado en un claustro? ¿Cómo se logra irradiar y democratizar ese conocimiento para que alcance a todas las capas de la sociedad?
Hay una sola manera y es a través de la divulgación científica, preferentemente escrita por los propios científicos. Decenas de revistas, secciones de diarios y programas de televisión instalan en la agenda colectiva los temas de relevancia sobre cada nuevo avance o descubrimiento que se logra en las ciencias del Cosmos, de la Tierra o de la vida. Pasaron los tiempos en que un autor podía escribir una enciclopedia o diccionario de su ciencia, técnica o arte.
Estoy pensando en esa obra monumental que es el Diccionario de Filosofía de José Ferrater Mora, la Enciclopedia Biográfica de Ciencia y Tecnología de Isaac Asimov, el "María Moliner", o entre nosotros el "Cutolo" o el "Abad de Santillán", muchos de ellos obras de una vida entera. Por ello encarar hoy un diccionario de actualización del conocimiento no deja de ser una tarea titánica, aun cuando se deba recurrir a múltiples colaboradores.
Precisamente esto es lo que hizo la doctora Irina Podgorny, académica de la Universidad Nacional de La Plata e investigadora del CONICET quien acaba de dar a luz su "Diccionario Histórico de las Ciencias de la Tierra en la Argentina" (Archivo Histórico del Museo de La Plata, Prohistoria Ediciones, Rosario-La Plata, 2016). Un volumen de 400 páginas, a doble columna, en papel ilustración y láminas al uso, ponen en valor una amplia variedad de temas del mundo de las geociencias, tanto históricos como actuales. El libro surgió como un proyecto dentro del CONICET y convocó a 73 autores, artistas y diseñadores, pertenecientes a numerosas universidades e instituciones científicas y académicas, nacionales y extranjeras. El diccionario, ordenado alfabéticamente, tiene entradas que a su vez remiten a otras entradas lo que va enriqueciendo la lectura por la concatenación de textos. Gran parte de esta labor de hilado fino estuvo a cargo de la doctora Alejandra Pupio del Museo de La Plata, mientras que la composición y diseño se deben al prolijo trabajo de Agustina Martínez Azpelicueta. La obra está dedicada (In memoriam) al eminente científico profesor doctor Horacio H. Camacho (1922-2015). En el diccionario se pueden encontrar referencias a instituciones tales como academias de ciencias, sociedades y asociaciones científicas, exposiciones universales, universidades, museos, organismos estatales (SEGEMAR, DGFM, CNEA, YPF, YCF, etc.); temáticas técnicas como geología y paleontología antártica, catástrofes naturales (erupciones volcánicas, inundaciones, terremotos), paleoclimas, cosmologías indígenas, glaciaciones, meteoritos y cráteres de impacto, minerales argentinos nuevos para la ciencia, etc.; disciplinas como Astrobiología, Climatología, Geofísica, Yacimientos Metalíferos, Oceanografía, Geoquímica, Hidrogeología, Mineralogía, Suelos, Petrología, Sismología, Volcanología, etc.; temas mineros relacionados con aguas minerales, azogue (mercurio), carbón, geología médica, minerales medicinales, legislación minera, minería precolombina, petróleo, rocas de aplicación, etc.; instrumental de uso en ciencias de la Tierra. Una de las secciones más rica es la biografía de los grandes sabios que influyeron en el conocimiento de nuestra región. Un total de 41 científicos, entre hombres y mujeres, extranjeros y argentinos, a veces desconocidos para el gran público están tratados en la obra colectiva. Entre ellos Florentino Ameghino y su menos conocido hermano Carlos que lo secundó en la búsqueda de fósiles; Juan Keidel que le aportó información clave a Wegener para su teoría de la deriva continental; el Dr. José María Sobral que pasó a la historia como "alférez"; Juan José Nágera (entrerriano) y Franco Pastore (cuyano), los dos primeros geólogos argentinos cuyas bibliotecas son el núcleo de la biblioteca de Geología de la UNSa; la Dra. Edelmira Mórtola, madre de los mineralogistas argentinos; Leopoldo Arnaud que descubrió el petróleo de Tartagal en la expedición Victorica al Chaco; los italianos Feruglio, Frenguelli, Fossa- Mancini y Bonarelli; los alemanes Stelzner, Doering, Bedenbender, Groebber, Hauthal, Windahausen, Rassmuss; los franceses D'Orbigny, Bravard y Tournouer, entre muchos otros. El diccionario contiene además 23 entradas a paisajes clásicos argentinos, muchos de ellos parques nacionales o lugares de gran interés turístico tales como Cataratas del Iguazú, Talampaya, Quebrada de Humahuaca, Salinas Grandes, Ischigualasto, Glaciar Perito Moreno, Cerro Aconcagua, Esteros del Iberá, etcétera. Precisamente la foto de tapa, tomada por Adriana Miranda, muestra una escena típica del Valle de la Luna en San Juan, un paraíso de los dinosaurios triásicos. El Diccionario, que podrá adquirirse en las librerías del país, fue presentado por la Dra. Podgorny en el Museo de La Plata en septiembre de 2016, en el marco del Cuarto Congreso Argentino de Historia de la Geología. (EL Tribuno, Salta, 09/10/16)

Última actualización en Martes, 11 Octubre 2016 11:19

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El miedo irracional

El miedo irracional

(Por Simón Pérez Alsina) Desde hace miles de años, las civilizaciones vienen practicando la actividad minera, decididamente incorporada a la vida cotidiana. En América y en nuestro país se lleva a cabo desde antes de la llegada de los españoles y tuvo su auge a partir de 1545, cuando se produjo el descubrimiento del famoso cerro Potosí y las minas de Guanajuato, en México. Alrededor de estos yacimientos se crearon grandes poblaciones que abastecían a las distintas explotaciones. Nosotros, los salteños, que fuimos grandes proveedores del Potosí durante muchísimo tiempo.
Esta actividad está reglamentada desde sus inicios. En la época colonial con las Reglamentaciones de Toledo y posteriormente con la sanción de la Constitución nacional, en la que, en su artículo 75 inc. 12, se delega la competencia de la creación del código de minería en el Congreso nacional, que lo sancionaría en el año 1886. Con modificaciones, sigue vigente y es la minería la única actividad que tiene su propio código que la reglamente.
Un hito muy importante en la historia de esta actividad en nuestro país y que marcó un antes y un después en la minería es la sanción de la ley de inversiones mineras 24.196 en 1993. Es a partir de esta que la actividad dio un vuelco de 100% pasando de una minería artesanal o pequeña minería dando lugar a una de mayor escala y más profesional y, por supuesto, más segura social y ambientalmente.
Es una actividad que cuenta con 4 etapas: prospección, exploración, explotación y cierre de mina.
Desde que se inicia la prospección hasta poner un yacimiento en producción pueden llegar a pasar 10 o 15 años o inclusive más; a su vez, esta explotación pude durar otros varios años más y la empresa tiene que seguir explorando ya que si no descubre otros yacimientos termina su actividad con el cierre de mina.
Todo este proceso puede llevar muchísimos años y varios de ellos solamente de inversión y con una gran posibilidad de perder esa inversión en caso de no encontrar un yacimiento económicamente rentable.
Es un actividad extremadamente riesgosa en lo económico y lenta en el tiempo; es por ello que la mencionada ley cambió la minería en nuestro país estableciendo una estabilidad impositiva y jurídica. Con esto se logró que inversiones a gran escala se atrevieran a invertir en nuestro país, ya que les ofrecía reglas claras y un escenario jurídico estable. Esa fue la finalidad de la ley, adulterada luego con las famosas retenciones.
Junto con este nuevo tipo de minería en nuestro país, poco desarrollado aún, llegó la minería moderna, una actividad responsable que tiene como prioridad el cuidado del MEDIO AMBIENTE. Desde ya que es la única actividad que tiene su propia ley de cuidado del medio ambiente que es la 24.585, aparte de todas las normas medioambientales que regulan todas las otras actividades
Injustamente, tiene que pasar por un cuello de botella que es la premisa de que la minería es contaminante, cuando hasta el día de hoy no se registran víctimas por contaminación minera en la Argentina y no existe una sola prueba científica seria de algún accidente que haya causado un daño al medio ambiente.
La minería es como la aviación: mucha gente tiene miedo a volar, aun cuando sabemos que es el medio de transporte más seguro de todos, está todo previsto y, en caso de una falla, hay muchísimas maneras de solucionarlo. Al tener control técnico de cada detalle, el porcentaje de accidentes es ínfimo
Es un miedo irracional. Lo mismo pasa con la minería: es la actividad más segura de todas, en ella todo está previsto, se gastan grandes presupuestos en SEGURIDAD y eso se refleja en los resultados. En los números es la actividad más segura de todas y con un gran futuro en nuestro país, siempre y cuando sepamos aprovecharla y lograr que las comunidades y las regiones crezcan con ella. (El Tribuno, Salta)

Última actualización en Martes, 11 Octubre 2016 11:18

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