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El acuerdo con Suiza, clave para inversion y transparentar comercio

El acuerdo con Suiza, clave para inversión y transparentar comercio

 (Por: Ricardo Echegaray, Administrador federal de Ingresos Públicos)
Jacques de Wateville, secretario para Asuntos Financieros Internacionales (Suiza), con Ricardo Echegaray cuando se firmó acuerdo. “Se elimina el secreto fiscal y financiero entre Suiza y la Argentina”, señaló el europeo.
El pasado 20 de marzo en Berna suscribimos el nuevo convenio para evitar la doble imposición entre nuestro país y la Confederación Suiza. Ayer hemos presentado el tratado para su análisis en las comisiones de Relaciones Exteriores y de Presupuesto y Hacienda del Senado. La Argentina viene conduciendo un proceso de evaluación y revisión de sus objetivos de política tributaria internacional con la creación de la Comisión Evaluadora y Revisora de Convenios para Evitar la Doble Imposición Internacional. Recordemos que ya en 2008 se había analizado la problemática que generaba el convenio tributario vigente con Austria, que se denunció en junio de ese año y dejó de tener efectos en enero de 2009 para evitar que argentinos compren bonos de Austria y no paguen Bienes Personales. El resultado de ello fue que los planificadores fiscales que asesoran a los residentes argentinos enviaron a sus clientes a comprar bonos chilenos que tenían una cláusula similar, siempre buscando minimizar su carga fiscal, pero de manera abusiva. Los números son evidentes: del año 2007 al 2010 se "fugaron" de Austria $ 9.631 M de inversiones argentinas. Como contrapartida, al año 2010 ya existían $ 5.433 M invertidos en bonos chilenos, un incremento del 752% en tres años.
En ese contexto, a partir del análisis que arrojó la aplicación del convenio suscripto con Suiza en 1997, la AFIP detectó algunos efectos impositivos desfavorables a los intereses argentinos, como ser la imposibilidad de gravar ciertas rentas y patrimonios en nuestro país, así como la utilización abusiva de sus disposiciones para eludir la justa tributación en la Argentina a través de la triangulación de operaciones o la interposición de figuras jurídicas en Suiza, aprovechando también las limitaciones del intercambio de información fiscal que el tratado presentaba.
Recordemos que el convenio suscripto con Suiza el 23 de abril de 1997 y modificado el 23 de noviembre de 2000 no obtuvo aprobación parlamentaria en nuestro país, pero fue puesto en vigencia de modo provisional a partir del 1 de enero de 2001, en virtud de un protocolo adicional que así lo estipulaba. La magnitud de la problemática detectada y su cuantificación en recursos fiscales no ingresados derivaron en la decisión política de cesar la aplicación provisional de este convenio. Es necesario considerar que el Gobierno argentino nunca tuvo la intención de afectar negativamente las relaciones económicas entre ambos países. En cambio, el propósito radicaba en evitar que se siga utilizando abusivamente un instrumento que había sido suscripto con el objetivo de eliminar distorsiones fiscales en las operaciones internacionales de los sujetos residentes en ambos países, y no para permitir la "doble no imposición" a través de maniobras abusivas.
El texto del nuevo convenio se presenta así como un instrumento que recoge las expectativas de ambas partes en beneficio mutuo, con el fin de brindar un escenario favorable para las inversiones, en un marco de certidumbre y seguridad jurídica. Ello es necesario ya que en la Argentina hay cerca de 80 empresas suizas que brindan empleo directo a 23.260 personas y que en el último año facturaron más de $ 30.000M. Suiza es el sexto inversor directo en el país y es el tercer destino de las inversiones financieras de los residentes argentinos.
Las principales cuestiones que el nuevo convenio viene a resolver a favor de nuestro país son:
1- Tributación de regalías: el anterior convenio no permitía a la Argentina aplicar el Impuesto a las Ganancias sobre los pagos de regalías a empresas suizas. La AFIP, asimismo, había detectado transacciones de triangulación que daban lugar a abusos de las disposiciones del convenio. El nuevo texto ratifica la procedencia de la retención en la fuente del Impuesto a las Ganancias para el pago de regalías. Este tratamiento importa una recaudación adicional anual de $ 70 millones.
2- Acciones y participaciones en sociedades: se suprimió la cláusula que daba lugar a que las acciones emitidas por una sociedad argentina, pertenecientes a un residente suizo, sólo podían ser gravadas en Suiza. Se permite la imposición sobre las acciones, con impuestos patrimoniales, en el país de residencia de la sociedad. Este tratamiento generará una recaudación adicional anual de $40 millones.
3- Intercambio de Información fiscal: a diferencia del limitado intercambio de información que el anterior convenio permitía, el nuevo instrumento habilita el intercambio de información fiscal a requerimiento de las administraciones tributarias. La cláusula se aplica a los impuestos de toda clase y naturaleza percibidos por los Estados Contratantes o sus subdivisiones políticas o entidades locales. Aún más, el nuevo convenio incorpora el intercambio de información fiscal conforme al estándar internacional. 4- Eliminación de la cláusula de Nación más favorecida: la Argentina podrá libremente negociar futuros convenios con otros países sin tener la obligación de extender sus beneficios a Suiza.
5- Cláusula general anti-abuso: los beneficios del nuevo Convenio no serán reconocidos en casos de abuso del mismo. Se busca evitar que residentes de terceros países se aprovechen indebidamente de los beneficios mediante la estructuración de planificaciones fiscales abusivas que resulten en una doble no imposición. En este sentido, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y el G-20 vienen trabajando en un proyecto para evitar la evasión tributaria internacional que recomienda este tipo de medidas. Argentina se pone así a la vanguardia de estas acciones a través de la modificación de sus convenios tributarios.
Estamos dando un paso extraordinario para asegurar un marco adecuado y seguro para las inversiones extranjeras. Es un camino prudente y equilibrado para que los fiscos de ambos países no vean mermado su nivel de recaudación y que la mecánica para evitar la doble imposición sea beneficiosa para ambas partes. (Ambito Financiero, Buenos Aires, 17/09/14)