EditorialRN

Es hora de tomar decisiones

Es hora de tomar decisiones

La provincia del Chubut viene padeciendo una lenta agonía. Lenta, porque la importancia del sector petrolero viene sosteniendo un mínimo de ingresos que permite darle continuidad a un piso de servicios públicos, pero inexorable si uno analiza el contexto político y económico de la provincia.
Las diversas decisiones que viene tomando Chubut hace ya más de quince años ha diseñado un modelo de Provincia que ha tenido al Estado como norte de todas las políticas, dándole la espalda a la inversión privada (tal como esta Cámara ha señalado en su comunicación denominada “Una Ley, un modelo. 5001 – La ley que modeló un nuevo Chubut”).
El modelo de Provincia que propició el empleo público como nunca otro se volvió no sustentable. Y el insoportable esfuerzo que cada vez le costaba más al conjunto de los chubutenses para sostener un sector público desmedido, permitía anticipar la consecuente crisis, como una inevitable consecuencia que solo era cuestión de tiempo que se diera.
Mientras tanto los diversos gobiernos se fueron acostumbrando al déficit. Recaudar menos de lo que se gasta pasó a ser una manera de conducir que no parecía conmover a nadie.
Cuando las dificultades se hicieron obvias para cualquier ciudadano, la solución parecía requerir definiciones políticas que nunca llegaron. Llegaron sólo las explicaciones o los comentarios de lo dificultoso del momento.
Así el déficit mensual alcanzó los $ 400 M cuando la cuestión ya parecía irremontable. Fue a partir de ese momento, destacado por la prensa provincial entonces, que desde los diversos sectores se reclamaron soluciones urgentes. El sector privado reclamó la necesidad de revisar la matriz productiva provincial “herida de muerte” (como se sostenía por esos tiempos). Los sindicatos representativos de los empleados públicos también reclamaban soluciones, a veces distintas de las propuestas por el empresariado, pero que también tenían la intención de debatir la manera de salir de la crisis.
La reacción gubernamental esperada no llegó. El resto del cuento era esperable. Ese déficit mensual a poco de andar alcanzó los 500 millones, los 700 millones, y hoy alcanza los $ 2500 M sin que se escuchen propuestas concretas para modificar el rumbo de un barco cuyo destino parece obvio.
Desde esta Cámara abogamos por un modelo de provincia que propicie la inversión privada y estamos convencidos de que la discusión por la habilitación de la actividad minera se vuelve imprescindible, junto con otras actividades que podrían revertir el rumbo provincial de manera que la generación de empleo genuino sea una política de Estado.
Pero aun considerando que el potencial minero de la provincia determina uno de los ejes de desarrollo que debiera explorar el gobierno, entendemos a quién selecciona otras líneas de desarrollo y otros ejes productivos. Lo que no resulta esperable es que no se proponga opción alguna ni se evalúe seriamente la manera en que la Provincia modifique el rumbo antes de que el impacto dificulte las cosas, condenando a los más débiles.
No existe a la fecha una sola expresión política que sostenga las virtudes del actual modelo de provincia. Desde los diversos espacios políticos se ha manifestado la gravedad de la situación. Desde izquierdas a derechas proclaman la profundidad de la crisis.
Es en este contexto en que se vuelve fundamental que quienes gobiernan la provincia muestren sus alternativas y propongan un cambio de rumbo, antes que sea demasiado tarde. De otra manera, regiones enteras de la provincia serán condenadas al atraso y la pobreza, con el agravante que la solución no está lejos ni es imposible. La salida descansa en la voluntad política de quienes hoy deben afrontar las decisiones que hacen falta para sacar a la provincia de la postergación. Es hora de tomarlas. (Cámara de Proveedores y Empresarios Mineros del Chubut, CAPEM)