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San Jorge propone aumentar las regalias

San Jorge propone aumentar las regalías si se destraba el proyecto de cobre paralizado en Uspallata

Mendoza. Los nuevos dueños de la mina de cobre y oro San Jorge, de Uspallata, anunciaron ayer aquí en esta ciudad del noroeste macedonio, en Los Balcanes, que están dispuestos a negociar con el gobierno de Mendoza una mejora en los porcentajes de regalías que se fijan para la actividad minera en la Argentina, actualmente del 3 por ciento, por tonelada, del valor que el mineral tiene en el mercado tradicional.
El anuncio, una suerte de convite atractivo para una provincia envuelta en problemas económicos y por sobre todo en un proceso de desaceleración del ritmo de crecimiento, fue oficializado por Pavel Ermolaev, uno de los máximos directivos de Solway Group, la empresa rusa que junto con su connacional Atterra Investment, adquirieron a fines del año pasado el 70 por ciento del proyecto minero que la canadiense Coro Minning había desarrollado en Uspallata y del que se desligó en manos de los rusos poco tiempo después de que el emprendimiento suspendiera su avance, tras la negativa de la Legislatura a tratar en el recinto la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) cuya aprobación había conseguido por el gobierno de Celso Jaque, el que finalizaría cuatro meses, en diciembre del 2011.
Ermolaev, junto a uno de los inversores de Atterra Investment, abrieron ayer SASA, la mina de cinc y plomo que Solway explota en el noroeste de Macedonia, en una región cercana a la frontera con Bulgaria. Hasta aquí llegaron Marcos Zandomeni, el ministro de Energía de Mendoza, junto a los diputados radicales Néstor Pares y Martín Kerchner y el ministro de Minería de San Juan, Felipe Saavedra, con la misión de observar en la planta de procesamiento el funcionamiento de la mina en manos de quienes pretenden reactivar San Jorge para extraer cobre y oro del valle uspallatino.
Ermolaev, tras una charla con los funcionarios y legisladores mendocinos que recorrieron algunos de los túneles de SASA, fue más allá al afirmar que tanto Solway como Atterra creen que el proyecto San Jorge terminará siendo una realidad, no sólo –afirmó– porque están convencidos de que llegarán a operar el emprendimiento cumpliendo con los estándares y protocolos internacionales de resguardo del medio ambiente, además de que son conscientes del momento particularmente preocupante que vive Argentina y Mendoza que hará que “el clima adverso a la minería cambie, como ya lo está haciendo y se vea en ella una oportunidad para ampliar la matriz económica de la provincia”.
En SASA, la mina macedónica de cinc y de plomo, la firma rusa que la opera asegura que fueron la primera firma de este país en certificar tres normas ISO: la de la calidad del producto que procesan, la de los más altos niveles de seguridad y la más sensible de todas, la certificación medioambiental basada en las exigencias de la Unión Europea, de acuerdo con lo que afirmaron ante la delegación mendocina.
Los llegados de Mendoza, más el ministro sanjuanino Saavedra, recibieron una descripción detallada del proceso de flotación que utilizan para separar el mineral de la piedra que extraen del interior de la mina. Es el mismo método con el que pretenden operar San Jorge en territorio mendocino si finalmente se aprueba el proyecto original, o bien en territorio sanjuanino si el mismo incluye a la vecina provincia como base del procesamiento. De tomar el último camino, Zandomeni reveló que la provincia no resignará regalías porque se analizan alternativas con San Juan que suponen, según dijo, una compensación extra para Mendoza por ser la tierra de origen del cobre y el oro que se planea extraer.
La dupla de empresas rusa está afirma que está al tanto del clima antiminero que subsiste en Mendoza tras el freno a San Jorge en el 2011, y por eso intentaron demostrar, describiendo cómo operan en Macedonia, que al tema ambiental lo consideran prioritario en el proceso de explotación. Dijeron además que con la comunidad agrícola que rodea al emprendimiento llegaron a un entendimiento absoluto, al asegurar que el agua del río que rodea a la mina no toma contacto con el proceso, ya que se decidió entubar el río haciéndolo transitar por debajo del dique de cola (lugar donde se depositan los desechos) que posee SASA.
En ese contexto fue cuando Ermolaev aseguró que tienen planeado plantear a Mendoza una mejora en el porcentaje de regalías que deberían pagarle a la provincia por la explotación de la mina el que se encuentra en el 3 por ciento. En Guatemala, país en donde los rusos tienen inversiones, aseguraron que llegaron a un entendimiento con el gobierno y con el municipio aumentando los porcentajes de regalías y compartiéndolos con el gobierno municipal.
“Es lo que pretendemos sugerir a Mendoza: no sólo analizar una suba en ese porcentaje, sino dejando que parte de esos recursos tengan como destino también el municipio (Las Heras)”, dijo Pavel Ermolaev.
Junto con eso, los ejecutivos que recibieron a los mendocinos sostuvieron que pretenden integrarse a la comunidad para trabajar juntos, además “de capacitar al personal por cuenta de la compañía”, como hicieron, según relataron en Macedonia. Aquí, en el lugar donde se opera SASA, la empresa corre por su cuenta con los gastos de estudios de los hijos de los 700 empleados que se encuentran trabajando y solventan programa de pasantías de los mismos estudiantes en el exterior.
La mina en esta parte de Los Balcanes paga sueldos promedio de 600 euros, mientras que el sueldo mínimo en el país es de 150 euros, destacaron. (Sitio Andino, Mendoza, 29/08/14)