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Las fortalezas de China se han convertido en sus debilidades

Las fortalezas de China se han convertido en sus debilidades

Enfriamiento de la segunda economía del mundo. Sectores que han sido los pilares del crecimiento chino como la construcción y la industria hoy son los mayores motivos de preocupación.
Las exportaciones siderúrgicas chinas siguen en alza. Pero no es una buena señal para la economía. China tiene muchas más acerías de las que necesita, un problema que se acentúa por la contracción de su sector inmobiliario, el mayor consumidor del metal. Con el derrumbe de los precios internos del acero, muchas siderúrgicas se cerraron o redujeron.
Con la demanda interna baja, las acerías que aún funcionan buscaron negocios fronteras afuera. China envió un récord de 100 millones de toneladas de acero al exterior en los 12 meses hasta febrero, 55% más que el año anterior.
“Sin duda están contentos de que al menos alguien esté comprando, pero no creo que ésta sea la estrategia que Pekín quiera”, dijo Louis Kuijs, economista jefe para China del Royal Bank de Escocia.
Los motores tradicionales de crecimiento del país –industria, vivienda y gasto en infraestructura de los gobiernos locales – hoy figuran entre las mayores amenazas para la economía china.
Una desaceleración de esos sectores es esperable en el marco de las perspectivas económicas del país. Pero economistas y analistas dicen que el freno podría ser más penoso de lo que China y sus autoridades están preparadas para afrontar.
Si bien Pekín impulsó la reorientación de la economía hacia el consumo y las fuerzas del mercado, sus metas en cuanto a empleo, crecimiento e inflación siguen dependiendo enormemente de la industria pesada y la producción industrial. Pero la salud de sectores como el siderúrgico, ferroviario y de la construcción está íntimamente relacionada, y el estrés en una puede poner presión en las otras.
Los últimos datos económicos son poco tranquilizadores.
Cifras difundidas el miércoles pasado mostraron que la producción industrial aumentó a su menor ritmo desde 2008, al subir un 6,8% en los primeros dos meses del año frente al año pasado.
“Las empresas que más están padeciendo en China son las de la industria pesada”, señaló Kuijs.
Hasta hoy, el gobierno chino se ha mostrado optimista en público. En un discurso de la semana pasada, el primer ministro Li Keqiang redujo la meta oficial de crecimiento para este año a 7%, lo que constituiría la expansión más lenta en un cuarto de siglo. Enfatizó la importancia de reducir la dependencia que tiene China de la industria tradicional y la inversión alimentada con crédito, y reemplazarlas por la demanda de los consumidores como un pilar de la economía.
“Para aumentar el consumo, tenemos que asegurarnos de que toda gota de gasto contribuya a crear un río poderoso, de modo que el potencial contenido en un océano de consumidores privados sea canalizado hacia una fuerza poderosa que conduzca el crecimiento económico”, dijo Li.
Las medidas adoptadas hablan de una urgencia mayor. En febrero el banco central bajó las tasas por segunda vez en los últimos meses y liberó dinero para créditos al reducir los encajes bancarios.
Las autoridades chinas también fueron cautas respecto del impacto en la creación de empleo. China sumó 13,2 millones de empleos urbanos en 2014, superando su meta de 10 millones. Pero la cantidad de nuevos puestos cayó en los primeros dos meses de este año respecto de un año atrás, dijo Yim Weimin, ministro de Recursos Humanos y Seguridad Social, el martes en Pekín.
“En un contexto de crecimiento económico más lento y de restructuración industrial, la situación del empleo este año será aún más compleja y sombría”, dijo Yin, quien no quiso dar cifras concretas sobre la cantidad de empleos nuevos en lo que va de este año.
A medida que caen los precios de las casas, los desarrolladores frenan proyectos en fase de construcción. La reducción en la cantidad de edificios nuevos implica menor producción de acero, cemento y vidrio, y lo que se produce se vende más barato. De este modo, la actividad se desacelera en las minas y canteras que proveen las materias primas para este sector, lo cual afecta a las empresas mineras desde el oeste de China hasta Australia Occidental.
“El problema en el corto plazo es que la desaceleración de sectores tradicionales está ocurriendo muy rápido en la construcción y en las industrias manufactureras”, dijo Haibin Zhu, economista jefe de China en J. P. Morgan en Hong Kong. “Les llevará tiempo a los nuevos sectores desarrollarse como para reemplazar a los que hasta ahora eran los pilares”. (Clarín, Buenos Aires, 15/03/15)